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El Mercat Nou de Ibiza cruza los dedos ante la Navidad

Los vendedores del Mercat enfrían sus expectativas de cara a las compras navideñas y coinciden en que el cliente se lo piensa más antes de comprar

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Imágenes de los puestos del Mercat Nou de Ibiza en Navidad. Vicent Marí

Disparidad de opiniones y, en general, frías expectativas respecto a la temporada de Navidad que ahora empieza. Los vendedores del Mercat Nou de Ibiza aguardan a que se incremente la dinámica de compras de cara a los banquetes familiares de las fiestas navideñas, y en este aspecto la alegría va por barrios: mientras en las paradas de pescado y marisco consultadas el estado de ánimo es pesimista, el ambiente en los puestos de carnes y embutidos es completamente distinto.

Las compradoras esperan su turno frente a la Carnicería Hermanos Pérez. D.V.

«De momento, estamos recibiendo pocos encargos, solo nos han pedido gambas y cigalas para congelar antes de Navidad», admite Mar Rodríguez, trabajadora de Pescados Valentina, «hay mucha incertidumbre». Coincide Rosa Abella, trabajadora de Pescados María Rosa: «Nos han preguntado por el bogavante, pero se ve poco movimiento».

Navidades apáticas

«Suponemos que la semana que viene se animará. Hasta ahora nos han hecho algún pedido pero de momento poca cosa», comenta Valeriano Iglesias, del puesto de Pescados y Mariscos Oliver, y que tiene un mal presentimiento: «El año pasado, como todavía estaba reciente el covid, la gente se quedó en casa y nos compró más. Creo que este año todos los que son de fuera se van a marchar, y el que pueda irá de restaurante».

«Todo el mundo que conozco se irá fuera durante estas fiestas», coincide Mar Rodríguez, «creo que esto quedará bastante desangelado». «La gente tiene ganas de viajar. Aquí todo es más caro, tampoco hay mucho dinero, hay muchas cosas cerradas...», Rosa Abella intenta encontrarle una explicación a sus malos presagios, pero el pesimismo parece haberse extendido como una enfermedad por toda esta área del Mercat Nou: «Espero equivocarme, pero no creo que sea el mejor año».

Respecto al precio de los alimentos, algunos artículos típicos de estas fechas ya han empezado a subir, explica Maria Marí, propietaria de Pescados y Mariscos Oliver, que señala que el rape puede llegar a subir hasta el 50%: «El besugo también sube, pero son solo tres o cuatro productos muy concretos. El resto tiene un precio más o menos igual».

Mar Rodríguez atiende a una clienta. D.V.

«Ya han subido durante el año, no creo que suban más», comenta Mar Rodríguez, de Pescados Valentina, que augura que de cara a las Navidades, solo subirá «el rape y el anfós (mero)».

Optimismo hasta cierto punto

Un estado de ánimo completamente distinto es el que se percibe en los pasillos del mercado reservados a las carnes. Aquí reina el optimismo y los trabajadores no dan a basto para atender a la clientela, mayoritariamente femenina.

«Ya hemos empezado, ¡ya lo creo!», comenta un ajetreado Juan Carlos Castillo, de la Carnicería Colom, «los clientes nos piden cosas para congelar. Bastante cordero, redondo de ternera, también nos piden gallo de aquí para hacer el sofrit pagès, hay mucha demanda».

«Tenemos muchísimo trabajo», admite Castillo, que se muestra optimista respecto al futuro del Mercat: «¿Que hay días flojos? Pues también. Pero en general no nos podemos quejar, trabajamos muy bien». Respecto a los precios, admite que «los estamos cambiando ahora». «El cordero ha subido esta semana», comenta, «intentamos contenerlos, pero cuando los distribuidores te los suben varias veces, no tenemos más remedio que reflejarlo en el precio».

Quien no puede atendernos es José, trabajador del puesto de la Carnicería Hermanos Pérez, y que se encuentra absolutamente desbordado por la faena. Sudando, entre comanda y comanda, apenas puede confirmarnos que les va «bien» y que en las Navidades de este año esperan «trabajar mucho, como siempre».

Se apiada de mi Raquel Miguel, clienta, que acaba de pedir dos piernas de cordero: «Yo el cordero lo compro ahora antes de que suba más, y las gambas también. Lo congelo, ¡y listos!». Miguel asegura que siempre compra con anticipación para aprovechar las ofertas y que es mejor venir ahora porque «en Navidad hay demasiada gente».

Tras tanto entusiasmo, es hora de volver a poner los pies en el suelo. Se encarga de ello Rosa Riera, que trabaja en el puesto de Carnes March: «Los precios han subido mucho este año y el bolsillo del comprador lo nota. Está la cosa chunguilla». ¿Cómo lo nota, en que está chunguilla? «En que antes la gente compraba sin mirar, y ahora miran y miran y vuelven a mirar». Pese a todo, explica que ya han recibido los primeros encargos y se nota que hay un movimiento que presagia la llegada de las fiestas: «Nos han pedido perdices, cordero y solomillos», por lo que no hay más remedio que «ser optimistas y esperar que esto se anime». Cruzar los dedos, en definitiva, y que lleguen los compradores.

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