El Govern autoriza al final el vertido de agua de un hotel de Sant Antoni a la playa de s’Arenal

La dirección general de Costas y Litoral establece una serie de condiciones, como un plan de vigilancia y control con análisis continuos del vertido al mar

La inundación de agua del subsuelo en la zona excavada de las obras del hotel. | D. I.

La inundación de agua del subsuelo en la zona excavada de las obras del hotel. | D. I. / eugenio rodríguez. eivissa

Eugenio Rodríguez Martos

Eugenio Rodríguez Martos

La conselleria balear del Mar y Ciclo del Agua ha autorizado finalmente, con una serie de condiciones, el vertido de agua del nivel freático extraída por las obras de reforma y ampliación del hotel Recó des Sol a la zona de baño de la playa de s’Arenal, a la altura del beach club Bam bu ku. El Ayuntamiento de Sant Antoni también ha dado el visto bueno a las condiciones para que la promotora evacúe el agua, que inunda el solar, hacia el mar a través de la red de pluviales.

Entre otras cosas, antes de verter el agua a las canalizaciones de pluviales, la promotora tiene la obligación de someterla a un tratamiento previo, mediante prefiltros y filtros en las bombas, que se deben revisar a diario, para evitar que se introduzcan elementos sólidos. En el caso de que no fuera suficiente, la Comunidad Autónoma exige la instalación de un sistema de decantación o similar.

Punto en la playa de s’Arenal donde desemboca el agua de las obras del hotel. | TONI ESCOBAR

Punto en la playa de s’Arenal donde desemboca el agua de las obras del hotel. | TONI ESCOBAR / eugenio rodríguez. eivissa

La empresa también tiene que llevar a cabo un plan de vigilancia y control consistente en la práctica de análisis a diario del agua, tanto la vertida a la red como la del mar en la zona en la que desemboca. Transcurrida la primera semana, los análisis se efectuarán una vez cada siete días. Los técnicos también tienen la obligación de llevar a cabo, como mínimo, una revisión visual diaria del sistema de bombeo y de la zona del mar en la que se vierte el agua con el objetivo de comprobar que no afecta a su color, olor ni transparencia.

La promotora ya efectuó y presentó el análisis de dos muestras de agua, una procedente del subsuelo y otra del mar, en el punto de vertido que evidenciaba, según informó el Consistorio, que «su naturaleza es marina». La concesionaria del servicio municipal del agua (Facsa) también comprobó que el agua que afloraba del acuífero es «salobre».

Todos los datos que se recojan se tienen que entregar al servicio de vertidos de la dirección general de Costas y Litoral, que advierte de que, en el caso de que se produzca alguna anomalía, se tiene que informar de manera inmediata, también al Ayuntamiento, y suspender temporalmente el vertido.

Informe favorable de Pesca

La dirección general de Pesca también emitió un informe en el que concluía que «no es previsible» que este vertido de agua del subsuelo «correctamente tratada» pueda tener «efectos apreciables sobre la pesca».

Según la documentación presentada por el promotor de las obras, se han instalado 22 puntos de bombeo, con una profundidad de entre cinco y diez metros con un volumen de extracción de 317 metros cúbicos a la hora. Se ha calculado que, como la extracción del agua se prolongará durante 21 días, entre la la una y las seis de la madrugada, el vertido de agua alcanzará un total de 33.290 metros cúbicos.

Autorización municipal

El Ayuntamiento autorizó el pasado 20 de diciembre el uso de la red municipal de pluviales para canalizar el agua que durante las obras de excavación inundaba el solar, hacia la playa de s’Arenal, con la condición de que obtuviera la autorización de la conselleria balear del Mar y el Ciclo del Agua. La constructora inició el vertido sin el correspondiente permiso, lo que provocó que, tras la denuncia de Salvem sa Badia, el Consistorio ordenase el cese del vertido hasta la obtención del mismo. En todo caso, tal como indicó el Govern, finalmente el Ayuntamiento, al ser el titular de la red de pluviales, tuvo que pedir el 11 de enero la autorización para verter el agua al mar.