First Dates cuenta con un elemento esencial para enganchar a la audiencia temporada tras temporada y ser una fuente inagotable de contenido: el amor. Si bien no siempre surge la llama entre los que se presentan en las citas a ciegas, a menudo salta la sorpresa y resulta que, de repente, dos personas que estaban hechas la una para la otra acaban encontrándose en el restaurante del amor.

Pero no es lo único que hace del formato algo único. Carlos Sobera, presentador del programa desde sus inicios, ha sido testigo de incontables encuentros que no siempre han salido bien. Por su restaurante del amor han pasado auténticos personajes con aficiones, gustos y preferencias de lo más variadas.

Mamen acude muy entusiasmada el restaurante del amor. La comensal lo tiene muy claro. Quiere que “le quiten las telarañas”. “Las tengo ya incrustadas que no me dejan ni respirar, necesito un hombre que me vuelva loca”, asegura.

Para ello, el programa le ha preparado una cita muy especial. Mamen se comerá el primer plató con Juan, el segundo con José y el postre con los dos. Después de esta cita doble, la participante podrá decidir con quién quiere tener un segundo encuentro.

Aunque los dos han asegurado que son muy fogosos, y que “dan la talla”, Mamen ha decidido quedarse con José. “Tengo un 47 de pie”, le ha confesado él. “Madre mía, como sea todo igual…que alegría”, le ha dicho ella.

José se ha abierto en canal y le ha dicho a Mamen que era “la persona ideal para él”. La respuesta de la comensal no ha dejado a nadie indiferente: “¿Enserio? Pues aprovéchame, que hoy tengo las braguitas limpias y tengo que aprovechar”.