Belén Segura, directora de operaciones en Amnesia Ibiza: «lo que mantiene vivo a un club 50 años no es lo que se ve, es lo que se siente»
Mientras la música suena y la pista de baile vibra al unísono, Belén Segura y su equipo velan porque todo salga bien y el público «se olvide de todo y simplemente disfrute» de una noche en Amnesia Ibiza

Belén Segura, directora de operaciones de Amnesia Ibiza. / B.S.

¿Qué significa para usted Amnesia Ibiza?
Para mí este club no es solo un lugar de trabajo, es una forma de vida. Voy a empezar mi temporada número 15 aquí y he crecido dentro de es tas paredes, tanto a nivel profesional como personal. Más que una empresa, es una familia. Hay compañeros que llevan incluso más años que yo, y eso crea un vínculo muy especial. Compartimos una misma pasión y una manera de entender la noche que va mucho más allá de lo laboral.
¿Cómo describiría todo lo que ocurre entre bambalinas?
Desde fuera se ve la música, la pista llena y la energía, pero detrás hay un trabajo diario, constante y muy coordinado. Es como un en granaje donde cada persona tiene un papel clave: producción, técnicos, barras, accesos, seguridad, bodega, parking, limpieza… Y se trabaja conjuntamente con los departamentos de día: booking, marketing y contenido, ventas, informática, diseño, administración… Todos estamos conectados para que todo fluya. Lo bonito es que, aunque el público no lo vea, hay un equipo enorme trabajando con un mismo objetivo: que la gente viva una experiencia real, que se olvide de todo y simplemente disfrute.
¿Cuál es el mayor reto operativo al que se enfrentan?
El mayor reto es gestionar un volumen enorme de personas sin perder la calidad de la experiencia. No se trata solo de que todo funcione, sino de que funcione bien: accesos fluidos, seguridad, atención al cliente, tiempos… Todo tiene que estar muy medido. Y, sobre todo, anticiparse. En este trabajo no puedes ir un paso por detrás, tienes que prever lo que puede pasar y estar preparado antes de que ocurra.
¿Cómo se organiza un dispositivo de seguridad para que la noche transcurra con normalidad?
La clave está en la planificación y en el equipo humano. Hay un trabajo previo muy importante donde se definen protocolos, posiciones y coordinación entre todos los departamentos. Luego, durante la noche, todo se basa en la comunicación constante y en la experiencia del equipo. Nuestro objetivo es que la seguridad esté presente pero no sea invasiva. Que el cliente se sienta cómodo, libre y seguro al mismo tiempo, sin ser consciente de todo lo que estamos gestionando detrás.
¿Cómo ha cambiado la gestión de la seguridad en Amnesia con el paso de los años?
Ha evolucionado muchísimo. Hoy en día todo es más profesional, más estructurado y más exigente. También ha cambiado el comportamiento del público y la forma de vivir la noche, lo que nos obliga a adaptarnos constantemente. Aun así, hay algo que no cambia: la importancia del factor humano. Puedes tener protocolos y tecnología, pero al final son las personas, su experiencia y su criterio lo que marca la diferencia en una noche y, afortunadamente, contamos con un equipo de seguridad muy humano y profesional.
"Podría escribir un libro con todas las anécdotas que hemos vivido aquí"
En un espacio donde actúan artistas de primer nivel habrá vivido muchas situaciones inesperadas. ¿Recuerda alguna anécdota?
Podría escribir un libro con todas las anécdotas que hemos vivido aquí. Después de tantos años, pasan muchísimas cosas, algunas inesperadas, otras muy divertidas y muchas que solo se entienden dentro de este mundo. Es difícil quedarse con una sola, porque cada artista, cada noche, tiene su historia. Y, al final, más que una anécdota concreta, lo que te llevas es ese cúmulo de momentos que hacen que ningún día sea igual al anterior. Siempre hay situaciones curiosas, improvisaciones, momentos de tensión que acaban en risas… Forma parte de la magia de trabajar en algo que está vivo constantemente. Yo intento quedarme con todo y, quién sabe, igual algún día me animo y escribo ese libro. Creo que daría para una buena historia sobre lo que significa vivir la noche desde dentro en un lugar así.
Desde su experiencia, ¿qué diferencia a Amnesia de otros grandes clubes del mundo, no solo de cara al público, sino también a nivel interno y humano?
Creo que lo que nos diferencia es la autenticidad. En un momento en el que muchos clubes han apostado por lo espectacular, nosotros seguimos poniendo la música y la pista en el centro. Pero más allá de eso, a nivel interno hay algo muy especial: el equipo. Aquí hay mucha gente que lleva años, incluso décadas, y eso no es casualidad. Hay un sentimiento de pertenencia real. Somos una banda de motivados que cree en lo que hace. Y, cuando un equipo trabaja así, eso se nota fuera, en la energía del club y en la experiencia del público.
¿Cuál ha sido la noche que más le ha marcado?
Es difícil quedarse con una sola noche, porque después de tantos años hay muchísimas que te marcan. Más que una noche concreta, me quedo con esos momentos en los que todo encaja: la música, la pista, la energía de la gente… Ahí es cuando sientes que está pasando algo especial, se te eriza la piel y hace que todo el esfuerzo merezca la pena. Si tuviera que destacar algo, diría que nuestros openings y closings son muy especiales. Son eventos de asistencia masiva, mundialmente conocidos y siempre dejan huella. Se nota que la gente no quiere perdérselos. Eso genera una energía difícil de explicar. Además, al tener horario especial extendido, amaneces bailando allí y, ese momento en el que empieza a entrar la luz del día por el techo de la terraza, después de toda la noche, es pura magia. Es una sensación muy difícil de describir, pero quien lo ha vivido lo entiende y lo quiere volver a vivir. Profesionalmente, también te marcan las noches complicadas, las que te exigen dar el máximo y donde el equipo responde. Ahí es donde realmente te das cuenta del nivel humano que hay de trás de este club.
Amnesia cumple 50 años y es ya parte de la historia de Ibiza. En el día a día, ¿se siente esa res ponsabilidad de formar parte de algo tan grande?
Sí, se siente, aunque muchas veces estés tan metido en el día a día que no te paras a pensarlo. Pero cuando levantas la vista y ves lo que representa el club, los años de historia que hay detrás y todo lo que ha significado para la cultura de la isla, te das cuenta de la responsabilidad que tenemos. Al final no solo trabajamos en un club, estamos cuidando un legado. Eso te obliga a dar siempre un paso más.
¿Qué cree que ha permitido a Amnesia cumplir 50 años manteniéndose como una referencia internacional del clubbing?
Creo que la clave ha sido saber evolucionar sin perder la esencia. Han cambiado las tendencias, la tecnología, el público, pero nosotros hemos mantenido muy claro qué somos: un club donde la música y la pista están por encima de todo. Y, sobre todo, el equipo humano. Nada de esto sería posible sin la gente que ha pasado y sigue pasando por aquí, con ese compromiso y esa pasión. Al final, lo que mantiene vivo a un club durante 50 años no es solo lo que se ve, es lo que se siente.
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