V Foro marino. Restauración de ecosistemas en Balears

«Quizás para restaurar posidonia en Ibiza hay que empezar por su prima pequeña»

El Foro Marino celebró ayer su cuarta jornada centrada en la restauración y la conservación, en la que se presentaron dos ejemplos de Mallorca y Menorca en los que se están regenerando con éxito ecosistemas marinos para recuperar la vida en zonas de ambas islas

Trabajar en la restauración de praderas de posidonia es todo un reto, todavía se está estudiando su proceso de reproducción. La planta se reproduce cada varios años sin que exista un plazo determinado, las semillas se deben recolectar el mismo día que llegan a la costa o se secan y la siembra debe hacerse en poco tiempo o las semillas dejan de ser viables sin que exista garantía de éxito en el enraizamiento de las plantas en la zona que se quiere regenerar y con un crecimiento muy limitado, apenas unos milímetros por año. Siendo tan complicada la restauración de praderas de posidonia, ¿qué recomendaciones se pueden dar para Ibiza y Formentera desde los proyectos de restauración que se están realizando en Mallorca o Menorca?

La pregunta la lanzaba la directora de IbizaPreservation, Inma Saranova, a las ponentes del panel ‘Restauración de ecosistemas en Balears’ dentro de la cuarta jornada del Foro Marino, que ayer acogió el auditorio de Cas Serres. La bióloga especializada en oceanografía y gestión del litoral en la Fundación Cleanwave, Tati Benjumea, se aventuraba a lanzar una propuesta, «vale que es la estrella y es una especie muy importante, pero es cierto que crece lento, quizás se podrían estudiar otras especies. A lo mejor en esa mata muerta de posidonia no hay que sembrar sólo posidonia, hay que empezar con Cymodocea nodosa que es su prima pequeña y se reproduce mejor. Hay que ser abierto de miras y actuar».

Benjumea participa en el proyecto Med Gardens, que trabaja en la restauración de ecosistemas en Formentor, Sant Elm y Portocolom, centrado en las especies Cystoseira y Ericaria. Junto a ella, Aina Blanco presentó el proyecto de restauración de bahías someras en Menorca, cuya especie objetivo es Gongolaria barbata. Ambas pusieron el acento en una cosa: es más eficiente y barato conservar.

La restauración de cala Teulera

La Cystoseira sensu lato es una especie bioingeniera. No es que tenga una carrera, sino que es capaz de generar hábitats con su mera existencia. Esta macroalga genera bosques submarinos que sirven como refugio y hábitat de muchas especies. Es por ello que, tras la creación del Observatorio Socioambiental de Menorca (Obsam) en 1999, tras la declaración de la isla como reserva de la biosfera, se iniciaron trabajos de seguimiento de esta especie entre otras.

Del mismo modo que este alga es generadora de vida, también es un bioindicador de su deterioro. Es muy delicada y, entre las variedades de Cystoseira, la Gongolaria barbata es una de las que se encuentra en mayor retroceso por las agresiones al medio.

Su población sólo existía en cala Fornells, pero se sabía que había existido en otros puntos de la isla, entre ellos cala Teulera. Debido al vertido de aguas residuales en el puerto de Maó había desaparecido, pero esos vertidos ya no existían. Desde Obsam se decidió apostar por su restauración activa.

Una de las peculiaridades de la Gongolaria es su difícil dispersión. Sus semillas son pesadas y la reproducción se produce alrededor de la planta madre, por lo que era necesario hacer un esfuerzo para restaurar su población. «Aquí es donde entra un grupo de investigación que inicia la restauración activa de esta especie en cala Teulera en 2011. Inician el estudio y trasladan ramas fértiles de individuos de Fornells y las llevan directamente a la cala y al laboratorio. Tras seis años de monitorización y seguimiento de estas acciones la estructura de la población restaurada es similar. Se podía hablar de éxito», explicó Blanco.

Hoy se trabaja en las zonas de Fornells, Addaia y Maó en un proyecto que se inició en 2022 para seguir restaurando estos hábitats.

El renacer de Portocolom

La iniciativa Med Gardens de la fundación Cleanwave ha hecho un trabajo importante para restaurar los bosques submarinos de Portocolom. En el proyecto se implica a la comunidad local, para favorecer la riqueza local y cuentan con el asesoramiento del Imedea.

Hacía hincapié en un aspecto que también resaltó Blanco, «primero hay que centrarse en conservar, [...] centrarse en mitigar impactos y una vez que hemos eliminado todas las problemáticas que se recuperen por sí mismos. Lo que se llama la restauración pasiva».

Desde 2020 se han realizado experimentos en una hectárea de terreno, «ahora ya estamos preparados para actuar a nivel de bahía completa», anunció. El proyecto implica recuperar 27 hectáreas de bosque submarino de este enclave de interés comunitario de la Red Natura 2000. Una acción que, no sólo servirá para mejorar la biodiversidad de la zona, sino que retendrá en el fondo 35 toneladas de carbono orgánico, equivalente a 35 piscinas olímpicas de este gas.