Sin ánimo de lucro

La fundación Henry Dunant asesoró al Govern en la mesa de diálogo hasta la ruptura ERC-Junts

La entidad fue solicitada por el Govern que entonces compartían Junts y ERC, y su colaboración perduró hasta la ruptura de la alianza, ya con Pere Aragonès al frente del Palau de la Generalitat

Pedro Sánchez y Pere Aragonès.

Pedro Sánchez y Pere Aragonès. / David Castro

Júlia Regué

La fundación Henry Dunant no es desconocida para el independentismo. El verificador de los acuerdos entre el PSOE y Junts que se estrena este sábado con la primera cita de los dos partidos en Ginebra asesoró al Govern de la Generalitat desde el inicio de la mesa de diálogo entre ejecutivos, con la primera cita el 26 de febrero de 2020 oficiada por el ‘expresident’ Quim Torra y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y hasta la ruptura del Consell Executiu, en octubre de 2022, según ha podido saber EL PERIÓDICO, del grupo Prensa Ibérica.

La entidad fue solicitada por el Govern que entonces compartían Junts y ERC, y su colaboración perduró hasta la ruptura de la alianza, ya con Pere Aragonès al frente del Palau de la Generalitat. Actuó siempre sin recibir fondos directos de la administración catalana, ya que su subsistencia parte de donaciones y es una fundación sin ánimo de lucro.

En la apertura del proceso de diálogo participaron otras organizaciones como SwisspeaceGeneva Centre for Security Policy Berghof Foundation, pero la fundación Henry Dunant continuó después de la salida de Junts del Govern asesorando directamente a Esquerra. Su implicación en el ‘procés’ cambiará ahora al pasar a ser el verificador de la mesa de JxCat con el PSOE, mientras ERC mantiene en secreto el nombre de la organización internacional elegida, pero no será la misma.

El mediador fue desde 2017 una ambición perseguida por el independentismo porque por mucho que la mesa de diálogo sentara a dos partes por igual, el impacto quedaba enmarcado en el ámbito estatal. Con la búsqueda de este verificador se pretendía no solo que lo pactado fuera cumplido, sino que su carácter internacional permitiera a Junts y ERC ganar complicidades en Europa y que el conflicto catalán tuviera un rango europeo para dejar de ser un asunto interno. 

La fusión de las tres mesas

La desconfianza entre los actores implicados, y la necesidad aritmética para la reelección de Sánchez, allanó el terreno a la aceptación del PSOE de esta figura, pero solo en dos de las mesas: una con ERC y otra con Junts, para el seguimiento del pacto de investidura. La mesa de diálogo, que tendrá continuidad en estos próximos cuatro años, sigue careciendo de mediador, así que la aspiración de los republicanos (compartida por buena parte de los socialistas) es que queden fusionadas en una sola. 

La desunión independentista puede complicar la legislatura de Sánchez, y en el PSOE son conscientes de que la pugna ERC-Junts con unas elecciones catalanas a la vista lo complica todavía más. Pero se decreta cautela en las filas y se reparten roles: Santos Cerdán continuará custodiando la relación con los posconvergentes y Félix Bolaños, con los republicanos. 

El interés de ERC parte de voluntad de que Junts, ya en el carril del pragmatismo, asuma de nuevo que el conflicto catalán se debate en la mesa 'original', la de diálogo, porque es la única en la que acuden los gobiernos, y no los partidos. De ahí la insistencia de Aragonès en invitarles de nuevo al foro, remodelándolo, abriéndolo, con una opción similar a la de 2020: que firme el Govern, pero que la delegación quede abierta más allá de los ‘consellers’, algo que no permitió en septiembre de 2021 para no perder el pulso. 

En Junts, en cambio, no hay predisposición a validar un espacio que consideran que no ha dado frutos y priorizan hacer valer su nuevo rol en el Congreso de los Diputados, como fuerza motriz de los avances en el eje independentista, ante la ausencia de poder institucional tras su salida del Consell Executiu, pero con el afán de recuperarlo. 

La cita de hoy será la primera prueba de fuego. No se prevén grandes anuncios, sino la continuidad de un proceso negociador con posiciones completamente dispares en cuanto a la autodeterminación y la financiación, pero sí será la apertura de un marco de nuevas relaciones con el que seguir cimentando el giro estratégico de Junts. La fundación Henry Dunant será testigo de ello.