Opinión

Neil ‘forever’ Young contra Spotify

Lo imposible ha ocurrido. El viejo rockero le ha cerrado la boca al vendedor de crecepelo. La verdad es que no daba un duro por Neil Young cuando leí que amenazaba a Spotify con llevarse sus canciones si seguía albergando contenidos antivacunas y negacionistas. La compañía de transmisión de música del sueco Daniel Ek tiene firmado un contrato de 85 millones de euros con Joe Rogan, un cómico y comentarista deportivo de lucha libre cuyo podcast The Joe Rogan Experience es el más escuchado de la plataforma, con once millones de seguidores mayoritariamente jóvenes. En su programa encuentran altavoz teorías estrafalarias relativas a la covid-19, incluida la de un médico estadounidense que ha comparado la campaña de vacunación con el Holocausto. En uno de sus explosivos discursos hace un año, Rogan recomendó hacer deporte para evitar contagios; cuando él mismo enfermó, alardeó de haber tomado un fármaco de uso veterinario. Ante la reacción de la comunidad científica a su insensatez reconoció: «Soy un imbécil», cosa que no ha desanimado a su creciente público. Pero el arrepentimiento resultó más bien efímero y el humorista ha seguido adelante con sus diatribas. Días atrás, doscientos médicos firmaron una carta en la que exigían a Spotify que pusiera algún dique a la catarata de desinformación de su estrella, y culpaban a la firma de generar una fatal desconfianza en la ciencia. Fue entonces cuando Neil Young retó a la plataforma a eliminar los contenidos negacionistas so pena de retirar sus canciones: «Se venden mentiras a cambio de dinero. Los jóvenes creen que Spotify nunca ofrecería información gravemente incorrecta. Desafortunadamente, están equivocados. Sentía que debía hacer algo al respecto», explicó en su web. Así ha ocurrido, ante la escasa reacción de una compañía poco dada a explicar sus decisiones. Han secundado en su plante al canadiense otros veteranos como Joni Mitchell, David Crosby o Nils Lofgren, y algún joven como James Blunt.

Me parece emocionante esta batalla en favor de la inteligencia, la cultura y la razón y en contra de la estupidez humana planteada por Young a sus 76 años, una edad maravillosa para el arte pero muy peligrosa para la covid, basta ver las estadísticas. Agranda su leyenda y no se rinde en esta época en la que todo vale por un clic; se ha metido en un gran lío cuando podría dedicarse a celebrar las cinco décadas de su mítico Harvest y cobrar los derechos. Ha recordado a los consumidores que existen en el mercado otras opciones más éticas para el consumo de música y se va a dejar un dineral en eliminar su catálogo ya contratado. Pero no es el único que pierde dinero. La cascada de bajas de usuarios de Spotify (cuenta con 380 millones, 172 de pago) y su caída del 6% en bolsa han obligado a la empresa a anunciar una nueva política de información relativa al virus, que pasa por enlazar sus programas a webs que proporcionen información oficial y fiable. No solo Neil Young se ha negado a compartir escenario con personajes que se llenan los bolsillos viendo quién la dice más gorda. Desde el palco le aplauden Enrique de Inglaterra y Meghan Markle, activistas pro vacunas, que tienen suscrito con la plataforma de Ek un acuerdo de veinte millones de euros para emitir contenido con la marca Archewell Audio. También ellos han mandado un recado a la tecnológica, que deberá mostrar mayor respeto por la verdad si desea que prospere su negocio, malo para la música y peor para la letra.

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