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Crisis sanitaria

Hoteles sin turistas pero llenos de niños ibicencos

Proliferan los viajes de fin de curso sin salir de Ibiza que permiten a algunos alojamientos pitiusos llenar parte de sus habitaciones en junio, mes en el que aún no hay certeza de que se active el turismo

Uno de los grupos que el pasado año disfrutó del viaje de fin de curso sin salir de Eivissa, en una actividad náutica.

Uno de los grupos que el pasado año disfrutó del viaje de fin de curso sin salir de Eivissa, en una actividad náutica.

El panorama para el mes de junio no es muy halagüeño, sobre todo el del turismo británico, que si llega a activarse no parece que lo haga hasta julio. De ahí que algunos hoteles ibicencos busquen alternativas para, al menos, llenar parte de sus habitaciones, como los niños pitiusos de viaje de fin de curso.

Prácticamente descartada la llegada de británicos en junio a Ibiza y visto que, salvo milagros de última hora, los viajeros de otros países o incluso de España vendrán con cuentagotas, algunos hoteles ibicencos han buscando alternativas: no llenarán sus habitaciones con turistas, sino con niños pitiusos. Alojamientos como el hostal Tarba ya tienen colgado el cartel de completo en semanas como las del 14 al 29 de junio, cuando se llenará de alumnos que ya habrán acabado sexto de Primaria y que esos días disfrutarán de su viaje de fin de curso... en su propia isla. Muchos padres han escogido esa opción de viaje porque, dada la incertidumbre derivada de la pandemia, visitar Port Aventura, Madrid o Barcelona supone un gran riesgo. ¿Y si hay que suspender el viaje por un incremento súbito de los contagios en el destino?, ¿y si un crío se contagia durante las vacaciones?, ¿y si...? Demasiados ‘y si’. Mejor que se queden cerca de los papis.

Ibiza no es Port Aventura, pero casi. Los padres de uno de los cursos de sexto del CEIP Sant Antoni han apostado por la propuesta de L&L, que promete diversión asegurada con actividades como el surf (con olas artificiales), deportes acuáticos, combates con rifles de láser, una fiesta de la espuma, otra «terrorífica» y una tercera de graduación, y dos visitas, una a Formentera y otra a Ibiza y Santa Eulària para conocer su cultura. Son cuatro días non stop. Incluso se prevé la visita del chef de un conocido restaurante de Sant Antoni, que impartirá una masterclass para elaborar recetas pitiusas con ingredientes autóctonos.

«Compensa. El precio que ofrecemos a las familias es muy ajustado. Pero es mejor eso que tener las habitaciones vacías»

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L&L son las iniciales de Loli Portillo y Lucía Robles. No son una empresa, lo hacen gratuitamente. Todo comenzó en 2020, en plena pandemia: «Loli lo empezó todo, y unas madres y yo le echamos una mano -explica Robles-. El propósito era que nuestros hijos no se quedaran sin viaje de fin de curso [de 6º de Primaria]. Nuestras hijas se habían pasado todo el año recaudando dinero. La mía lloraba al pensar que no podrían viajar. La de Loli, igual. Entonces nos pusimos a organizarlo. Varias madres hicieron de enlace con los centros educativos. Fue un éxito, se apuntaron al final una veintena de colegios, hasta de Formentera. Se nos desbordó. Estuvo guay», cuenta Robles.

Tanto que, este año, los colegios y las madres con críos en ese curso, ante el temor de un viaje a la Península mientras dure la pandemia, se han puesto en contacto con ellas para que les ayuden a repetir aquella experiencia, algo que hacen «sin ánimo de lucro»: «Este año no pensábamos hacer nada, pero las mamás empezaron a ponerse en contacto con nosotras. Tenemos el mismo proyecto de 2020, con algún cambio. Ya hay unos cinco colegios apuntados».

«Mejor que estar vacíos»

En el hostal Tarba están encantados: «Ya nos vino bien el año pasado, en el que cogimos experiencia con los niños. Y este, para el mes de junio ya se han animado de momento cuatro colegios», explica Ade Díaz, copropietaria. El primer grupo entra el 14 de junio. Suelen ser unos 22 a 25 jóvenes por colegio que se alojan en habitaciones para dos o tres personas. Los monitores, en habitaciones individuales. ¿Compensa? «La verdad es que sí. El precio que ofrecemos es muy ajustado -admite Díaz- para que lo puedan asumir las familias. Pero es mejor eso que tener las plazas vacías». A partir del 27 de junio (no abrirán sus puertas hasta el 14 de mayo; iban a hacerlo en Semana Santa pero se cancelaron los eventos deportivos) es cuando el hostal suele llenarse de turistas, sobre todo británicos, el 80% de sus clientes... que este año peligran.

Han surgido las agencias que se han animado a organizar este tipo de viajes, como Ibiza Blue Challenge, que ofrece estancias de cinco días (cuatro noches) en los apartamentos San Miguel Park y Esmeralda Mar (Port de Sant Miquel) y que, dadas las circunstancias, garantiza que en caso de cancelación por causa de fuerza mayor o crisis sanitaria que impida realizar la actividad se devolverá el 100% del importe abonado. Ibiza Blue Challenge es una empresa ibicenca integrada «por personas del mundo de la educación física y el deporte, experta en organización de eventos, escuelas de verano y actividades de tipo familiar». Al frente están Juanjo Serra, el triatleta que en 2014 unió a nado Alicante con Ibiza, y Beatriz Santos. Son licenciados en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, «especialistas en organización de eventos y actividades deportivas para todas las edades».

En este caso, la estancia es en apartamentos de cuatro personas en régimen de pensión completa: «Con bizcochos, fruta y sandwich entre comidas, con refrescos y helados de 10 a 23 horas disponibles, con el seguimiento del personal de la actividad para evitar excesos», se asegura en su promoción. También desarrolla un extenso programa de actividades «de aventura y deportivas», incluida una excursión en barco de una jornada, una mochila de regalo y «un diploma finisher para todos los alumnos».

«Hemos empezado este año con esos viajes de fin de curso. La idea es hacer actividades al aire libre en la misma isla, sin desplazamientos a la Península», explica Juanjo Serra, que recalca que «hay que adaptarse» a la situación, algo que su empresa ya hizo el pasado verano en plena pandemia con su escuela de verano. «Inicialmente lo creamos por el miedo de los padres a que sus hijos viajaran fuera en las actuales circunstancias. Pero nos hemos dado cuenta de que el producto es suficientemente interesante para que perdure tras la pandemia. Se pueden hacer cosas increíbles en Ibiza para los chicos». Y funciona: «De momento tenemos tres centros con las reservas cerradas desde finales de mayo hasta la mitad de junio».

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