Opinión | Para empezar

Otras limitaciones que exonerarán

El Consell ha aprobado el reglamento de protección del medio nocturno con el propósito de controlar la proyección de luz en los exteriores. Supongo que al leer la noticia casi todos llegamos a la misma conclusión: que para poco va a servir porque o se la saltarán a la torera, o no habrá suficientes ganas o personal para controlarlo o, simplemente, habrá quienes estén más interesados en mirar a otro lado para seguir protegiendo a determinados lobbies y empresas que en vigilar por el cumplimiento de ese reglamento y, por ende, del bien común. Si ya hay administraciones capaces de sacarse de la manga exoneraciones de ruido para actividades discotequeras al aire libre pese al follón que comportan y que hacen la vida imposible a los vecinos, e incluso se inventan excusas ridículas para permitir que las playas se conviertan en pistas de baile bajo la justificación (puro chantaje emocional) del dinero benéfico recaudado, algo pergeñarán para pasarse por el forro que los cañones de luz iluminen el cielo como si una escuadra de B-17 fuera a bombardear la isla. La buena fe del reglamento es indiscutible, pero choca con la descarada vigilia de algunas instituciones locales por amparar determinados intereses particulares frente a los generales. Bastará la excusa barata, que apesta, de la conexión con el planeta, la tierra y la naturaleza. No sería la primera vez.