Los papeles desclasificados del golpe de Estado
Agentes secretos que investigaron el 23-F sufrieron amenazas de compañeros: "Habrá que colocar explosivos en el coche de algún hijo de puta"
Unos guardias civiles tratan de derribar al entonces vicepresidente del Gobierno, el teniente general Manuel Gutiérrez Mellado. / Manuel H. de León EFE
"Algún día se va a levantar la veda", le dijo un compañero al sargento del Ejército y miembro del Cesid Parra. Cuando estas palabras fueron pronunciadas, el servicio secreto antecesor del CNI pasaba por una enorme crispación en la primavera de 1981. El golpe de Estado fallido del 23-F y las revelaciones de la implicación de miembros del Cesid habían hecho temblar las estructuras de todo el servicio de inteligencia, donde el sector golpista que se veía descubierto trataba de imponer una ley del silencio a toda costa.
El clima de tremenda tensión que se vivía ha sido ya contado por este diario hace cinco años con testimonios de algunos de sus protagonistas. Ahora esos testimonios se ven confirmados por documentos desclasificados este miércoles por decisión del Gobierno, tras cumplirse 45 años de la asonada. La crispación era especialmente elevada en la AOME. La Agrupación Operativa de Misiones Especiales era la unidad más fuerte del servicio, bajo el mando del comandante José Luis Cortina -militar de formación falangista- y el capitán Francisco García Almenta, su segundo.
El golpe no había triunfado, y se cernía sobre los implicados un consejo de guerra. Esa era la razón por la que un reducido grupo de agentes que sorprendieron -algunos por casualidad- a sus compañeros implicados en la asonada recibieran amenazas, tuvieran que dejar su puesto en la sede central madrileña del servicio aceptando comisiones de servicio fuera del país o, en fin, empezaran a dormir con la pistola bajo la almohada.
Las amenazas fueron muy gruesas. El documento "Informe Interno CESID. Hechos 23F" lo relata sin ambages. Textualmente: "A partir de entonces, el Sgto 1º PARRA. ha sido objeto de amenazas indirectas o veladas. Así el Cap. GARCIA ALMENTA le habló de unas mezclas explosivas para colocar en el coche de algún hijo de puta. Ahora no le habla. Por su parte, el Sgto. MIGUEL tampoco le habla ahora y le aconsejó marcharse de la AOME ... en tono amenazador. Otro de la Sección Especial de Agentes le habló del "levantamiento de la veda" algún día".
Una verdad muy incómoda
Desatada la asonada, con el Congreso tomado, en la tarde del 23 de febrero de 1981 una parte del Cesid no sabía en qué andaba la otra. Los mandos demócratas enviaron a investigar la situación a algunos agentes. Uno de ellos fue el mencionado sargento. Otro, un entonces capitán -luego llegaría a coronel- Diego Camacho. Ambos se encontraron con una situación sorprendente, en la que agentes de su mismo servicio secreto celebraban o cooperaban con el golpe.
El llamado "informe Jáudenes", desclasificado también este miércoles y redactado en abril de 1981 por el coronel Juan Jáudenes, a quien se le encargó la investigación interna contra las fuerzas involucionistas dentro del servicio secreto, relata la participación de seis miembros de la AOME -luego sería procesado también su jefe, el comandante Cortina- en la ayuda logística a los guardias civiles que iban a tomar el Congreso a las órdenes de Tejero.
"El Capitán Garcia Almenta, dispuso de los medios, emisores, receptores y vehículos y los distribuyó al Sargento Miguel Sales y al Cabo Rafael Monge y al Cabo José Moya Gómez, para el apoyo de la columna que se dirigió a las Cortes -cuenta ese informe-. El Capitán Gómez Iglesias se mantuvo en contacto con el Capitán Garcia Almenta y dirigió al Cabo Rafael Monge en la marcha hacia el Congreso. El Sargento Sales Maroto y el Cabo Moya Gómez, realizaron misiones de control, en la zona del Congreso..."
Militares armados en las cercanías del Congreso de los diputados la noche del 23 de febrero de 1981. Archivo Europa Press / AFP7 / Europa Press
Aquella constatación en la investigación de Jáudenes tenía un origen: las declaraciones en la investigación interna de los agentes que fueron testigos de las actividades de sus compañeros. Su narración se convirtió en una verdad muy incómoda. Esa investigación interna recoge, en uno de los documentos desclasificados, lo que el sargento cuenta al investigador interno en una cita enel hotel Meliá Castilla de Madrid (de nuevo la transcripción es literal): "Al producirse el asalto al Congreso estaba en el Grupo Técnico de Apoyo y Coordinación con el Cap. GARCIA ALMENTA y el Cap. DIEGO CAMACHO. Oían la radio".
En ese momento se enteran de la toma de la Cámara Baja en plena votación para elegir presidente del Gobierno a Leopoldo Calvo Sotelo. "El Cap. GARCIA-ALMEN TA ordenó que nadie se moviese del despacho -continúa el relato-. Al atardecer llegó el Cabo MONGE muy excitado. Después de hablar con el Cap. GARCIA-ALMENTA, pidió al Sgto. PARRA le llevara a Sección Especial de Agentes. En el coche, poco después de salir, le dijo 'si tú supieras lo que ha pasado... no lo digas, por favor'. Contó que venía del Congreso porque habia estado de contacto con el Cap. MUÑECAS, con el que había estado enlazado por radio y que los había llevado al Congreso. Las radios utilizadas eran las de la Casa. El Sgto. PARRA no puede precisar si estuvo dentro o no. Contó que las balas le habían pasado cerca. Allí había visto al Cap. GÓMEZ IGLESIAS. Que el Cabo MONGE lo sabía desde la semana anterior por el Cap. GARCIA-ALMENTA. El Sgto PARRA no está seguro si le dijo que desde el viernes. También lo sabía el Sgto. MIGUEL. Que tenía que volver al Congreso...".
Tras el fracaso del golpe, y cuando el sargento Parra y el capitán Camacho ya habían reportado lo que sabían, el jefe de la AOME, el comandante Cortina -que fue procesado y absuelto- conmiinó al suboficial a reunirse con él en la cafetería Cuzco de Madrid. Allí le pidió que guardara silencio y que confiara sólo en él, relata el papel desclasificado. Comenzaban las presiones. "El Sgto. 1º PARBA quedó con la impresión de que se trataba de un chantaje", relata el documento.
Uno de los que después formularía las amenazas que aparecen en ese informe, el hombre que, según la investigación interna ahora puesta negro sobre blanco, habló de poner una bomba en el coche "de algún hijo de puta", no fue procesado, pese a la información recogida por Jáudenes. Fue dado de baja en CESID, ascendió a comandante y fue destinado al EMACOM (Estado Mayor Conjunto).
García Almenta continuó su carrera militar, participó en misión internacional en los Balcanes, al frente de la SPABRI (Brigada Española) del Ejército que tenía asignada la custodia de una línea fronteriza con Montenegro, y se jubiló en 1998 de general de brigada subdirector de Instrucción de las Fuerzas Armadas.