Razas autóctonas

«El burro es el animal más hippy que existe»

Llegan cinco hembras de asno de raza balear a Ibiza que se usarán en terapias para personas con necesidades especiales

Reintroducción del burro balear en Ibiza

Josep Àngel Costa

Josep Àngel Costa

A Giovanni Orlando le gustaría pasar la mayor parte del tiempo en Ibiza, pero sigue viviendo a caballo entre la isla y Milán para cuidar a su madre, de 94 años. «Vine por primera vez de jovencito y me enamoré a primera vista. Desde entonces, siempre he pensado en volver para dedicarme a mi gran pasión por los animales», confiesa.

Tras ocho años de preparativos, y tras un intento fallido que casi le hizo arrojar la toalla y que prefiere no recordar, por fin empieza a dar forma a su objetivo para ayudar a reintroducir el asno balear en Ibiza. Ahora muestra con orgullo las cinco hembras que adquirió en Menorca y para las que ha construido un establo en la finca de Sant Rafel de unos amigos y colaboradores de su proyecto, la Associació Pitiüsa de Raça Asenca Balear (asnobalearibiza.org).

Su pasión por los equinos le viene desde pequeño y le sirvió durante sus diez años de carrera militar para llegar a ser capitán de los Carabaninieri. Orlando explica que abandonó la benemérita italiana en 1990 para fundar dos empresas de seguridad que se hicieron cargo de los aeropuertos de Malpensa y Linate, en el área de Milán.

El caballo es la nobleza y la guerra, el asno es humilde y te saca el lado más cariñoso

«Lo dejé todo en 2002 para ser libre y no puedo pedir más a la vida», recuerda con el mismo entusiasmo con el que habla de sus animales. «En 2010 me empecé a enamorar de los burros, porque son más rústicos y mágicos. El caballo es la nobleza y la guerra, el asno es humilde y te saca el lado más cariñoso. Es el animal más hippy que existe», sentencia.

Orlando tiene claro por qué despiertan esta ternura. «Hay una teoría que explica que los niños fomentan el instinto de protección en los adultos por esa cabeza desproporcionada y luego se pierde a medida que se acercan al canon de Policleto [que fija que la altura perfecta de una figura humana es siete veces la de la testa]».

De la misma manera, «el cabezón desproporcionado que tienen los asnos respecto de los caballos, además de sus orejones largos, evocan los mejores sentimientos, además de que su sistema nervioso es mucho más calmado».

Características

El excarabinieri conserva el porte uniformado, de aire aristocrático, con chaleco y americana de ante y el pin dorado de un asno en la solapa. Su corbata, a juego con las botas de piel y los pantalones, parece de lunares, pero también está estampada con pequeños equinos. Y, cuando se le invita a hablar de este proyecto romántico, encauza su torrente verbal con una precisión enciclopédica.

«La raza asnal balear es una de las que proviene del tronco ancestral del Equus asinus somaliensis», detalla. En la Península Ibérica se encuentran otros cuatro «razas de capa negra» con origen en el desierto de Somalia. Se trata de la catalana, la zamorano-leonesa, la de la comarca vizcaína de Las Encartaciones y la mirandesa, en el nordeste de Portugal.

Todas ellas destacan por su mayor tamaño respecto a los que provienen del Norte de África, «como los de Marruecos, Túnez o también Cerdeña» que, en muchos casos, fueron sustituyendo a las poblaciones autóctonas por resultar más económicas. «Como son más chiquititos, no tienen tanto gasto».

Sus burros necesitan unos cinco kilos de comida al día, «unos tres de paja, que es solo fibra, uno de heno, que aporta proteínas, y tres de forraje». Orlando se sorprendió al descubrir el uso del forraje en España, «porque en Italia no es muy conocido». «El mejor es el de avena, así hay un equilibrio perfecto entre proteínas y fibra», precisa.

«Pero lo ideal es que la paja, el heno y el forraje sean un complemento, sobre todo cuando el campo está seco. Lo mejor es que los burros vayan comiendo lo que encuentran por el prado cuando está verde y por el bosque», apunta Orlando.

Los équidos recién llegados se han establecido en un finca de Sant Rafel.

Los équidos recién llegados se han establecido en un finca de Sant Rafel. / JA RIERA

De hecho, el establo que acaba de levantar con el resto del equipo de la asociación se encuentra junto a un bosque de la misma finca. Su próximo paso es perimetrar un gran espacio de esa masa forestal con pastor eléctrico «para que puedan vivir en semilibertad».

De momento, cuenta con cinco ejemplares que ha adquirido en Menorca. Luna es la matriarca, con catorce años. «Estos animales viven 35 años y pueden llegar a los 40, mucho más que los caballos, que llegan a 20 o 25», precisa. Tanto Luna como Íbera provienen de una de las ganaderías más importantes de Balears, la Albranxella, de la localidad de es Migjorn.

«El padre de Íbera es el gran campeón semental que todos piden en Mallorca y en Menorca», explica con orgullo. «Por eso ella es la más grande de todas». Aigua y Anahí, «dos primas de otra grupo de Menorca que se llama Egipte», completan el establo destinado a las adultas.

Junto a ellas, corretea en su cercado la pollina Iris, de siete meses e hija de Íbera. Es la que recibe más mimo y atención por todos los voluntarios de la Associació Pitiüsa de Raça Asenca Balear, Anna, Sophie y Mariano. Además, cuentan como presidenta solidaria a la modelo y actriz Cristina Piaget.

Objetivos

«No tenemos finalidad lucrativa y estamos abiertos a cualquier persona que ame a los animales y quiera colaborar. Hasta ahora he sido presidente y filántropo», bromea Orlando. Ya está en contacto con distintas asociaciones de atención a personas con discapacidad para poner en marcha la terapia con asnos, al igual que ya se había ofrecido esta atención con caballos. «Los burros van incluso mejor porque son mucho más mansos», precisa.

Orlando también destaca que se podría aprovechar la voracidad de estos equinos para crear fajas contra incendios y rebajar el sotobosque. Además, planea que pueden ser un reclamo para descubrir con paciencia la Ibiza interior, «jamás montando encima de ellos, sino ir de paseo con los asnos, con unas alforjas para luego hacer un pícnic», explica.

Los asnos también gozan de gran reputación desde tiempos de Cleopatra por las propiedades cosméticas de su leche. Orlando ha elaborado algún jabón artesanal con ella, mezclándola con aceites de oliva, almendra y coco, pero es una opción inviable comercialmente: el litro de leche (solo produce uno y medio al día) cuesta 15 euros fresca y 30 liofilizada. Para ser rentable, la pastilla se tendría que vender «a diez o 15 euros».

Pero, sobre todo, su principal objetivo es que sus burras fomentar el interés por la raza balear entre otros criadores. «No queremos tener muchísimos ejemplares en el mismo lugar, sino repartirlos para que vivan dignamente y bien cuidados». Así, Ibiza se suma a las 165 explotaciones que se reparten entre Menorca y Mallorca y que suman cerca de 300 ejemplares.

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