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Los restos históricos hallados junto al spa del Parador de Ibiza son «excepcionales»

Una cata arqueológica descubre un tramo de la muralla primitiva del recinto defensivo de Dalt Vila desconocida hasta ahora

El tramo de muralla que ha salido a la luz. D.I.

«Es un espacio de una importancia patrimonial excepcional», señala a Diario de Ibiza Joan Ramón, técnico de Patrimonio del Consell de Ibiza. Él lo tiene claro y se reafirma en las conclusiones de un informe que firmó el 28 de septiembre, y en el que señala que lo encontrado en la zona donde se pretende ubicar la sala de máquinas del spa del futuro Parador de Dalt Vila es tan relevante que se debe mantener, descubrir e integrar en el espacio museístico del Parador.

«Las estructuras encontradas son, según mi opinión, muy importantes. No solo desde el punto de vista científico, sino también monumental. Por primera vez se puede contemplar y analizar el funcionamiento de la fortificación de lo que, desde hace años, denominamos ‘recinto primitivo’», señala en el técnico del Consell en su informe.

Una opinión que no coincide con la de los técnicos de Turpespaña, que apuestan por cubrir los restos, una vez que ya han sido «estudiados en profundidad y documentados textual y gráficamente», para realizar «un levantamiento digital en tres dimensiones que permita su futura musealización». Cabe decir que esta opción, la de estudiar, documentar y, posteriormente, cubrir, es la que suele ser el habitual.

¿La primera muralla?

«El departamento de Patrimonio está para defender el patrimonio y ponerlo en valor», insiste Joan Ramon, «lo encontrado tiene tanta relevancia cultural y monumental que merece la pena museizarlo», y recuerda que la zona del Castillo es «el recinto más importante, a nivel de patrimonio, de toda la isla de Ibiza».

¿Por qué son tan importantes los hallazgos en la conocida como cata arqueológica 11? Sobre el significado de estos restos, existen divergencias. Así, en las conclusiones del informe del director de la intervención arqueológica, Marco A. Esquembre, se lee que la intervención «permite documentar una estructura significativa ubicada en el límite noroeste del recinto amurallado del Castillo. El conjunto de restos que se han podido documentar nos permite definir la estructura compleja de una muralla con doble paramento de sillares. La muralla presenta una abertura transversal Sur-Norte que conforma un acceso para comunicar el recinto hacia la trama urbana extramuros».

¿Se trataría de la primera protección del recinto primitivo de Dalt Vila? En el informe de los arqueólogos se habla de una ‘línea de muralla’ tardo púnica, aunque Joan Ramón no lo tiene claro y, en vez de muralla, habla de las «construcciones que después definirán el recinto primitivo».

Pero todos los arqueólogos están de acuerdo en un punto: queda mucho por investigar y es temprano para sacar conclusiones: «Al no poder definir por falta de tiempo la estructura documentada, no podemos, con precisión, confirmar si en este periodo tardo púnico la línea de muralla conforma un posible acceso», admite Esquembre en su informe.

«Los tiempos de la investigación no son los mismos que los tiempos de las obras», confirma Ramón, quien considera que «falta tiempo para estudiar todo lo encontrado», pero que su valor «está fuera de cuestión».

¿Qué hacer?

El gran problema es, evidentemente, cómo compatibilizar la preservación de los hallazgos con la construcción del Parador y, en este caso concreto, con el acceso a la piscina del spa y la ubicación de la sala de máquinas del mismo.

Para Turespaña, no hay solución posible, ya que tras estudiar tres hipotéticos espacios alternativos, «en todas ellos hay restos arqueológicos, como es normal en un enclave como este», con lo que concluye que « todo el subsuelo del parador es un rico vestigio arqueológico y que seguir buscando alternativas que pasan por realizar nuevas excavaciones, es hoy por hoy inviable».

Algo que no comparte Joan Ramón, que apuesta por ubicar la sala de máquinas bajo el espacio del solarium colindante, una zona donde «la roca aflora y, presumiblemente, no hay restos arqueológicos de esta magnitud».

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