Aniversario

Diez años con Felipe VI en el trono, un rey apuntalado por la reina del pueblo

El monarca celebra cumple diez años de su coronación con los parabienes y aplausos de gran parte de la sociedad, que le reconoce su firmeza para demostrar su compromiso con España, un cometido en el que se destaca el papel de Letizia para conectarle con la clase media

Los Reyes, en el centro, flanqueados por la Infanta Sofía y la Princesa Leonor, ante la multitud delante del Palacio Real, en 2024.

Los Reyes, en el centro, flanqueados por la Infanta Sofía y la Princesa Leonor, ante la multitud delante del Palacio Real, en 2024. / EFE

Mariola Riera

El famoso "déjame hablar" de Letizia Ortiz al entonces Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, en noviembre de 2003, cuando ambos anunciaron su compromiso, se ha revelado más de 20 años después como una suerte de vitamina, impulso y revival para la Monarquía española. Entonces no se sabía –incluso hubo alguno que puso el grito en el cielo por tal falta de respeto–, pero aquel "déjame hablar" al Príncipe de una mujer que hasta dos días antes, al igual que millones de españoles, se ganaba, en su caso, como periodista un sueldo del que tenía que sacar para pagar la hipoteca, irse de vacaciones y hacer la compra, significaba mucho.

Ni más ni menos que la necesaria reformulación de la relación de la Corona de España con el pueblo, que entonces entró en el palacio de la Zarzuela y atravesó sus muros, los mismos que el futuro jefe del estado cruzó en sentido inverso, de la mano de su novia, para salir a la calle y descubrir la realidad de su país a principios del siglo XXI, muy distinto al que estaba anclado su padre, el rey Juan Carlos I. A este nadie se había atrevido en su reinado a espetarle un "déjame hablar" en público. Pero los españoles estaban a punto de hacerlo y se sentían, tras más de dos décadas de democracia consolidada, libres para cuestionarle determinados comportamientos y actos.

Felipe y Letizia sabían que no lo tendrían fácil; ella, sobre todo, hasta adaptarse a la singularidad de su nueva vida, tanto en lo personal como en lo profesional, facetas que en su caso van inevitablemente ligadas.

No podían imaginar lo que se les vendría encima diez años después, en 2014, cuando Juan Carlos I abdicase, obligado precisamente por no haber salido a la calle y escuchado (y respetado) a su pueblo. Este 19 de junio se cumple una década del reinado de Felipe VI acompañado por la asturiana Letizia Ortiz, reina consorte, para lo bueno y para lo malo.

Lo malo ha pesado mucho más en estos diez años, que los analistas juzgan como "los más duros de la democracia". El Rey Felipe recibió una "herencia envenenada" en 2014 –la desafección hacia la Corona que representaba su padre, el inicio de tensiones territoriales que desembocarían en el "procés" tres años después, la crisis económica, etcétera– y asió las riendas de la institución en las peores circunstancias.

"Fue traumático en términos políticos, porque si bien fue un acto lícito y constitucional, no había ningún motivo normal que aconsejara la abdicación, sino que la Monarquía estaba en cuestión, ni más ni menos", describe el catedrático de Derecho Constitucional Ramón Punset.

Felipe VI merece un sobresaliente en cómo ha ejercido su papel esta década; se ha ganado el respeto

Ramón Punset

— Profesor emérito honorífico de la Universidad de Oviedo

En ello coinciden los analistas de distintos ámbitos y esferas profesionales consultados por La Nueva España, del mismo grupo editorial que este diario. Todos destacan que diez años después el Rey ha superado con nota la difícil prueba que le pusieron en 2014, ha sabido encauzar de nuevo la Corona por el camino recto, ha cumplido con el compromiso de ejemplaridad y lealtad a la Constitución de su discurso de proclamación y ha dado sobradas muestras de estar a la altura de las circunstancias –su discurso en octubre de 2017 frente a los independentistas es de lo más aplaudido–. En resumen, ha dejado claro su compromiso inequívoco con la Monarquía parlamentaria que encarna y con su continuidad, cuya mejor prueba es la impecable imagen pública que ha empezado a proyectar su hija y heredera Leonor de Borbón.

En todo esto ha sido crucial la aportación de la Reina Letizia, "impecable" en su papel y con el gran mérito de haber conectado a Felipe VI con la clase media española, con la realidad de la calle, algo tan necesario a principios de este siglo como inseparable de una monarquía parlamentaria como la de España, asentada en la soberanía popular.

