Entrevista

Javier Urra, psicólogo: “Hay que poner sistemas para que un niño no pueda acceder a contenidos ‘online’ que le son lesivos”

“Hay jóvenes varones que no han oído nunca un no. Claro, cuando luego tienen una pareja y oyen un no, ¿por qué van a aceptarlo?”, se cuestiona

Javier Urra, durante una visita a Vigo.

Javier Urra, durante una visita a Vigo. / JOSE LORES

Ágatha de Santos

Javier Urra (Navarra, 1957), psicólogo, pedagogo y ex Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, aboga por construir una sociedad más igualitaria y con menos sentimiento de poder como medida preventiva de las enfermedades mentales, que colocan a España en el primer puesto mundial en el consumo de ansiolíticos y antidepresivos.

Habla de vivir la vida de forma saludable, también en lo mental. ¿Esto es posible en la sociedad en la que vivimos?

Creo que sí, que podemos buscarnos las vueltas para ser más felices. Lo primero que yo te diría es no hay que pedirle a la vida más de lo que la vida puede dar. No generar muchas expectativas. Con el tiempo, te haces mayor, o tu pareja te deja, o tu hijo te contradice. Eso es la vida. Segunda cuestión: el humor. Hay que ponerle humor a la vida. Tercera: hacer un buen uso del lenguaje, del lenguaje afectivo. El siguiente punto sería perdonar. Perdonarse. Dejarse perdonar. Importante también: relativizar, porque a lo mejor hoy tienes un problema que te parece un problemón y dentro de un año ni te acuerdas. Y algo que es esencial: tener una razón a la vida. La última pregunta no es para qué vivo, sino para quién. Lo importante son las personas. Ser curioso, tener gusto por aprender, por conocer, por escuchar, por gustar de las personas. Ese tipo de cosas facilitan un bienestar. Puedes tener un disgusto, pero con qué actitud enfrentas la vida es muy importante.

¿Debe preocuparnos la salud mental de los más jóvenes?

Es algo de lo que nos debemos ocupar. Y nos debemos ocupar porque el 70% de la patología mental de los adultos tiene su etiología en la infancia y en la adolescencia. Por lo tanto, hay que abordarlo con más psiquiatras y psicólogos infantojuveniles. Pero esto es para mejorar la salud mental de quien ya está dañado. Lo que tenemos que hacer es una sociedad comunitaria más justa, más igualitaria, con menos sentimiento de poder, para evitar problemas como el acoso escolar en gran medida, la violencia de género y la anorexia. Y transmitir criterios. Es decir, uno tiene que saber que tiene valores y que tiene talentos, pero que también tiene limitaciones. Por ejemplo, las chicas están muy golpeadas en su identidad, por lo que hay una gran cantidad de ellas que sufren por su cuerpo y buscan la anorexia, algo que tiene muchas características culturales.

“España es el país del mundo que consume más ansiolíticos y antidepresivos. Esto algo nos está señalando”

Por ejemplo...

Hay temas que son muy preocupantes con las nuevas redes sociales. Por ejemplo, el ser famoso, algo tan efímero. Lo importante es ser reconocido por los tuyos, por tu esfuerzo. Debemos transmitir el criterio del esfuerzo y del valor del estudio. Hay que hacer una sociedad menos estresada, más en contacto con la naturaleza y más de serenar a los niños. No todo es dar un clic y lo quiero aquí y ahora. Tener buenos amigos y una buena tertulia es absolutamente terapéutico. En los tres últimos años, España es el país del mundo en proporción poblacional que consume más ansiolíticos y más antidepresivos. Esto algo nos está señalando. Y claro, los niños a veces están muy estresados, con rupturas muy mal llevadas, por ejemplo.

Tendemos a sobreprotegerlos. ¿Los hacemos más vulnerables?

La sobreprotección es negativa, porque pierdes autonomía y capacidad. A los chicos hay que hacerlos responsables de los actos desde muy corta edad. Ser responsable es lo que te da la libertad. Si sobreproteges, tienes muchos problemas. Por ejemplo, hay jóvenes varones que no han oído nunca un no. Claro, cuando luego tienen una pareja y oyen un no, ¿por qué van a aceptarlo? Creo que se nos invita a pensar, no tanto en cómo afrontar los problemas de salud mental que los tenemos: ludopatía, adicciones a drogas, a la tecnología... sino a hacer una sociedad más sana, de valores morales, de ética. ¿Cuántos prostíbulos hay en España?, ¿cuánta gente consume cocaína? Tenemos problemas con jóvenes. Y sus padres ¿qué hacen? ¿qué consumen? ¿cuál es la cultura que transmiten? Esto es muy importante.

Según diferentes estudios, los menores se adentran cada vez antes en la pornografía...

Esto tiene dos cuestiones. Una, que los padres están empezando a mostrar preocupación, porque antes se desconocía. Dos, que en Europa estamos intentando legislar para que se persiga lo que es lesivo online, igual que se hace con lo que es presencial. Pero necesitamos la ayuda de las plataformas, que no la tenemos. Que nadie se equivoque: esto mueve muchos millones, muchos, y hay intereses para generar niños consumidores desde corta edad. Hablamos de pornografía, pero también de violencia, de páginas de anorexia, de ingresar en una secta o en una banda violenta. Los padres se tienen que sentir también apoyados por el legislador. Y luego, ellos tienen que entender que un teléfono móvil es una herramienta y que hay que establecer criterios sobre su uso.

Acaba de publicar un nuevo libro, “La vida íntima”. ¿A qué vida íntima se refiere?

Hablo de lo que callamos. La vida íntima es el diálogo con nosotros mismos. La vida íntima no está siempre rodeada de ruido, de acción, de no me da la vida. No. La vida íntima es cuando tú te pones una canción o cuando estás mirando al mar o cuando miras a los ojos del abuelo. Es lo que soñaste con ser, lo que aspiras a que te conceda el futuro, lo que te está prohibido. Tengo la impresión de que el ser humano miente mucho. A los demás y también se engaña mucho a sí mismo, para poder convivir, para ser congruente. Pero tiene una vida íntima, profunda y los buenos psicólogos los psicólogos tenemos la obligación de intentar conocer no lo que se dice, sino lo que realmente se siente y se piensa.