Opinión
El final de todo esto
A pesar de toda la retórica bélica y la parafernalia marcial durante la gestión de la pandemia, no habrá un gran día del armisticio que pase a la historia.
No existirá esa jornada en que se engalanarán las calles con banderines de fiesta, no proliferarán los besos de tornillo con tacón en alto entre marines con gorra de plato y mujeres con falda de tubo, no desfilarán los tanques descorchando botellas de espiritosos. Todo esto, en el mejor de los casos, se irá diluyendo, tal y como lo hace un mal recuerdo o una pesadilla inoportuna o una Couldina. «Els finals són tots iguals, capses I cotxades, rodes i pals», cantan los mallorquines Da Souza.
«En la vida real no hay grandes finales. No hay ese gran plano, ni ese gran abrazo, ni ese gran adiós. Todo es más confuso», explica Brad Iggelsby, guionista de la reciente película ‘El amigo’. Lo dice en un artículo de la web Vulture que pide a seis cineastas y escritores que reflexionen sobre lo rematadamente difícil (y absolutamente crucial) que es cerrar una ficción: «Es como un vuelo: ya puede ser una buenísima historia, que si no la sabes aterrizar no funciona». En el mismo texto, Sofia Coppola, que manifiesta su preferencia por cierres poco aparatosos o cenizos, habla de sus guiones en tres actos: «Subes a los personajes a un árbol, les tiras piedras, los personajes acaban bajando del árbol a salvo».
Algunos sí han sufrido desenlaces letales y finales tan súbitos como irreparables durante esta pandemia y en ellos he pensado mientras leía el artículo. Al resto nos tocará intentar, a falta de un gran final colectivo con himnos y trompetas y tambores y desfiles y estandartes, buscar nuestro punto (seguido) y escribir nuestro final.
Como el otro día, cuando fui a buscar a mis progenitores a la salida de la primera dosis de la vacuna y vi, desde la terraza del bar de enfrente, toda esa cola de mayores de 70 años. Si esto fuera una novela, y la firmara yo, sabría qué hacer: invitar a un chupito a cada una de esas personas que tanto han sufrido: «Pago yo, ¡un día es un día!». Como no es mi novela, sino mi vida, en la segunda dosis espero hacerlo al menos con mis padres.
Suscríbete para seguir leyendo
- Alerta por la desaparición de una niña en Ibiza: intensa búsqueda con perros y drones de madrugada
- Las seis mujeres más influyentes de Ibiza, según Forbes Women: listado completo de las 30 de Baleares
- Oposición vecinal al nuevo Mercat Nou de Ibiza: 'Queremos que se reconstruya el actual
- Paquita, hamaquera de Ibiza en Cala Llonga: 'Estamos trabajando un 50% menos
- Buena parte de la ciudad de Ibiza, sin luz por una avería en un cable subterráneo
- Paolo Colombo, gerente de uno de los chiringuitos de Cala Llonga: 'Hay muchas cosas que no cuadran
- El pirata de Porroig se enfrenta una multa de 4.500 euros por rajar una embarcación en Formentera
- Piden ocho años de cárcel y medio millón de euros al relaciones públicas de una discoteca de Ibiza que mandó cuatro meses a un cliente al hospital de un puñetazo