Cuando pase el actual enfrentamiento político veremos a unos reyes valientes, precisos y comprometidos

Carlos Fuente

— Profesor de Protocolo de la Universidad CJC

"El 9 de junio de 2014 fue histórico para la democracia española", dice Carlos Fuente, exjefe de Protocolo de los premios "Princesa de Asturias" y director de los estudios universitarios de protocolo de la Universidad Camilo José Cela (UCJC).

"En primer lugar, abdicaba un rey cuestionado por sus asuntos personales y económicos y se abría la modernidad con su hijo con un comportamiento ejemplar. El día de su jura ante las Cortes Generales dejó refrendado a través de su discurso el estilo que seguiría y que ha cumplido en estos diez últimos años. En las monarquías europeas ese primer discurso fija una línea y un horizonte, y en el caso de Felipe VI se ha cumplido".

Opina Fuente que, pese a hereder una "España cada vez más enfrentada y tensionada", el Rey "ha sabido mantenerse en el lugar que la Constitución le permite, ser árbitro y valedor de la convivencia en nuestro territorio". La Corona transmite hoy "una imagen de moderación y neutralidad".

El papel de la Reina Letizia: "Ha ido de menos a más. Aunque muy ‘perseguida’ por los medios y ciudadanos en general por sus estilos y formas, ha ido haciéndose hueco en una realidad que va más allá de etiquetas y estilos que no son propios ya de una monarquía renovada y comprometida con la sociedad. No ha jugado el papel de una reina para la galería y el glamour, ha ido más lejos, y de forma positiva. Nuestra reina asturiana, en estos años de tantas dificultades, ha sabido estar a la altura de los acontecimientos y ha forjado una manera de ser que define la monarquía de nuestro tiempo".

Resume Fuente: "Ambos monarcas son lo mejor que nos ha pasado institucionalmente en los últimos diez años, en una España enfrentada fruto de la insensatez de los partidos políticos que han dado preferencia al poder ejecutivo, frente a los intereses generales de país. Cuando este duro enfrentamiento pase a un segundo lugar, veremos a unos reyes valientes, precisos, comprometidos y ejerciendo un papel institucional lejos del glamour que para nada interesa en estos momentos ni en los futuros".

El ambiente negativo en torno a Letizia ha tenido el efecto contrario, ha ganado empatía hacia su persona

María Teresa Álvarez

— Escritora

Ramón Punset también dirige críticas a los partidos políticos y su comportamiento en la última década, que tacha de "desleal". Frente a ellos se ha revelado un Felipe VI que ha tenido que demostrar mucha "fortaleza y mano izquierda". El Rey es, hoy por hoy, el actor en el tablero del sistema de monarquía parlamentaria española que "más experiencia política" tiene, advierte. El catedrático cree que no sólo los partidos independentistas se lo han puesto difícil, sino todos.

Pone un ejemplo: cómo los procesos internos de las formaciones condicionan "momentos decisivos" como las consultas del Rey para proponer candidato a la presidencia del gobierno.

"Es una coña marinera", califica Punset. "No obran limpiamente. Los nacionalista no acuden, así que el Rey no puede saber qué piensan. Y los que van no revelan claramente sus intenciones, y así no puede hacerse una idea cabal de la situación".

El constitucionalista –que ha trabajado en los últimos dos años en "La función constitucional del Rey: teoría y práctica", una obra coral de la Academia de Jurisprudencia de Asturias que se presentará en breve en la Junta– cree que Felipe VI merece un "sobresaliente por cómo ha ejercido su papel en la última década, con matrícula de honor para su discurso frente al 'procés' en 2017".

Baja la nota a notable en un aspecto: "Echo en falta que reclame la renovación del Consejo General del Poder Judicial, debería hacerlo al abrir el Año Judicial. Entiendo que lo intenta bajo cuerda y también que debe ser prudente. Son muy duros con él en la crítica si se equivoca y aún sufre los efectos maléficos del rey Juan Carlos".

La persona del Rey es mejor valorada que la institución, ha cumplido su compromiso con la ejemplaridad en su discurso

Jacobo Blanco

— Decano del Colegio de Sociólogos de Asturias

En resumen, en diez años "se ha ganado el respeto de los españoles y, hoy por hoy, es la garantía de la unidad y permanencia de España, su figura como jefe del Estado es única e insustituible en un país con tensiones territoriales".

