La sarcopenia es un trastorno musculoesquelético generalizado y progresivo que se caracteriza por la pérdida de masa y función muscular, junto con una disminución del desempeño físico. 

Los signos y síntomas incluyen debilidad, cansancio, falta de energía, problemas de equilibrio y dificultades para caminar y mantenerse de pie.

Y una complicación añadida es que la pérdida de masa muscular o la debilidad, en ocasiones provocan caídas con la consiguiente rotura de huesos y otras lesiones graves que afectan la capacidad de la persona para cuidar de sí misma.

La Sociedad Española de Reumatología estima que su prevalencia se sitúa entre el 3 y el 24% de la población general, siendo estas cifras algo más altas en el caso de pacientes con enfermedades reumáticas.

Ligada directamente al envejecimiento

La sarcopenia, palabra que viene del griego y significa "pobreza del músculo", es una patología ligada directamente al envejecimiento.

Pero cumplir años no es lo único que provoca la sarcopenia. Porque también está muy relacionada con otros factores como el sedentarismo, u otras patologías como la diabetes, o procesos inflamatorios, o el cáncer. 

La genética también juega un papel importante, así como los cambios hormonales.

Porque en el caso de las mujeres aparece un elemento clave para la proliferación de la enfermedad que es la menopausia, y que además tiene una estrecha relación con la obesidad sarcopénica.

La sarcopenia produce debilidad constante a la hora de realizar cualquier movimiento rutinario.

Síntomas de la sarcopenia

Los especialistas en reumatología explican cuáles son los síntomas que pueden indicar la existencia de una sarcopenia: 

  • Debilidad constante a la hora de realizar cualquier movimiento rutinario como levantarse de una silla o de la cama.
  • Pérdida de peso sin motivo aparente. 
  • Pérdida de fuerza paulatina. 
  • Obesidad. Hemos visto que la pérdida de peso es un signo de alarma, pero los especialistas puntualizan que “la sarcopenia no está asociada exclusivamente a personas delgadas".
  • Obesidad sarcopénica”. Consiste en la pérdida de músculo que se sustituye por grasa. Es común y tiene los mismos síntomas y el mismo diagnóstico que la sarcopenia.

Si estos síntomas se prolongan en el tiempo, la calidad de vida disminuye considerablemente por lo que es importante el diagnóstico precoz de la sarcopenia.

El ejercicio físico y la alimentación son claves en tratamiento de la sarcopenia

Cómo se confirma esta enfermedad

El único tratamiento del que disponen los especialistas para los enfermos de sarcopenia tiene dos ejes fundamentales: la actividad física y la dieta.

Así, desde la Sociedad Española de Reumatología facilitan una serie de consejos para pacientes con sarcopenia. 

  • Lo primero es acudir al médico en el momento que se detecten cualquiera de los síntomas de esta enfermedad. Actualmente el diagnóstico de sarcopenia se realiza mediante un cuestionario sencillo que si es positivo se pasa posteriormente a un test de fuerza. 
  • Realizar un test de fuerza que, en el caso de que estuviera por debajo de los puntos de corte establecidos, nos llevará a una prueba para medir la masa muscular mediante densitometría ósea, resonancia magnética o bioimpedanciometría.

Y, por último, en casos de sarcopenia confirmada, el test de marcha para conocer la severidad de la sarcopenia. Es una prueba también llamada "6MWT", por sus siglas en ingles. Y consiste en medir la distancia máxima que puede recorrer una persona sobre una superficie plana en un tiempo de 6 minutos. 

Consejos para pacientes con sarcopenia

  • El primer pilar del tratamiento es practicar ejercicio físico.

En casos de sarcopenia diagnosticada, un programa de ejercicios progresivo y personalizado es parte fundamental del tratamiento. Este programa se basa en ejercicios de fuerza y resistencia centrado en las extremidades inferiores durante un período mínimo de 12 semanas.

  • Prestar una atención adecuada a la alimentación.

Es importante realizar una alimentación completa y equilibrada basada en la dieta mediterránea para prevenir la sarcopenia en los adultos mayores. 

Se recomienda basar la dieta en el aceite de oliva, frutas, verduras, cereales integrales, lácteos y no perder los aportes necesarios del pescado (en particular del pescado azul), legumbres y carnes en menor grado.

En cuanto a las proteínas necesarias para prevenir la sarcopenia, las recomendaciones de los reumatólogos las cifran entre 1 y 1,2 gramos por kilo de peso corporal al día. Y lo ideal es que su ingesta esté repartida en las comidas del día. 

El principal problema es que, entre los más mayores, hay carencias nutricionales importantes derivadas de problemas de masticación, digestivos o de elaboración de comidas, por lo que el riesgo de malnutrición es elevado en personas de edad avanzada.

  • ¿Es necesaria la suplementación dietética para la sarcopenia?

Contando con una nutrición saludable, sólo en casos de déficit que no se puedan corregir con una correcta nutrición se realizaría suplementación. Sobre todo si detectan déficits de vitamina D o de vitamina B12.

Fragilidad y riesgo de fracturas

La asociación entre sarcopenia y osteoporosis es común. La sarcopenia aumenta el riesgo de caídas y con ella el riesgo de fracturas, por lo que es muy importante conocer lo antes posible el diagnóstico de sarcopenia asociado a osteoporosis.

Y no solo eso. Además de la relación entre sarcopenia y fragilidad, también se ha descrito que se asocia a un aumento en el riesgo de

  • Presentar mayor número de infecciones
  • Peor recuperación tras una enfermedad aguda
  • Incluso algunos trabajos lo han relacionado con mayor mortalidad.

Por eso es una enfermedad que hay que tomarse muy enserio y, como todas, detectarla lo antes posible.