Opinión

Más tila y menos adrenalina

Vaya semanita. Primero, Antoni Costa, la gran promesa del PP, nos asombraba al reconocer que había nombrado como alto cargo a su procaz amigote pese a saber que era investigado por cometer un acto similar al asqueroso beso sin consentimiento de Rubiales. Luego, el alcalde de Sant Josep, Vicent Roig, caía en la trampa de Vox y en vez de acordar con la oposición (y mira que era fácil) el cambio de nombre de la calle Margalida Llogat, daba carnaza guerracivilista a la oposición. Para rematar la faena, la expresidenta Francina Armengol convertía en un mitin frentista la apertura de la nueva legislatura, algo inusual. Armengol promete darnos tardes gloriosas, a la altura de las del ministro Óscar Puente y las que se avecinan de su compañera del Consejo de ministros Sira Rigo. Todas las familias tienen miserias que ocultar y una de las nuestras, después de ocho años tapada en las islas, lleva semanas quedando en evidencia en Madrid, a la vista de toda España. Así, apenas pasados unos días de la nueva legislatura, ya se han batido varios récords de torpezas, quizás porque buena parte de los representantes políticos están desquiciados. Posiblemente por eso, porque es consciente de lo enrarecida que está la política, el alcalde de Ibiza agradeció al edil de Vox Luis Astorri el tono empleado en el pasado pleno. Triguero quiere más tila y menos adrenalina.