Dónde comer sin gluten en Ibiza: «ser celíaco no se elige y a muchos aún se les olvida»

«En restaurantes más profesionalizados no te miran como a un problema, sino como a un cliente con una necesidad y eso te hace sentir bien», destaca Marina Vila, celíaca

Las personas celíacas también encuentran diversas opciones en Cas Costas. / JORDI CERVERA

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Leire Rodríguez

Ibiza

La experiencia de comer fuera de casa cuando se es celíaco puede convertirse en una carrera de obstáculos. Marina Vila, diagnosticada desde hace años, lo resume con claridad: «lo más difícil es evitar la contaminación cruzada. Si haces platos sin gluten, se tienen que hacer con utensilios en los que no se haya cocinado nada con gluten y en lugares donde no haya trazas. Esto, en algunos establecimientos, es complicado».

Su testimonio pone de relieve las diferencias entre unos restaurantes y otros. Mientras que en locales con poco personal formado aún se percibe desinformación e incluso desinterés, «muchos camareros no están formados y a veces no se molestan ni en preguntar», explica, en establecimientos más profesionalizados la experiencia mejora notablemente. «En restaurantes así no te miran como a un problema, sino como a cualquier cliente con una necesidad. Eso te hace sentir bien, porque ser celíaco no es una elección y a muchos se les olvida».

Marina Vila en el restaurante La Gaia. / Marina Vila

En su caso, Marina destaca lugares en la isla donde se ha sentido segura y tranquila. La Gaia, con el chef Óscar Molina al frente, Cas Costas y Oli Beach son para ella ejemplos de buenas prácticas. Especialmente La Gaia, donde asegura que «adaptan cada plato del menú y además te lo explican, algo que ayuda a confiar».

¿Cómo adaptar el menú a personas celíacas?

La visión del otro lado de la cocina la aporta precisamente Óscar Molina, que desde su restaurante en el Ibiza Gran Hotel confirma que atender a clientes con restricciones alimentarias es para ellos una cuestión de filosofía. «Nosotros intentamos adaptar todos los menús a todo el mundo que viene. Para nosotros es importante que la experiencia de La Gaia la pueda vivir cualquier persona, con cualquier tipo de restricción», señala.

Para ello cuentan con un sistema que empieza desde la reserva, en la que ya se preguntan las alergias o intolerancias. «Sabemos de antemano si hay alguna necesidad y podemos planificar. Pero, además, los dos menús degustación están pensados para cubrir casi todas las intolerancias». En su opinión, el reto de adaptar un plato no es un problema, sino una oportunidad. «Si es una persona que no puede o ha decidido no comer algo, intentamos llegar a ella. Eso marca la diferencia».

Un desayuno apto para celíacos en Oli Beach. / Marina Vila

Marina Vila advierte: «no hay grados de celiaquía»

Pero la realidad es que no todos los establecimientos de la isla comparten esta filosofía. Según Marina, aún es habitual que le pregunten cosas como en qué grado es celíaca, una pregunta sin sentido ya que «no hay grados de celiaquía» detalla, y que no se tenga en cuenta que la contaminación con trazas de gluten puede tener consecuencias graves para la salud. «La intoxicación por gluten no siempre se manifiesta con síntomas digestivos. A mí me afecta al hígado, a otras personas les da dolor de cabeza y, en general, debilita el sistema inmunitario», explica.

En su caso, incluso ha llegado a intoxicarse comiendo un tartar con soja no apta para celíacos o un plato del que no le advirtieron que contenía trazas hasta después de haberlo comido. «En un restaurante, estando embarazada, me dijeron que sí, que podía comerlo. Al acabar, vino el cocinero a decirme que llevaba trazas», recuerda.

En La Gaia adaptan todos los platos de su meú para personas celíacas. | / LUANA FAILLA

Pese a estos episodios, Marina reconoce que la situación ha mejorado en los últimos años y cree que Ibiza podría dar un paso más creando un restaurante completamente sin gluten. «Se puede ofrecer perfectamente un menú exclusivo sin gluten que puedan disfrutar también quienes no son celíacos. Creo que tendría mucha demanda».

Opciones aptas para celíacos en caso de duda

Mientras tanto, quienes como ella buscan comer sin gluten en la isla recomiendan informarse bien y, en caso de duda, elegir platos sencillos como carnes a la brasa o pescados a la plancha, y comprobar que, por ejemplo, las patatas fritas no se cocinen en la misma freidora que otros productos con gluten.

La combinación de comensales exigentes y chefs sensibilizados es clave para garantizar una buena experiencia gastronómica para personas celíacas o alérgicas al gluten. Como concluye el chef Óscar Molina, «la gente es dueña de su vida y puede comer lo que quiera. Nosotros vemos un problema como una oportunidad».

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