Estudios sobre desinformación

Seguridad Nacional alerta sobre la mentira como arma contra España

El escenario político tiene un actor cada vez más consolidado y peligroso: el bulo y la desinformación

Reunión de un Comité de Situación del Departamento de Seguridad Nacional, en Moncloa el 11 de abril de 2023.

Reunión de un Comité de Situación del Departamento de Seguridad Nacional, en Moncloa el 11 de abril de 2023. / DSN

Juan José Fernández

El ministro Fernando Grande-Marlaska no eleva el nivel de alerta antiterrorista porque no quiere que se vea al Ejército en la calle; el Rey ordenó a la Guardia Real que expulsara a Pedro Sánchez del palacio de la Zarzuela; los migrantes africanos viajan a España en un buque nodriza que suelta los cayucos a pocas millas de la costa; los asistentes a un mitin del PSOE que ondeaban banderas de España dejaron después las enseñas tiradas y pisoteadas por el suelo...

Todas estas noticias son falsedades, algunas apoyadas por fotos retocadas con inteligencia artificial, todas repicadas en plataformas de mensajería y en parte penetrando en el ecosistema del periodismo profesional. Son solo algunas de las muchísimas fakes que han circulado en redes sociales desde el 1 de octubre, y, como el resto, se emitieron y difundieron para aumentar la crispación y la animadversión.

El escenario político tiene un actor cada vez más consolidado y peligroso: el bulo y la desinformación. El Departamento de Seguridad Nacional (DSN) los vigila. Tiene ya listas las conclusiones de los trabajos que durante este año han desarrollado grupos de especialistas en el Foro contra las Campañas de Desinformación. Algunas previsiones del impacto de este fenómeno en el llamado "ámbito de la Seguridad Nacional" resultan poco halagüeñas, cuando no inquietantes.

Fanatizar a la gente

En los trabajos han participado técnicos del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), los ministerios de Defensa e Interior, el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS), las asociaciones de periodistas y el mundo académico.

Las conclusiones de los grupos de trabajo serán presentadas el martes 12 en el Centro Superior de Estudios de la Defensa (CESEDEN), en un volumen editado por Presidencia del Gobierno. El dosier subraya preocupaciones sobre la inteligencia artificial como turbodifusora de falsedades, la persistencia de las campañas de desinformación de origen ruso y el impacto de la mentira continuada en la psique de los ciudadanos.

Tres bulos de creación o de reutilización reciente en la red social X.

Tres bulos de creación o de reutilización reciente en la red social X. / El Periódico de Cataluña

Profundizar en este último asunto es una de las novedades en las prospectivas del DSN. Se detiene su informe de 2023 en los ataques de "sharp power", la llamada "guerra no observable", que se caracteriza por "la naturaleza no violenta, aunque hostil de su proceder".

En este campo, el trabajo se detiene en las campañas de desinformación como causantes de fenómenos de radicalización violenta. Ya no se trata solo del ámbito del yihadismo u otros terrorismos: se trabaja en la hipótesis de la generación de fanáticos dispuestos a actos violentos, previa construcción de un adversario al que odiar y/o temer y la exageración de las diferencias con ese enemigo.

Sobre si la política española está ya siendo víctima de acciones hostiles de 'sharp power' en esta dirección quizá se puedan tener confirmaciones, o desmentidos, en un futuro quizá no muy lejano.

Mentiras indetectables

El informe del DSN hace una de sus más severas advertencias en los capítulos dedicados a tratar la amenaza que supone la inteligencia artificial (IA) con fines hostiles. "La IA es una herramienta muy poderosa para procesar contenidos, extraer patrones, hacer predicciones y generar nuevos contenidos a partir de lo que va aprendiendo. Son características que permiten crear desinformación verosímil y potencialmente muy peligrosa de forma masiva", advierte el dosier.

Los expertos reunidos por el DSN consideran que la IA, "en la generación de contenidos para una campaña" de desinformación, "permite desarrollar textos bien estructurados para la creación de noticias falsas. Las falsificaciones de imágenes, vídeos o audios (deepfakes) permiten generar un impacto emotivo aún mayor".

La difusión de esos contenidos falsos, con ayuda de la IA y de bots o cuentas automatizadas, podrá ser "amplificada mediante la generación automática de likes y la de contestaciones que reproduzcan y complementen las opiniones iniciales, resalten respuestas positivas de terceros y desacrediten respuestas contrarias".

A España se aproximan, pues, a nuevas lluvias de falsedades perfeccionadas, ante las que "difícilmente se pueda desarrollar una respuesta adecuada en términos de magnitud", dice el informe, que prevé: "Los actores desinformadores pueden inundar el espacio digital de contenidos manipulados para engañar a los ciudadanos. Así, cada vez será más difícil para ellos encontrar pistas que les hagan sospechar de que se trata de un contenido falso".

El trabajo sostiene, no obstante, que la IA se podrá combatir con IA. Los mismos avances que servirán para someter a la sociedad española a mentiras servirán para "la refutación preventiva por parte de periodistas y verificadores, por ejemplo ayudando a la localización de información real asociada a la publicación falsa o a la visualización de datos abiertos relacionados con la misma".

Rusia nos pone nerviosos

"Rusia recurre de forma masiva y sistemática a las campañas de desinformación e influencia como un pilar esencial de su política interior y exterior. El Kremlin concibe un entorno estratégico caracterizado por una permanente 'guerra o confrontación de la información'", recuerda el trabajo realizado para el DSN.

En tiempos de paz, y sobre todo en estos de guerra, "las operaciones rusas en el ámbito de la información contra los que percibe como adversarios estratégicos, singularmente los países miembros de la UE y la OTAN, tienen lugar de forma permanente", asegura el informe, antes de aventurar "desde ataques cibernéticos con robo de datos hasta agresivas campañas de desinformación con suplantación de medios de comunicación de referencia o de instituciones públicas".

No obstante, Rusia no basa solo esta guerra híbrida en medios suplantados cuyas noticias dispersa por Telegram o Facebook; también cuenta con su propio arsenal. "El ecosistema de propaganda de Rusia es extraordinariamente amplio: las estimaciones oscilan entre doscientos y cuatrocientos medios digitales, a lo que cabe sumar otros muchos actores individuales". Ese gran abanico de medios se dirige, según el trabajo del DSN a fomentar y apoyar "la difusión de todas aquellas líneas argumentales que puedan provocar polarización en las sociedades democráticas y liberales".

Alerta temprana

"Identificar cuanto antes una campaña de desinformación puede limitar su impacto y evitar que se generalice y se asiente", recuerda el informe. Sus autores señalan la necesidad de que España se blinde con "procedimientos de alerta temprana" y cuente con "herramientas específicamente creadas para la detección de campañas de desinformación".

Entre ellas, la "alfabetización mediática" de la gente, pero también medidas que implicarían trabajo legislativo previo, como esta: "Sería conveniente exigir que las herramientas de inteligencia artificial generen de forma automática una marca que indique claramente que ese contenido ha sido creado artificialmente", recomienda el estudio.

Son consejos elevados al poder político de un país que, como muchos otros de la UE, puede ser víctima de "la explotación de las vulnerabilidades de la sociedad del estado agredido, como por ejemplo la polarización política, la existencia de disidencias políticas o de separatismos independentistas, o la existencia de agravios reales o no".