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Y Sant Ciriac mutó en los Reyes Magos

Durante la misa, el obispo de Ibiza, Vicent Ribas Prats, pide a los políticos, sentados en las primeras filas de la Catedral, que destinen dinero de la ecotasa a reparar el órgano y las vidrieras del templo

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Mira aquí todas las fotos de la celebración del Vuit d'Agost en Ibiza 2023 Toni Escobar

«Cuerpo a tierra», avisa el obispo de Ibiza, Vicent Ribas Prats, cuando la misa en honor a Sant Ciriac, patrón de la ciudad de Ibiza, alcanzaba sus últimos amenes. «Cuerpo a tierra», advierte el purpurado, a quien se le adivina, entre el humo del incienso, una medio sonrisa. «Cuerpo a tierra», previene. Y no es para menos. Porque, ya que tiene sentados en las primeras filas a un nutrido grupo de autoridades, entre ellas la presidenta del Govern, Marga Prohens, Ribas Prats aprovecha para reclamar que se use parte del dinero recaudado con el impuesto de turismo sostenible (vulgo: ecotasa) para arreglar de una vez el órgano de la Catedral. También que se haga algo con las vidrieras que, en otras fiestas, hace mucho mucho tiempo, reventaron con las vibraciones de los fuegos artificiales. Los asistentes a la misa, que abarrotan el templo, asisten divertidos a la transmutación de Sant Ciriac en los Reyes Magos. Y la del obispo de Ibiza en estrella del Club de la Comedia. «He escuchado monólogos con menos gracia», comenta una de las fieles. Otra mira el techo, la vista fija en los desconchones que hay al final de la nave principal, casi sobre la Mare de Déu de les Neus: «Pues ya que se ponen...».

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A la salida. En algún corrillo. Mientras esperan a que la imagen de Sant Ciriac emprenda la procesión hasta su minicapilla, con la entrada secreta por la que cuenta la leyenda que los cristianos se colaron en Madina Yabisa aquel 8 de agosto de 1235, algún político hace acto de contrición, pensando en el órgano y las vidrieras. Alguna cosa tendrán que hacer. Aunque sólo sea para que en las fiestas de 2024 no les caiga un chorreo porque todo sigue igual.

La lanzadera y el taxi

Los tambores y castanyoles toman el relevo al aleteo de los abanicos como banda sonora de la fiesta. Antes, cuando el sol no estaba tan alto y todo eran preparativos sonaban las melodías de la banda Ciutat d’Eivissa, cuyos compases acompañaban la llegada de las autoridades. Algunos, resoplando, por el túnel del Soto, donde les ha dejado la lanzadera. Otras, como un grupo de concejalas de Vila, en taxi. Una estampa que sorprende, e indigna, a Pierre y Carmisse, turistas septuagenarios de un pueblo cerquita de Carcassone: «A nosotros tres taxistas nos han dicho que no subían hasta la plaza. Al final hemos cogido uno que nos ha dejado a medio camino».

Dos religiosos aguardan frente a la capilla a que llegue la procesión. | TONI ESCOBAR Toni Escobar

Pero eso ha sido antes. Antes del concierto, antes del tañido de campanas de las diez, antes de la misa en la que el obispo habla de la importancia de las raíces y en la que recuerda las palabras de una centenaria de Formentera -«el turismo ha sido nuestra riqueza pero también nuestra perdición»- y antes de la procesión. Religiosos, cantantes, sonadors, balladors y balladores, autoridades, gente normal y la imagen de Sant Ciriac desfilan por las calles empedradas rumbo a la capilla, que ya está abierta. Destacan los girasoles y el brillo del cristal que protege el suelo de piedra, donde reposa el cadáver de un precioso y enorme escarabajo, testigo de primera fila de la bendición y de cómo el obispo le explica a Prohens la leyenda de la conquista de 1235. Aunque para la leyenda, la de cómo los catalanes decidieron tomar Dalt Vila un 8 de agosto. «¿No tenían otro momento? ¿Con este calor?», bromea, mientras se abanica a pleno sol, la diputada electa del PSOE Milena Herrera.

Sant Ciriac bajo la estelada

La procesión avanza despacio. Cuando llega al mirador, la imagen de Sant Ciriac desfila bajo quatribarrades y estelades. Apenas unos minutos antes, Esquerra republicana ha protagonizado su propio homenaje a Guillem de Montgrí, en el que Josep Antoni Prats, portavoz de la formación, lamenta la mala situación del catalán en las islas y que «uno de los primeros anuncios» del nou Govern haya sido, precisamente, «para empeorar esta situación». Al homenaje asiste el senador electo de las Pitiusas, Juanjo Ferrer, al que, al parecer, no han invitado al acto institucional. Desde el Consell, anfitrión del Vuit d’Agost, aseguran que no hay olvido ni mala intención y que si no se le invitó fue porque alguien, desde el PSOE, había confirmado su asistencia antes de que se cursara la ivitación, que ya no se consideró necesaria.

La imagen de Sant Ciriac, a su paso por una callejuela de Dalt Vila Toni Escobar

Los abanicos galopan en los escasos minutos que dura el homenaje oficial al conquistador. Una sonada y una corona de laurel. Dura nada, pero en cuanto acaba los invitados salen trotando hacia el viejo claustro, donde les aguarda la sombra y un par de vestiladores «puestos en diagonal» para tratar de que den algo de fresco. Sobre todo a ellos, a los cargos públicos del PP, a los que este año han dispensado de la corbata, pero no de las americanas. Eso sí, alguno, enfilando ya las escaleras del primer piso, donde aguarda el aperitivo, se desmelena. Y se deschaqueta.

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