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Diario de Ibiza

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Javierens: el artista de Ibiza que ha transformado una basura inmobiliaria

El artista plástico ha realizado una intervención en una estructura de hormigón abandonada cerca de Cala Bassa

Imagen parcial de la fachada del edificio. David Ventura

El campo ibicenco está repleto de cadáveres inmobiliarios. El paseante que se adentre por un camino para atravesar un bosque de pinos es probable que se encuentre, inesperadamente, un bloque de apartamentos a medio construir o una estructura en ruinas abandonada, espectros de cemento de cuando no existía regulación del territorio y cualquier sitio era bueno para construir.

Uno de estos mausoleos de la anarquía urbanística tardofranquista se encuentra en el antiguo camino de Cala Bassa, que une esta playa con Port des Torrent. Emboscadas entre los pinos permanecen en pie las estructuras impresionantes de tres bloques de tres pisos de altura. Un esqueleto de hormigón en el que puso su mirada el artista Javierens (Valencia, 1992) y que, tras su sugerente intervención plástica, lo ha transformado en el ‘Templo de la Especulación’.

Javierens posa en la entrada del edificio. D.V.

Convertir basura en arte

«Pasé mi infancia en Cala Tarida y ya entonces muchos amigos de la bahía veníamos aquí a pasar el rato. Para nosotros siempre ha sido el ‘edificio abandonado de Cala Bassa’», explica el artista. «Me gusta pintar lugares abandonados. Estoy gestando un proyecto llamado ‘Perturbaciones del paisaje’ que trata de cosas que encontramos en la naturaleza y no deberían estar allí. Las pinto para que llamen la atención y para descolocar al espectador». El objetivo final es «transformar este espacio en algo que sea artístico. Convertir la basura en arte».

En el caso de Cala Bassa, Javierens se puso manos a la obra el pasado invierno y, después de intervenciones intermitentes a lo largo de tres meses y con alguna ayuda de sus amigos, el resultado es fantástico. «Al principio solo quería pintar la planta baja pero al final me lie», bromea. El artista persiste en la línea minimalista de su exposición ‘Quadrum’ en la Garden Art Gallery: aprovecha las formas poliédricas de la estructura del edificio para reformular el espacio con el uso del blanco y el negro: «Intento generar vacíos, que es algo que me interesa mucho, provocar la ilusión como si solo estuviera pintado el perfil».

¿Aspira Javierens a que su ‘Templo de la especulación’ quede y permanezca? En absoluto. «No, yo lo que quiero es que lo tiren al suelo», ríe. El artista reconoce que «es la escultura más grande que he hecho y cuando lo veo me abruma, pero sigue siendo una aberración urbanística». Eso sí, valora los comentarios de los vecinos de la zona «que han agradecido mi esfuerzo por embellecer esto».

También se puede pasear por el interior. D.V.

Javierens estudió escultura en la Escola d’Art i Superior de Disseny de Valencia y realizó el ciclo de forja artística en la Escola d’Arts de Ibiza, donde le dejó huella el maestrazgo de Augusto Moreno: «Nos dio mucha caña artística. Nos decía ‘expandiros, haced cosas’, y siempre lo he tenido muy en cuenta». De ahí surgió una incipiente trayectoria que recibió un espaldarazo en el año 2017, cuando ganó el Premi Vuit d’Agost de Pintura, lo que le permitió exponer en Sa Nostra Sala de Vila.

El artista ibicenco no se detiene y prosigue explorando nuevos campos. Ahora está estudiando Joyería en Barcelona, y en verano reside en Ibiza, donde trabaja realizando las decoraciones de la fiesta ElRow en la discoteca Amnesia. «Intento hacer cosas nuevas, explorar, buscar nuevos materiales», explica, unas inquietudes que ahora ha encontrado en la joyería, «que es algo parecido a la escultura». Un universo artístico que parece ser muy diferente del que nos ha traído hasta este cadáver inmobiliario de Cala Bassa, aunque quizá no lo sea tanto: «Se trata de explorar y transformar».

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