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La isla que nos une

2023 y los retos: Ibiza resiliente frente al cambio climático

Las Pitiusas deben asumir con urgencia compromisos inmediatos para preservar y regenerar nuestro entorno natural

Una de las charlas celebradas durante el Foro Marino que tuvo lugar en Jesús. J.A. Riera

El pasado mes de noviembre acabó la COP27 con un logro —la creación de un fondo para compensar las pérdidas causadas por los desastres de la crisis climática—- y con un gran fracaso en las negociaciones orientadas a mitigar el cambio climático, transitar hacia las energías renovables, y disminuir emisiones. Es decir, la COP27, tal y como han denunciado numerosos grupos ecologistas no ha supuesto avance alguno en mitigación del cambio climático con respecto a la COP26, por lo que podría decirse que hemos perdido un año entero en un momento en el que el tiempo apremia y cuando sabemos que las consecuencias de nuestras acciones pronto pueden ser irreversibles.

No queda tiempo que perder y no podemos permitir que 2023 sea otro año perdido, por eso necesitamos que el año que viene sea doblemente productivo. Para eso, cada estado, cada región, cada provincia y municipio debe asumir compromisos reales y actuar localmente para contribuir a un cambio de tendencia global. Recientemente, en el último Foro Marino, del que IbizaPreservation es una de las entidades promotoras, el panel de calentamiento global puso de manifiesto cómo esta situación afecta directamente a nuestras islas y a nuestro mar. En dicho panel, Pau de Vilchez, coordinador del comité de expertos de cambio climático del Govern Balear hizo una radiografía de la situación que claramente dejaba patente que no estamos trabajando al ritmo que las islas Baleares necesitan para cumplir con los objetivos de reducción de emisiones.

Para lograrlo, en 2023 deberíamos asegurar que las emisiones de nuestra región se reduzcan. Para ello, hay que empezar a afrontar cambios inmediatos en las actividades responsables de la mayor parte de las emisiones, empezando por la generación energética, responsable del 40 por ciento de las emisiones a la atmósfera en Baleares. En el caso de Ibiza, el último Informe de Sostenibilidad de IbizaPreservation puso de manifiesto que Ibiza no solo no avanzó en 2021 en esa materia, sino que la isla redujo su producción de energía renovable (fotovoltaica) en un 33 % en dicho año. Esto significa que, del total de la capacidad de producción energética insular, la energía renovable supuso el 0,38%, un dato sensiblemente inferior al de 2020, año en el que la energía fotovoltaica supuso el 1,01% de la producción total de energía eléctrica.

Es decir, si queremos cumplir con nuestra parte, el 2023 debe ser un año en el que hagamos un esfuerzo real en mejorar la situación. En ese sentido, cabe recordar que la energía más barata hoy en día es la solar seguida de la eólica. Por ello, en un contexto de crisis energética propiciada también por el contexto global, la mejor manera de abaratar los costos eléctricos es hacer una transición rápida y efectiva hacia las energías renovables. Para ello, hay que fomentar no solo las ayudas a ciudadanía y empresas para la instalación de placas fotovoltaicas sobre los tejados, sino también, informarnos como individuos, sumarnos a cooperativas eléctricas renovables sin ánimo de lucro, y pasar a la acción mediante la creación de comunidades energéticas.

Uno de los actos de concienciación de Ibiza Preservation. INMA SARANOVA

En el caso de Ibiza, Amics de la Terra está trabajando ya en estas comunidades, que son grupos de personas que se unen para gestionar, producir y consumir su propia energía limpia. Según indican desde esta organización, las comunidades energéticas están basadas en la descentralización y la democracia participativa, y demuestran «que se puede cambiar el sistema energético: con ellas dejamos de depender de las multinacionales, devolvemos el poder a las personas y luchamos contra la crisis climática».

La otra gran actividad responsable de las emisiones en nuestras islas es el transporte y también en eso podemos trabajar en este 2023 desde las Pitiusas. En lo referente al transporte terrestre, fomentando el transporte no motorizado (caminando, montando en bicicleta, etc), priorizando el transporte colectivo sobre el individual y potenciando la movilidad eléctrica. En lo referente al transporte marítimo, hay que buscar alternativas eléctricas y nuevos propulsores, así como buques más respetuosos con el medio ambiente. Pero el asunto clave tiene que ver con el transporte aéreo, responsable de casi el 4% de las emisiones de CO2 a la atmósfera en la Unión Europea.

Hasta la fecha aún no hay una alternativa clara y eficiente a los combustibles fósiles para la aviación, por lo que, si realmente queremos incidir a nivel local en el descenso de emisiones, es imprescindible que se limite el número de operaciones que van o llegan a las islas. Este es un imperativo que habrá que afrontar antes o después, de forma valiente, lo que necesariamente implicará el diseño de planes de transición económica en una región como la nuestra que depende en gran medida del turismo que llega por aire a nuestro territorio.