No olvida el catedrático el papel de la Reina Letizia: "El Rey se ha ganado el respeto al dejar claro que la Corona no es un refugio de parásitos. Letizia le ha conectado con la clase media española y le ha ayudado tener una hija heredera, lo que abre camino en estos tiempos".

Evoca el sociólogo Jacobo Blanco, decano del colegio de Asturias, "el ambiente algo frío, pese al sol madrileño de junio, que rodeó la proclamación" de Felipe VI hace diez años para resaltar también que su reinado empezó "en las peores circunstancias" con la crisis económica de 2007, la abrupta abdicación de Juan Carlos I, Cataluña "en plena efervescencia" y en medio de una crisis del sistema de partidos con desafección hacia el sistema constitucional.

Una década después Blanco se muestra en parte optimista, porque aunque España "aún restaña las heridas de aquella larga crisis, de cura más larga que en el resto del mundo y dilatada además por la pandemia, en 2020, y la invasión de Ucrania, en 2022, el sistema de partidos se ha estabilizado, si bien no permite aun un gobernar estable. Y las instituciones, aún cuestionadas, no sufren la desafección galopante de aquellos años",

Destaca Blanco el "fracaso" del independentismo, "en parte, como consecuencia del discurso real en octubre del 17 y la posterior aplicación del 155, que ha devuelto, siquiera por ahora, a los partidos soberanistas al marco constitucional".

En las encuestas, incluso las más desfavorables, la Corona es mejor valorada que el resto de instituciones y el sistema político. "Sin duda, buena parte de ese alza en la estimación ciudadana puede atribuirse al propio Rey, cuya persona es mucho mejor valorada que la institución, por haber cumplido lo que prometió en su discurso al llegar: un compromiso con la ejemplaridad".

Su principal ideal es trabajar, incluso a costa de cualquier sacrificio, por el afianzamiento futuro en el trono de Leonor

Manuel Luis Ruiz de Bucesta

— Cuerpo de la Nobleza de Asturias

El papel de la Reina Letizia no se puede obviar: "Ha mejorado mucho su puntuación popular. Quizá no sea ajeno a ello su procedencia no ya plebeya, sino de la clase media, que le permite conocer bien la realidad de España. La Princesa de Asturias y la Infanta Sofía empiezan además a contribuir a esa buena valoración".

El decano advierte de tres riesgos para la Monarquía en la nueva década que inaugura: "La institución, tras medio siglo, no acaba de ser entendida del todo por los españoles y amplias capas de la ciudadanía no alcanzan a ver cuál es la utilidad de la Corona. Hay cierta erosión de los usos democráticos en los que, paradójicamente, descansa su legitimidad como Monarquía de todos".

En esto último aflora de nuevo la crítica a los actores políticos del momento: "Hay tendencia del Ejecutivo a bordear los límites constitucionales, a recurrir al decreto-ley o a polarizar a la sociedad, que podría poner en entredicho la neutralidad de la Corona, como sucede con la ley de Amnistía, así como a anular su capacidad constitucional de arbitraje y moderación institucional, tan ambigua y delicada, por otra parte".

La escritora candasina María Teresa Álvarez estuvo casada más de diez años con Sabino Fernández Campo, jefe de la Casa del Rey de 1977 a 1990, fallecido en 2009. Conserva cercanía y aprecio una institución que rechaza "haya sufrido deterioro alguno en estos diez años, más bien todo lo contrario". Cree Álvarez –que además comparte profesión de periodista con la Reina Letizia– que "don Felipe ha intentado acercar la monarquía al pueblo desde primer momento. Lo ha hecho de forma clara, la ha modernizado. El ejemplo es que una de sus primeras decisiones fue dar visibilidad a su patrimonio. Se escuchan voces que piden más contundencia en su actuación, pero el Rey tiene determinado su papel en Constitución. Es más, me atrevo a decir que en la actualidad la Corona es la institución del Estado que mejor cumple de forma escrupulosamente su papel".

No olvida María Teresa Álvarez el papel de las mujeres hoy en Zarzuela. "La princesa Leonor es un activo importante y, sin duda, ha abierto las puertas un importante sector de la juventud. La Reina Letizia, la verdad, lo hace bien. Intenta cumplir a la perfección con su misión institucional. El ambiente negativo en torno a ella ha hecho el efecto contrario, que gane en empatía su persona. Quiero destacar su gesto de haber elegido a una mujer, abogada del Estado, al frente de su secretaría".

