Okupación

Poblado de infraviviendas y caravanas en Ibiza: Tras el desalojo, el desastre

Las chabolas del poblado de la avenida de Sant Jordi están derruidas, el día del desahucio una retroexcavadora se encargó de ello

La propiedad se queja del estado en el que se han encontrado todo y afirma que se vendía droga, aunque la PAH señala que había mucha gente trabajadora en el asentamiento.

Toni Escandell Tur

Toni Escandell Tur

Las imágenes que acompañan esta información hablan por sí solas. El estado en el que se encuentran las instalaciones del antiguo hotel Rustic, desalojado este miércoles por un operativo de la Policía Nacional, es especialmente precario. Hay suciedad, chatarra y trastos de todo tipo en esta parte de la avenida de Sant Jordi. Dentro de la finca quedan varios coches inservibles e incluso una lancha, según pudo comprobar ayer este diario en una visita con varios representantes de la empresa propietaria, que está registrada en Madrid.

Habitación llena de jaulas. | T.E.

Las chabolas en la finca del antiguo hotel Rustic fueron derruidas por una retroexcavadora. / T.E.

A las chabolas que se habían ido añadiendo a las edificaciones de este terreno del barrio de sa Punta, en las afueras de la ciudad de Ibiza, hay que sumarle que hace unos dos años (según los cálculos de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca) entraron caravanas y otros vehículos similares en los que malvivían algunas personas. Aunque no hay un dato oficial, se estima que en este poblado de infraviviendas residían entre 60 y 80 personas. Más 80 que 60, piensa uno de los representantes de la propiedad.

Una especie de porche en las instalaciones. | T. ESCANDELL

Habitación llena de jaulas. / T.E.

«Para evitar que vuelvan a entrar hemos puesto varias alarmas y cambiado las cerraduras de seguridad. Esto requiere de muchísimo dinero. Para hacer que esto sea un espacio decente, habrá que invertir tiempo, esfuerzo y mucha pasta», explican en conversación con este diario. Estos representantes de la empresa propietaria, que prefieren mantenerse en el anonimato, afirman que dicho asentamiento era un punto de venta de droga y que había un ring para peleas de gallos que ya se han encargado de retirar. De hecho, cuentan que el mismo día del desahucio el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) se personó en esta finca.

El concejal de Bienestar Animal, Manuel Jiménez, que estuvo en el desalojo, confirmó que había perros (aunque no abandonados, ya que salieron de ahí con sus correspondientes dueños), gatos (en aparente buen estado de salud, y algunos de ellos esterilizados) y, también, gallos y gallinas con pollitos. Este jueves por la mañana, los propietarios muestran a este diario una caseta totalmente llena de jaulas donde, al parecer, metían a estas aves.

A la pregunta de qué van a hacer en este terreno, responden que no lo saben, que lo primero es limpiarlo todo.

«Desde que estamos aquí también ha venido gente a pedir droga. Una cosa es el drama de la vivienda, y otra lo que estaba ocurriendo aquí. Y tenían pinchada la luz constantemente, esto lo hemos denunciado muchísimas veces. También hemos denunciado que tenían plantas de marihuana», afirman. «Por no hablar de cómo nos lo hemos encontrado... Ya está mal que okupes una vivienda, pero al menos no vivas entre tanta suciedad», comentan.

Los cables de la luz, que estaba pinchada.  | T.E.

Los cables de la luz, que estaba pinchada. / T.E.

Gloria Corral, coordinadora de la PAH en Ibiza, estuvo anteayer durante el operativo de desahucio en tanto que dicha plataforma se ha reunido tanto con familias que vivían aquí como con el Ayuntamiento de Ibiza. Aunque reconoció, ante la prensa, que había «zonas y zonas» en este poblado, con perfiles de gente diferentes y que en algunos casos se estaban produciendo problemas, expresó que la «mayor parte no es gente conflictiva, sino personas con trabajo, ya sea de temporada o de todo el año».

