Carta de agradecimiento de la familia de Helen Watson

Helen Watson, durante la última entrevista que le realizó este diario.  | VICENT MARÍ

Helen Watson, durante la última entrevista que le realizó este diario. | VICENT MARÍ / marta torres molina. Ibiza

Raquel de la Osa y Manolo de la Osa. Hija y esposo de Helen Watson

La familia de Helen Watson queremos agradecer a toda la sociedad ibicenca el cariño que nos ha demostrado y que ha hecho que su pérdida, tan dura, irreal y dolorosa para nosotros, haya sido más cálida. 

No tenemos palabras para responder al apoyo recibido, en especial al demostrado durante todos estos meses por parte de todo el equipo del Área de Salud de Ibiza y Formentera; gracias por vuestra atención asistencial, humana, cercana y llena de profesionalidad. 

Gracias de corazón a cada uno de los enfermeros y auxiliares de la Planta G del Hospital de Can Misses, porque habéis estado a nuestro lado, sin fisuras, en estos meses tan complicados. Gracias también a Pilar, de Paliativos, a la doctora Ramírez y al doctor Astorza, y de forma extensiva a todo el departamento de cardiología, de rehabilitación y de fisioterapia, porque sin vosotros no habríamos tenido ese último abrazo. 

Gracias al gerente del Área de Salud, Enrique Garcerán, por teñir de su rojo el hospital, mostrando luz en días oscuros, y a Pablo, de prensa por orquestar ese homenaje que se quedará para siempre en nuestra retina. Gracias al servicio de enfermería de Can Misses por ese premio ‘Codo con Codo’ en vida, que es cuando se deben recibir los reconocimientos, y por demostrar que no solo era un título, sino la declaración de intenciones que nos habéis demostrado.

A nuestra otra familia, la de Ibiza y Formentera Contra el Cáncer, IFCC, tenemos que dedicarle una mención aparte. Nuestro increíble equipo rojo ha estado a nuestro lado en estos momentos tan difíciles repartiendo girasoles, abrazos y su amistad honesta y sin fisuras para llenar vacíos. Gracias, Berno, por portarte como una madre en estos momentos en los que me faltaba tanto la mía, por leer en el sepelio sin romperte y por permitir que se marchase tranquila sabiendo que la Asociación se quedaba en las mejores manos.

Gracias a Samantha y Johnny Hocking por ser la banda sonora más hermosa de todos los tiempos en ese funeral en el que los padres Daniel y Adrian permitieron que se cumpliese el deseo de mi madre de unir dos iglesias en un funeral.

Gracias también a todas las presidentas de las Asociaciones Contra el Cáncer de nuestras islas; siempre juntas, siempre fuertes y luchadoras, y que, una vez más, habéis demostrado vuestra generosidad y empatía. 

Gracias, cómo no, a todos los periodistas de la isla, por cada crónica, por esas noticias redactadas con tanta profesionalidad y respeto y, en especial, a mi Montse y a Marta, por esos artículos preciosos sobre mi madre que he releído ya tantas veces. 

Gracias, por último, a nuestros amigos, familia y todas las personas que han estado con nosotros en estos duros momentos y que se han volcado para homenajear a una persona clave para la sociedad ibicenca, primero como cónsul, y luego como presidenta de IFCC, pero que para nosotros era por encima de todo esposa, madre y abuela.

Como dice el poema de David Harkin que leímos en su despedida «puedes recordarla y aceptar que se ha ido o puedes apreciar su memoria y dejarla vivir», así que prometemos cumplir con la promesa que te hicimos, mamá, «seguir adelante, abriendo mucho los ojos, amando y recordándote siempre con una sonrisa; con tu gran sonrisa». 

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