La figura de Letizia no siempre ha sido respetada en las filas de la nobleza, sobre todo a su llegada a la Zarzuela. En más de 20 años asentada en palacio , diez en el trono, ha logrado tapar muchas bocas. Manuel Luis Ruiz de Bucesta, del Cuerpo de la Nobleza de Asturias, aplaude y valora su papel, de "mucha importancia" para el Rey.

"Desde el primer instante supo mostrar el carácter y forma más asturianos, y hoy debemos darle las gracias por su empeño en decorar y actualizar la vieja y arcaica monarquía española. Supo valerse de su moral intachable y jamás perdió la esperanza de revolucionar, desde dentro, unas normas que resultaban rancias y poco cercanas al interés y modo del ciudadano de a pie. Ha dado todo, incluso su patrimonio moral, pero siempre con la mirada puesta en el mayor respeto por la corona que tan bien sabe ceñir sobre su cabeza".

Ruiz de Bucesta opina que "su principal ideal es trabajar, incluso a costa de cualquier sacrificio, probablemente por el afianzamiento futuro en el trono de la actual Princesa de Asturias. Letizia ha sabido infundir en la Casa Real una hermosa humanidad, quizás lograda de los recuerdos y la memoria de su adorada abuela Menchu".

Hoy, 9 de junio, Felipe y Letizia cierran su primera década como Reyes, de una "intensidad impresionante" en palabras de Ramón Punset. Hay consenso entre los analistas en han superado con nota muy alta su estreno como monarcas pese a encontrar muchos baches en el camino.

Toca continuar y estar a la altura de la cada vez más exigente y cambiante sociedad española.

Jacobo Blanco da algunas pistas de por dónde han de ir las prioridades de los monarcas, teniendo en cuenta "la querencia de los españoles hacia lo social. La Corona podría ampliar su identificación con la ciudadanía abrazando, además de los valores de la libertad, de acuerdo y de la convivencia, o la representación institucional del Reino de España, la causa de los derechos sociales". Esto incluiría la infancia "en uno de los países con más niños pobres en Europa" o la vivienda, además de trabajar por el reequilibrio territorial.

"Son causas que permitirían mejorar su conexión con la ciudadanía, concienciar sobre la existencia de esos problemas, de paso, contribuir a reforzar su legitimación e, incluso, ampliar el apoyo en bases sociales que, hasta ahora, no le son propicias, como la juventud".

Lo que todo el mundo destaca es el soplo de aire fresco que supuso la llegada de Letizia Ortiz a Zarzuela y posteriormente al trono. Si el Rey ha tenido muchos aciertos desde entonces, unoque podría ser y figurar entre los más importantes es el haber hecho caso a su entonces novia y hoy su mujer en eso de "déjame hablar".

No solo la dejó. Sino que la escuchó.

El "inmenso cariño" de la Reina al participar de los Premios "Princesa"

Nadie puede negar que los asturianos tienen algo de "enchufe" en Zarzuela, dicho esto con cariño. Puede que el hecho de que la Reina consorte de España sea del Principado –Letizia nació en Oviedo en 1972– ponga las cosas más fáciles en todos aquello que tiene que ver con la comunidad, con los Premios Princesa de Asturias al frente. La presidenta de la Fundación, Ana Isabel Fernández, habla de esa "valoración especial" que existe en la región por el origen de la Reina, "de que conozca y comparta nuestras costumbres, nuestra cultura, nuestra idiosincrasia y que participe de todo ello con inmenso cariño". Fernández destaca el "excelente equipo" que forma con el Rey en la educación de sus hijas y su empuje: "Ha sabido adaptarse a las exigencias de los compromisos adquiridos, siempre con decisión y también con rigor e inteligencia". La Presidenta de la Fundación habla también del "ntenso compromiso institucional y la rectitud y firmeza de "las convicciones" de Felipe VI: en estos diez años. Todo ello traducido en "su inquebrantable defensa de la Constitución como norma fundamental para la convivencia y para la protección del sistema democrático en todos sus extremos. En él veo al garante de la estabilidad, de la protección de los derechos fundamentales de los ciudadanos y de su progreso y bienestar".

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