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El 52% del agua depurada en la isla de Ibiza acaba en el mar con exceso de fecales

El último informe de sostenibilidad de Ibiza Preservation, con los datos recogidos el año pasado, señala que la gestión de los recursos hídricos de la isla es "muy preocupante"

Inma Saranova, Mariano Juan e Itziar Arratibel, esta mañana en el Consell en la presentación del informe de sostenibilidad de 2021. D. I.

El 52% del agua que se vierte al mar tras el proceso de depuración incumple la legalidad en cuanto a su contenido en materia orgánica. En concreto, de las 10 depuradoras de la isla, en cuatro de ellas: la de la ciudad de Ibiza, Sant Josep, sa Cala de Sant Vicent y Sant Joan, el doble que en el año anterior, el agua se depuró de forma deficiente. Por el caudal que genera, la planta de Vila causa el 99% de las aguas deficientemente depuradas del conjunto de la isla.

Toda el agua que se lanza por el emisario hacia la bahía de Talamanca tiene una concentración de fecales por encima de lo que determina la normativa. En el caso de la de depuradora de Sant Joan el porcentaje de agua mal depurada se sitúa en el 85%, en la de Sant Josep en el 84% y en la de sa Cala en el 25%. Estos son los datos «más preocupantes» del informe de sostenibilidad con los datos recopilados del año pasado por la fundación Ibiza Preservation que ha sido presentado esta mañana en la sede del Consell de Ibiza.

«La gestión de los recursos hídricos es extremadamente deficiente en la isla de Ibiza»

El vicepresidente primero del Consell, Mariano Juan, ha resaltado que los datos del informe resaltan que «la gestión de los recursos hídricos es extremadamente deficiente en la isla». «Es lo que más nos tendría que preocupar y, por ello, reclamar al gestor de la red de depuración [la conselleria balear de Medio Ambiente] qué está pasando. ¿Por qué se depura tan mal en Ibiza?», ha cuestionado Juan, al tiempo que ha recordado los repetidos vertidos de aguas fecales en el torrente de sa Llavanera o en Caló de s’Oli. «Hay que hacer un análisis muy serio de la situación», ha añadido.

Por su parte, la directora de Ibiza Preservation, Inma Saranova, ha puntualizado que hay que tener en cuenta que los datos de este informe se corresponden a los de «un año en transición», el segundo de la pandemia del covid y en la que todavía no se había recuperado la actividad turística de 2019. Por ello, la coordinadora técnica de Ibiza Preservation, Itziar Arratibel, ha destacado que de cara al informe de 2022 «la sensación es que habrá otro escenario en el que se superarán los datos de 2019».

«Podremos hablar de tendencias más firmes y seguramente problemas más agudizados. Lo que pretendemos es que la ciudadanos sean más conscientes de donde estamos y los impactos que generamos, e incidir en las decisiones que adoptan las administraciones competentes», ha indicado.

Por ejemplo, un dato que, obviamente, aumentará en el próximo informe es el de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera y que es la causa del calentamiento global.

El año pasado, entraron y salieron de la isla en avión un total de 4,8 millones de pasajeros, un 130% más que en 2020, el primer año de la pandemia y en la que apenas hubo turistas con una temporada que duró poco más de un mes. El tráfico aéreo registrado el año pasado supuso la emisión de 350.000 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, un 150% más que en 2020. Esta cifra supone más del doble de las emisiones que genera la central eléctrica de Ibiza, que en 2021 fue de cerca de 150.000 toneladas, un 63,7% más que en 2020. La demanda eléctrica aumentó el año pasado un 14,6%, pero aún se situaba un 7,5% por debajo de 2019.

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