Otro de los retos que debemos afrontar en un contexto de crisis climática es el de la prevención y gestión de incendios. El cambio climático aumenta el riesgo de incendios forestales en tanto que el número de días con riesgo extremo de incendios ha aumentado en todo el mundo y se ha duplicado en la cuenca mediterránea durante los últimos 40 años. En el caso de Ibiza, se suma además que la pérdida progresiva del mosaico agrícola, a causa del abandono de las actividades del campo durante las últimas décadas, aumenta el riesgo de incendio, por eso es imprescindible contar con fajas forestales saneadas, y con depósitos contraincendios en buen uso.

Precisamente el mes pasado, la Asociación de Propietarios Forestales de Ibiza (Apfde), presentó una campaña de crowdfunding para la captación de fondos para continuar con el mantenimiento necesario de la red de depósitos contra incendios que se instalé en 2015 y para ampliar esta red hasta los 40 depósitos de este tipo. La consecución de este objetivo ayudaría enormemente a hacer a la pitiusa mayor una isla más resiliente ante el previsible aumento de incendios en la época estival, por eso es necesario que todos pongamos nuestro granito de arena en este sentido, colaborando con esta recaudación de fondos, pero también que las administraciones garanticen que esta red de depósitos esté disponible y en buen estado cuando la necesitemos.

El año 2023 también nos va a traer una nueva convocatoria electoral en la que los diferentes partidos de Ibiza, Formentera y del resto de Baleares deben tomar cartas en el asunto ante una ciudadanía cada vez más implicada con la protección del medio ambiente. Por eso, desde la Fundación Marilles han iniciado un proceso de recogida de propuestas para que los partidos políticos las puedan incorporar en sus programas electorales a fin de mejorar y fortalecer las políticas de conservación marina. Desde Marilles, al igual que desde IbizaPreservation, creen que la conservación marina es un tema transversal que debería ser común a todos los partidos políticos, independientemente de su talante y por eso, se reunirán con cada partido para que incluyan las propuestas en las que están trabajando en sus programas.

También la Alianza por el Agua de Ibiza y Formentera, entidad de la que forma parte IbizaPreservation, realizó en octubre su asamblea general en la que se presentó la propuesta de actualización del su ‘Pacto por el Agua’, un documento que agrupa 20 medidas a tomar por las autoridades de Ibiza y cuyo objetivo es ser presentado a los partidos políticos que serán los encargados de impulsar y ejecutar medidas como la finalización de la depuradora de Sa Coma y la construcción de una red separativa de las aguas pluvias y residuales. Ambos trabajos deberían de ser prioritarios en 2023 después de años de problemas arrastrados por la deficiencia de infraestructuras hídricas.

Otro reto es el de avanzar en la protección efectiva del 30% del mar para 2030, un objetivo en el que debemos acelerar también a nivel local al mismo tiempo que seguimos identificando los problemas a los que se enfrenta el mar balear, como la invasión de pelets y microplásticos que inundan aguas y playas y cuyo origen es fácilmente identificable. Estos son solo algunos de los retos a los que la Alianza Mar Blava deberá enfrentarse en el año que empieza pronto tras haber cumplido este año una década de logros.

La Alianza es, de hecho, un ejemplo de cómo la unión de la sociedad, la administración y las empresas puede lograr cosas que parecían imposibles en poco tiempo. Este espíritu es el que debe de darnos impulso en el año que viene y los que están por venir para garantizar que nuestras islas y nuestro planeta siguen siendo espacios habitables y confortables para todas las especies y para todas las personas, presentes y futuras.

2023, un año para salvar la lagartija pitiusa

IbizaPreservation ha lanzado recientemente una campaña de crowdfunding para garantizar la preservación de una de las especies más emblemáticas de las Pitiusas, la sargantana. En los últimos años la población de este vertebrado endémico se ha visto mermada por la proliferación de serpientes depredadoras. También para la lagartija el tiempo apremia y por eso la fundación está pidiendo ayuda para crear 200 piedras refugio con las que fortalecer a esta especie en entornos seguros. La petición, que busca dar seguimiento a un proyecto piloto desarrollado por el Cofib y ‘Sargantanes o Serps’, formado por los grupos ecologistas GEN-GOB y Amics de la Terra, en Santa Eulària, puede encontrarse en migranodearena.org buscando la palabra lagartijas. Además, en 2023 IbizaPreservation visitará el Parlamento Europeo para hacer partícipe a esta institución de la toma de medidas efectivas para evitar que sigan entrando a la isla árboles ornamentales susceptibles de albergar serpientes o huevos de serpientes en sus troncos.

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