Canarias, a un paso de convertirse en referente mundial del estudio del clima

El IEO y la Aemet lideran la candidatura de El Hierro, que compite junto a Creta, para instalar en sus aguas una boya de calibración para el programa europeo Copernicus

La Comisión Europea decidirá el emplazamiento definitivo en 2025

Canarias opta a albergar una estación mundial de medidas acuáticas para mejorar la vigilancia que los satélites hacen del océano. Unos datos imprescindibles para responder y anticiparse a las consecuencias del cambio climático. La candidatura del Mar de Las Calmas en El Hierro ha hecho que España quede finalista junto a Grecia en este ambicioso proyecto del Programa Copernicus de la Comisión Europea. De resultar ganadora, Canarias se convertiría en referente mundial en el estudio integral del clima, ya que combinaría las observaciones de satélites con las medidas atmosféricas y oceanográficas que se tomaran en tierra.

Bajo el amparo de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), Canarias está compitiendo contra la isla griega de Creta para instalar en sus aguas la OC-SVS (siglas de Ocean Colour System Vicarious Calibration), una infraestructura oceánica pensada para calibrar los sensores que se encuentran dentro de los satélites europeos, americanos, y japoneses que trabajan en la misión global Ocean Colour. Sin embargo, la Comisión Europea ya ha adelantado que el emplazamiento elegido no se conocerá hasta 2025

La sofisticada boya que podría instalarse a 20 kilómetros de la costa herreña, está diseñada para medir las propiedades físico-ópticas del océano, las mismas de las que se nutren los satélites pero con una precisión mucho mayor. Estos datos se recopilan, entre otros, para saber dónde crece mejor el plancton, la calidad del agua y para entender cómo se mueven los sedimentos marinos. En definitiva, "son datos que nos ayudarán a monitorizar mejor los efectos del cambio climático en los ecosistemas marinos", tal y como resume Eugenio Fraile, investigador del IEO-CSIC y uno de los responsables científicos del proyecto. 

La sofisticada boya podría instalarse a 20 kilómetros de la costa herreña a más de 3.000 metros de profundidad

Esta instalación recopilará distintos datos sobre el mar durante 20 años, lo que supone una "gran oportunidad" para que Canarias se convierta en un referente mundial para el estudio integral del clima. Y es este proyecto no solo supone el anclaje de esta boya a 3.000 metros de profundidad, en paralelo la Aemet también instalará una estación meteorológica completa en el Faro de Orchilla (el punto más cercano a la tierra desde la infraestructura) y el IEO-CSIC realizará análisis oceánicos in situ.

Una necesidad

Este proyecto de la Comisión Europea, a través del Programa Copernicus y la gestión de la Organización Europea para la Explotación de Satélites Meteorológico (Eumetsat), surge de la escasa red de calibración para estos satélites que existen en el planeta. "Solo hay una boya instalada en el mundo, se encuentra cerca de la isla de Maui en Hawái, pero pertenece a la administración americana", explica Omaira García, física del Centro de Investigaciones Atmosféricas de Izaña e científica responsable de la candidatura española. De ahí que encontrar un emplazamiento adicional era necesario para reforzar el sistema de observación global y procurar que los satélites cuenten con una información aún más fiable para afinar en sus cálculos. 

"Para que los datos satelitales sean útiles es fundamental que se calibren sus sensores de manera indirecta", detalla Fraile, que insiste que los datos que obtenga OC-SVS ayudarán a que las medidas obtenidas desde el espacio sean más precisas.

Canarias lleva ya cinco años formando parte de este competitivo proceso. En 2018 comenzó lo que se ha convertido en un largo proceso para seleccionar un lugar de Europa donde instalar esta boya. Ese año fueron cinco los países que presentaron sus candidaturas, entre las que también se encontraban también Italia o Portugal. Finalmente, tras superar tres fases eliminatorias, la Comisión Europea ha considerado que la propuesta de Canarias y la de Creta cumplen los requisitos técnicos para llegar a la fase final.

Este sensor en Tierra permitirán que los satélites tomen datos más precisos

Este miércoles, los investigadores han viajado hasta Alemania, para participar en un evento llamado Information Day, celebrado en la sede central de Eumetsat, donde no solo han tenido que defender de nuevo las bondades del emplazamiento, sino que también han mostrado los apoyos institucionales con los que cuentan para sacar adelante esta instalación que requiere una inversión de unos 35 millones de euros, de los que 30 millones se destinarán al mantenimiento de la boya durante 20 años. Eumetsat, por su parte, correrá con los gastos de la infraestructura, cuyo coste se calcula en unos 5 millones de euros.

En este sentido, los coordinadores del proyecto han logrado el apoyo implícito de los ministerios de Ciencia y Transición Ecológica, el Gobierno de Canarias –que se ha comprometido a cofinanciar el proyecto– y el Cabildo de El Hierro, que también se ha involucrado con la gestión logística. No en vano, la implicación de la isla le reportará una inyección económica "significativa" al menos durante los próximos 20 años, y su lejanía y profundidad no afectaría a las actividades pesqueras que se llevan a cabo en ese entorno.

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, argumenta que "la ubicación del Mar de Las Calmas, un océano tranquilo sin contaminación, con apoyo en tierra de centros relevantes y el apoyo del conjunto de centros de investigación de todo el Archipiélago nos ayudará a reforzar esta tarea para dar la mejor información disponible".

Por su parte, la ministra de Ciencia, Diana Morant, ha destacado que con "Ocean Color no solo vigilaríamos la calidad de lo que comemos y bebemos, sino también potenciaríamos actividades tan importantes para Canarias como la pesca, el turismo, el buceo o la agricultura e impulsaríamos empleos de calidad para nuestros jóvenes en un sector de alto valor tecnológico".

Candidatura con posibilidades

"Nuestra candidatura es muy potente, disponemos de mejores condiciones atmosféricas y oceánicas y, además, cumplimos con todos los requerimientos técnicos y de apoyo gubernamental", reseña Fraile, que insiste que esta infraestructura estará gestionada por "dos instituciones centenarias acostumbradas a mantener este tipo de recursos en el tiempo", a saber el IEO-CSIC y la AEMET. "Tenemos posibilidades", añade García, que admite; sin embargo, que, técnicamente, ambas candidaturas están a la misma altura.

La observación del color del océano es un trabajo crucial, dado que su control es necesario para conocer el estado de salud de los ecosistemas marinos, gestionar mejor las pesquerías y ayudar a la mitigación del cambio climático. Asimismo, unos datos más fiables pueden mejorar las estimaciones de secuestro de carbono, por lo que esta vigilancia puede ahorrar miles de millones de euros.

La misión Ocean Colour es la única medición espacial que observa los ecosistemas acuáticos vivos. Se estima que los océanos aportan 1,5 millones de euros de valor añadido a la economía mundial. Una cifra que podría duplicarse hasta los 3 millones en 2030. Por tanto, tal y como recuerda la OCDE, unos ecosistemas costeros y oceánicos saludables son cruciales para el crecimiento económico y la producción de alimentos, así como para mitigar el cambio climático.