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Diario de Ibiza

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Sucesos

Víctima de abusos en Ibiza: «El cura empezó a darme un beso con lengua y a tocarme mis partes»

Un cuarto testimonio incrimina al sacerdote investigado por pederastia. Es el primer caso que no habría prescrito penalmente.

Archidiócesis de Valencia, que investiga por orden del Papa los presuntos abusos del cura en Ibiza.

«Cuando escuché que [el sacerdote] había abusado de niños es cuando decidí a hacer público mi caso». Es el cuarto hombre que señala al ya expárraco de las iglesias de Santa Cruz y San Pablo por abusos sexuales. Los tres casos anteriores ocurrieron, presuntamente, en los años 90 y las presuntas víctimas eran menores de edad. Estos tres hombres acusan al cura de abusar de ellos cuando eran menores, en los años 1990, 1994 y 1996, con 16, 11 y 10 años, respectivamente. Es decir, casos prescritos judicialmente, ya que han pasado más de 20 años. El cuarto denunciante dice que lo suyo ocurrió en 2006, con 28 años. El caso, por tanto, no estaría prescrito, pero él, que actualmente reside en Galicia, no ha decidido aún si denunciará al sacerdote, y la justicia, cuando la presunta víctima es mayor de edad, no puede actuar de oficio.

«Conocí al sacerdote a principios de 2006, cuando yo estaba en un situación muy difícil, tanto en lo económico como en lo personal». «Mi mujer estaba embarazada de mi primer hijo y el cura se ganó mi confianza por el lado espiritual y económico, y nos acogió en un piso de la parroquia del Rosario», explicó este hombre, que al igual que dos de los otros tres denunciantes, y el sacerdote señalado, formaba parte del Camino Neocatecumenal, es decir, los famosos ‘kikos’.

«Yo me creía lo que decía este hombre, tenía influencia sobre mí, confiaba en él y me ayudada». De hecho, el cura le prestó dinero para poder alquilar un piso, lo cual hizo en el edificio Rialto, en ses Figueretes, dinero que, después, sus padres devolvieron al sacerdote.

"Me tocaba mucho"

«Él era una persona que tocaba mucho, pero yo no quería interpretar las cosas de esa manera, pero la noche antes de irnos al piso yo le escribí una poesía de agradecimiento, no amorosa, en absoluto, y se la entregué en el salón de su casa (...) esa noche empezó a darme un beso con lengua y a tocarme mis partes mientras él se tocaba las suyas, y eso me descolocó, me quedé paralizado». «Él me dijo que era un comportamiento entre amigos, pero no coló, no tenía sentido, me fui muy enfadado, y le dije que para nada quería una relación de ese tipo: le frené», relató desde Galicia. «Conmigo siempre tuvo un buen trato, educado, y siempre dio una imagen de saber estar, de persona muy honesta y considerada, pero hizo lo que hizo», añadió.

Las acusaciones de pederastia contra ese sacerdote surgieron a raíz del testimonio, en redes sociales, de Sergio Lleó, el único de los cuatro denunciantes que ha decidido no ocultar su identidad. Él explicó que el sacerdote intentó manosearle cuando tenía diez años y hacía de monaguillo para este cura. Su denuncia llegó a oídos del Vaticano, que ordenó a la Archidiócesis de Valencia que iniciara una investigación. La semana pasada un sacerdote investigador viajó de Valencia a Eivissa y se entrevistó con Lleó. 

Hoy por la tarde, la Archidiócesis ha contactado con el segundo denunciante, al que ha pedido que redacte un informe y lo remita al Obispado de Eivissa, que lo incorporará al expediente del caso.

Los tres primeros denunciantes aseguran que hay más víctimas, que al parecer han optado por no hacer públicos sus casos.

El Obispado de Eivissa mantiene silencio absoluto, pero el pasado lunes en la su página web anunció el relevo del cura de sus cargos en las dos parroquias de Eivissa en las que trabajaba. Sin embargo, aún mantiene sus otros cargos diocesanos como miembro del colegio de consultores y arcipreste de la isla.  Diario de Ibiza ha llamado por teléfono varias veces a este sacerdote en varias ocasiones, pero no responde a las llamadas y aún no se ha defendido de las acusaciones.

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