ALIANZA DE IZQUIERDAS

La salida de Yolanda Díaz allana el acercamiento a Podemos: "Tienen una excusa menos"

En los partidos de Sumar admiten que su continuidad dificultaba cualquier vía de entendimiento con los morados

"¿Ahora exigirán que Irene Montero sea candidata como condición?", ironizan

Vídeo: Sara Fernández García / Foto: José Luis Roca

Madrid

El paso atrás de Yolanda Díaz en la nueva alianza de las izquierdas abre una nueva etapa en la coalición. A falta de resolver la nueva marca electoral que sustituya a Sumar, la vicepresidenta segunda ha confirmado que no continuará al frente ni será candidata en las próximas generales. Un anuncio que despeja, en parte, la incógnita sobre el liderazgo del proyecto, que no estará pilotado por Díaz, una figura que genera un fuerte rechazo en Podemos y cuya salida allana ahora un camino para el entendimiento. O, al menos, sobre el papel.

En la nueva coalición de izquierdas creen que la retirada de la vicepresidenta en las próximas elecciones generales resta argumentos al partido morado a la hora de rechazar una eventual alianza.Todos son conscientes de que Yolanda Díaz suponía un importante un obstáculo para cualquier diálogo con Podemos, que le había declarado la guerra desde la exclusión de Irene Montero en las listas de las últimas generales. "Ahora tienen una excusa menos", resume un cuadro de la nueva alianza de izquierdas, señalan.

Los distintos actores de Sumar dieron la bienvenida al paso al lado de Díaz por ser un "gesto de generosidad", en palabras del líder de IU, Antonio Maíllo, uno de los más críticos con el liderazgo de Díaz. "Es un paso positivo", resume una fuente del espacio. "Si al final hay problemas personales que dificultan el entendimiento, que se retiren quienes tienen esos problemas", continúa.

"Una vez que se quita el tapón de Yolanda, ¿qué condición van a poner?", se preguntan en uno de los partidos de la oposición, donde ven a los morados "muy descolocados", después de los actos de la semana pasada donde tanto Gabriel Rufián como el acto de relanzamiento de Sumar agitaron el debate sobre la unidad de la izquierda.

"Habían dicho que Yolanda representaba a todos los males. Ahora tendrán que buscar otra excusa", ironizan en el espacio político, donde hacen su particular pronóstico. "Dirán que no era ella, sino que era una cuestión política, que son la verdadera izquierda". La percepción general es que el nuevo paso en la coalición dificulta a los morados su relato para rechazar un acuerdo.

Distintas voces coinciden en que Podemos "lo tiene mucho más difícil" a la hora de justificar su portazo a una alianza de izquierdas, pero se muestran poco optimistas con la posibilidad de que rectifique la hoja de ruta que ya ha emprendido para ir a las generales en solitario, que comenzó en Aragón y seguirá en Castilla y León y Andalucía.

Son muchos quienes creen que los morados han rechazado concurrir con IU en estos comicios para "sentar precedentes" y allanar el camino a la candidatura para las generales de Irene Montero, que ya anunció su intención de presentarse hace casi un año. "Su único objetivo es que Irene Montero tenga escaño", consideran fuentes bien situadas de esta nueva alianza, donde ni siquiera ven claro que la eurodiputada pudiera lograr representación en caso de ir en solitario, a la vista de los últimos resultados de Aragón, donde sacaron un 0,9% del voto.

Hasta ahora Podemos había venido defendiendo la tesis de que Sumar fue "una operación del PSOE" e Irene Montero llegó a reclamar su integración en las filas socialistas como un acto de "reparación" para que Podemos pudiera pactar con el resto de partidos aliados -IU o Comuns-. Sin embargo, este fin de semana se anunció una alianza electoral "irreversible", tal como la calificó Maíllo, algo que impide que sus partidos pudieran negociar cualquier otro acuerdo. Ahora será Podemos quien tendrá que decidir sus próximos pasos.

En la coalición son muy escépticos sobre la posibilidad de que los morados acaben accediendo a tender puentes. Es más, hay quien cree que buscarán "esperar hasta el final" para intentar establecer una "relación bilateral" entre Podemos y la nueva alianza de izquierdas, para tratar de minimizar a los partidos que la integran.

"Querrán llegar al final y negociar como si fueran dos actores", advierte un dirigente, en una tesis compartida por distintas facciones de la coalición. Una posibilidad que rechazan de plano todas las formaciones. El nuevo proyecto está abierto a incorporaciones, pero avanzan que no se someterá exigencias de última hora por parte de Podemos. "¿Cuál será su condición ahora, que Irene Montero sea la candidata del resto?", ironizan.

En el espacio político también recuerdan los distintos giros que ha dado Podemos en cuanto a su política de alianzas. Después de que Irene Montero considerase a Díaz "el mayor error" cometido en la trayectoria de Podemos, los morados se negaban a compartir listas con ella. Sin embargo, sus condiciones han ido variando.

Hace un año, cuando se empezó a plantear la coalición de Andalucía, exigieron a Izquierda Unida salir del "Gobierno de la guerra" para sentarse a negociar, en un intento de dividir a la coalición de Yolanda Díaz. Más tarde, exigieron el veto a Sumar como requisito para firmar acuerdo. En las últimas elecciones de Aragón y Castilla y León, sin embargo, su exigencia era liderar las listas electorales. En Aragón fueron por separado y quedaron fuera. IU sacó un representante.

Podemos y su vendetta

El partido morado tiene declarada la guerra a la dirigente gallega desde el lanzamiento de Sumar en el acto de Valencia en octubre de 2021, del que no participó Podemos. La negociación para unas listas conjuntas en las generales llevó a la exclusión de Irene Montero, entonces en el ministerio de Igualdad y fuertemente desgastada por la oleada de reducciones de penas a agresores sexuales a raíz de su ley del solo sí es sí.

Podemos pidió resarcir su figura dándole un asiento en el Consejo de Ministros, pero en su lugar Yolanda Díaz ofreció ministerios al exsecretario de Estado morado, Nacho Álvarez, y a la secretaria general y exministra, Ione Belarra. El partido declinó la oferta y optó por quedar fuera del Gobierno. Poco más tarde, rompió con Sumar en el Congreso y sus cinco diputados fueron al Grupo Mixto. La salida de Lilith Verstrynge les dejó en cuatro.

Desde entonces, el partido morado se ha entregado a la labor de oposición al Gobierno, situándose como "la verdadera izquierda" frente a Sumar, al que acusa de connivencia con el PSOE, con quien Podemos compartió cuatro años en Consejo de Ministros.

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