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Jornades d’Estudis Locals de Memòria Històrica

«La actitud de la iglesia de Ibiza y Formentera acrecentó el anticlericalismo»

El historiador Antonio José Viñarás abrirá la cuarta edición de las Jornades d’Estudis Locals de Memòria Històrica, el próximo lunes, con una conferencia sobre la Iglesia pitiusa en los años 30

Imagen de archivo de Antonio José Viñarás, que ofrecerá la primera conferencia de las jornadas organizadas por el Aheif. | D.I.

«Entre finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX cuatro ibicencos llegaron a ser obispos». Antonio José Viñarás Domingo (Burgos, 1972) recurre a este dato para ilustrar «la fortaleza» que en aquel periodo tenía la iglesia pitiusa. Hablará de ello el próximo lunes, 28 de noviembre, a las 20 horas en la biblioteca de Can Ventosa, en Vila, en el marco de las Jornades d’Estudis Locals de Memòria Històrica, que organiza el Arxiu Històric d’Eivissa i Formentera (Aheif) con el apoyo del Fòrum per a la Memòria d’Eivissa i Formentera. El historiador, que trabaja en el Ayuntamiento de Sant Josep como asesor de Patrimonio y Cultura y delegado municipal de Cala de Bou y Port des Torrent, será el encargado de abrir la cuarta edición, titulada ‘L’església davant la II República i la guerra civil’.

En concreto, Viñarás se centrará en hablar de la iglesia en las Pitiusas de los años 30 del siglo XX, en concreto de 1931 a 1936. La Constitución española de 1931, aprobada tras la proclamación de la Segunda República, pretendía «diseñar una España laica en la que primara la libertad religiosa», pero, como explica el historiador, «la iglesia católica no estaba dispuesta a perder sus privilegios». Aunque acató oficialmente la República, en la práctica, «desde el púlpito y las organizaciones católicas, se dedicó a bombardear los gobiernos de centroizquierda». En Ibiza y Formentera, donde «el catolicismo era muy fuerte y existían más de una treintena de asociaciones religiosas» no se hizo una excepción.

Viñarás hará referencia en su conferencia a una figura clave, el obispo Huix, y a los canónigos Amadeu Colom y Narcís Tibau, sus hombres de confianza. Salvio Huix fue nombrado administrador apostólico de la diócesis de Ibiza en 1927, después de 75 años sin obispo en las Pitiusas. Si la iglesia pitiusa gozaba ya entonces de una gran fortaleza, el obispo Huix, contribuyó a «revitalizarla», entre otras cosas, «haciendo visitas pastorales a todas las parroquias de las Pitiusas, publicando un catecismo en ibicenco y creando un periódico, Excelsior». Esta publicación, en principio quincenal, nació en marzo de 1931 y se dejó de imprimir en 1936, con el estallido de la Guerra Civil. Narcís Tibau, contando con la supervisión del obispo Huix, fue el alma de esta publicación y uno de sus directores.

Cartel de las jornadas organizadas por el Aheif. Aheif

El papel de Excelsior

Asegura el historiador que «Excelsior fue la voz de la cúpula eclesiástica de Ibiza» y que en todo momento mostró sin tapujos «su apoyo a las derechas». De hecho, sostenía que «la izquierda lo único que pretendía era romper España y acabar con la Iglesia y la familia» y, entre otras cosas, «apoyó el golpe de estado del 36». Asimismo, esta publicación, detalla Viñarás, «se mostraba a favor de la pena de muerte y en contra de entretenimientos como el carnaval, el cine o las novelas. También se oponía «a la autonomía de Balears» y al parlamentarismo, además de ser «antisemita, anticatalana, antimallorquina y anticomunista».

Viñarás deja claro que no pretende justificar ninguno de «los atropellos y salvajadas» que se cometieron en las Pitiusas en 1936, pero sostiene que «Excelsior y la Iglesia desde sus púlpitos sembraron tanto odio» que al final contribuyeron a «acrecentar» lo que él denomina «sacrofobia».

Sostiene el historiador que en las Pitiusas los gobernantes republicanos respetaron en gran medida el catolicismo. Prueba de ello, menciona, es que siguieron saliendo a la calle las procesiones religiosas, «más de 50 entre 1931 y 1936» y, que al contrario que en otros sitios de España, «no se prohibieron los entierros con la cruz alzada».