Así, hizo hincapié en que «el problema real es que no encuentran alternativa habitacional a un precio asequible a pesar de tener un salario normal»: «Estas familias, si hubiesen encontrado una alternativa, lógicamente no estarían aquí. Nos consta que hay familias que llevan más de un año buscando otra cosa para salir de aquí».

Por su parte, los representantes de la empresa propietaria explican que se han encontrado con problemas en este sentido incluso tras el desahucio: «Anoche sonó una de las alarmas. Abrieron la puerta de abajo y quisieron entrar, y ayer [miércoles] a lo largo de la tarde vinieron cinco, seis personas diciendo que si aquí ya no se vendía droga. Con toda la que se montó [con el desalojo], seguía viniendo gente».

Vecinos de esta parte de la ciudad han relatado que era frecuente la entrada y salida de personas en este poblado y que habitualmente la policía se tenía que desplazar hasta la finca. Otros apuntan que la zona conflictiva se ceñía a una parte concreta de este poblado, pero que había mucha gente trabajadora y migrante. Por parte de la Policía Nacional el miércoles declinaron pronunciarse en un sentido u otro.

Familias atendidas por Vila

Al margen de si había más o menos personas conflictivas y más o menos gente trabajadora, lo cierto es que había familias, según indicaba anteayer el propio Ayuntamiento de Ibiza. Y es que al desahucio acudieron tres técnicos de Bienestar Social, cuya función era de apoyo. Concretamente, participaron en el operativo «para comprobar si alguna de las personas desahuciadas que no habían solicitado anteriormente ayuda al Ayuntamiento requerían asistencia». El Ayuntamiento indicó que, hasta las 12.30 horas del miércoles, estos profesionales atendieron a una persona vulnerable y a una familia «cuyas situaciones ya eran conocidas por los trabajadores sociales y contaban con su expediente iniciado». «Hasta las cuatro de la tarde, en total se han atendido a dos unidades familiares y a otras dos personas», añadieron desde el gabinete de prensa municipal.

Asimismo, explicaron que han estado «en contacto con aquellos afectados que han solicitado ayuda desde el pasado mes de noviembre». «Cuando se confirmó la fecha del desalojo, como el Ayuntamiento ya era consciente de la situación y de las personas vulnerables que podrían requerir ayuda, se decidió establecer este miércoles un operativo especial de intervención social, reforzando la Unidad de Trabajo Social de Ponent».

Según el censo de la PAH, en la zona de las casetas había 48 personas, de las cuales 17 eran menores.

Lo que ha ocurrido a lo largo de los últimos 14-15 años, aproximadamente, en este terreno, es especialmente llamativo. Y es que, según cuentan los ocupantes y la PAH, que ha intentado mediar, hubo residentes que comenzaron pagando (para vivir en esta zona del barrio de sa Punta) a una persona que al parecer se hacía pasar por propietaria. En palabras de Gloria Corral, coordinadora de esta plataforma, cuando los afectados se dieron cuenta de que aquella persona no era la dueña real, dejaron de abonar esos pagos.

«Mi hermano pagaba 450 euros con luz y agua. La luz está pinchada y una persona llamaba a camiones de agua para dar servicio a todas las casas. Yo llevo aquí 12 años, entramos pagando y dos años después dejamos de hacerlo. Hace 10 años que aquí no paga nadie», explicaba a Diario de Ibiza un hombre adulto justo el día antes del desahucio, en una conversación en la que también dijo que tenía un hijo y que toda su familia ha estado viviendo hasta ahora en este poblado. «A mí la verdad que ni me gusta estar aquí. Hay mucha suciedad y está muy mal (... ) pero es imposible alquilar una casa, ya sea de una o dos habitaciones, porque te piden contratos fijos, avales, referencias, que no haya ni niños ni perros...», apuntaba.

Uno de los representantes de la empresa propietaria del terreno explica que también sabe que había gente que pagó para estar en este poblado, aunque no fuera como un alquiler al uso en el que se paga regularmente a lo largo de los años. «Hay gente que pagaba alquiler. Los que alquilaban eran okupas». Sin embargo, señala que no lo ha denunciado porque no han tenido «pruebas».

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