Por otra parte, asegura que hasta 1936 en las Pitiusas no «hubo un anticlericalismo belicoso», solo «ligeramente ultrajante». Se reducía a mofas y chistes y a celebraciones como el desfile del Gato (lo que sería ahora el entierro de la sardina), donde los participantes, disfrazados de curas, monjas y políticos, se burlaban tanto de las autoridades eclesiásticas como de las civiles. Menciona también sucesos puntuales sin consecuencias graves como «el destrozo de algunas cruces del via crucis en Sant Mateu en 1932» o, ese mismo año, «el lanzamiento de piedras al balcón del cura de Corona protagonizado por una cuadrilla de mozos borrachos».

También existió prensa anticlerical, el periódico Masas, creado por «todas las izquierdas» y que solo duró de abril a julio de 1935.

Poco a poco, lo que en principio era «un débil anticlericalismo derivó en clerofobia» y a eso, insiste Viñarás, contribuyó «la Iglesia con su actitud».

Las manifestaciones más graves se produjeron en 1936. El historiador cita algunos ejemplos: «En marzo de ese año unos desconocidos prendieron fuego a las puertas de la iglesia en Sant Carles. Un mes después, en Formentera, tres individuos asaltaron la parroquia de Sant Ferran y robaron tres tallas y siete cuadros que arrojaron a un acantilado y que rescató un pescador».

21 curas asesinados

Los sucesos más terribles acontecieron entre agosto y septiembre de ese año, cuando comenzó «una persecución religiosa en la que se asesinaron a 21 curas, se quemaron 130 imágenes y se destruyeron 16 archivos parroquiales». «Todos esos atropellos los cometieron las tropas del capitán republicano Alberto Bayo que desembarcaron en agosto en las Pitiusas, y, un mes después, la columna anarquista Cultura y Acción, que permaneció en Ibiza hasta el 13 de septiembre, cuando se produjo la matanza del Castillo, en la que 93 hombres fueron fusilados». Pero «la culpa de estas salvajadas», deja claro Viñarás, «no la tuvieron solo los de fuera, también colaboró de buena gana gente de la isla». El historiador puntualiza, eso sí, que no cree que «gente de Ibiza, por sí sola, se hubiera atrevido a llegar tan lejos y cometer las tropelías que se cometieron si no hubiera llegado a la isla toda esa gente exaltada de fuera».

Todo esto y mucho más lo contará el próximo lunes Antonio Viñarás, que recogió esta información en su tesis doctoral, ‘Ibiza y Formentera, 1931-1936: sociedad, economía, elecciones y poder político’.

El historiador de Sant Josep no será el único conferenciante de esa primera sesión de las Jornades d’Estudis Locals de Memòria Històrica. También intervendrá Rafel Mas Tous para hablar de Jeroni Alomar Poquet y de Antoni Roselló Ferretera, dos sacerdotes de Mallorca represaliados por el bando franquista.

El sacerdote Miquel Àngel Riera Planells, en una imagen de archivo. Carmelo Convalia

«Con la Guerra Civil todos salimos perdiendo»  

‘Tots en sortírem perdent’, ese es el título de la conferencia que ofrecerá Miquel Àngel Riera Planells para clausurar el próximo 2 de diciembre la cuarta edición de las Jornades d’Estudis Locals de Memòria Històrica, dedicadas a la Iglesia ante la II República y la Guerra Civil. Este título ya es muy clarificador de lo que quiere transmitir con esta charla el párroco de Santa Cruz, canónigo de la catedral y delegado diocesano de Cáritas.

Riera todavía se está documentando para esta conferencia con lo cual prefiere no adelantar mucha información. Aclara que no es historiador , pero que agradece que se le haya invitado a formar parte de las jornadas para dar el punto de vista de la iglesia. 

«Lo que quiero dejar claro es que con la Guerra Civil no hubo ni vencedores, ni vencidos, sino que todos salimos perdiendo», afirma. Está convencido de que en las Pitiüses, «en la que en los años 30, en general, se convivía en paz y armonía, no se hubieran llegado a cometer las tropelías que se cometieron en 1936 si no hubiera intervenido gente de fuera, porque todo el mundo se conocía o eran familia». Ilustrará estas afirmaciones con algunas anécdotas que prefiere no adelantar. 

Riera hablará el 2 de diciembre después de la intervención de Marc Pallicer, titulada ‘L’església menorquina davant la guerra civil espanyola’, que comenzará a las 20 horas. Todas las ponencias de estas jornadas, abiertas al público y gratuitas, se llevarán a cabo a partir de las 20 horas en la sala Jordi Juan Riquer de la Biblioteca Municipal de Eivissa, en Can Ventosa.  

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