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20 años del 'Prestige'

Mangouras, el capitán del Prestige y del módulo 7 de la cárcel de Teixeiro

Una frase malinterpretada en un siniestro sin precedentes llevó al mando del 'Prestige' a la cárcel, donde pasó 83 días hasta que el armador pagó su millonaria fianza

Apostolos Mangouras, capitán del “Prestige”, abandonando la cárcel el 7 de febrero de 2003. J. RODRÍGUEZ

Un cúmulo de malas decisiones serían las palabras más adecuadas para definir la fatal travesía de un barco destartalado, el 'Prestige', y un capitán cuasi jubilado, Apostolos Mangouras. Con amplia experiencia en el mar, tomaba el timón 'maldito' tras rechazarlo su compatriota y colega de oficio, Kostazos Efftrapios, quien lejos de embarcar en San Petersburgo –aquel 31 de octubre de 2002– alertaba del pésimo estado de la nave. Según las malas lenguas iba a ser aprovechada para llevar a cabo su último viaje de fuel antes de acabar en el desguace, pero poco o nada pareció importarle a Mangouras. Si es que lo sabía. El griego, natural de Icaria, quizá no fue consciente del error que cometió –si no más de uno– hasta que un estruendoso sonido hizo saltar las alarmas el 13 de noviembre, cuando el petrolero que traía consigo 77.000 toneladas de potencial toxicidad sufría una vía de agua que resultó ser letal. A la altura de Fisterra, el buque con bandera de Bahamas empezaba a ahogarse fatídicamente, mientras era mareado entre el bravo oleaje del Atlántico. De él se bajaba Mangouras, junto a su primero de a bordo, Ireneo Maloto, y el jefe de máquinas, Nikolaos Argyropoulos, el 15 de noviembre. Eran los últimos, después de que los 24 marineros –la inmensa parte filipinos– fueran evacuados por dos helicópteros el mismo día del incidente, dos jornadas antes. Mangouras era detenido por la Guardia Civil y dos jornadas después, el 17 de noviembre, su papel de cabeza de turco se consagraba al entrar en la prisión de Teixeiro (A Coruña).

El 'Prestige', que jamás llegó a Gibraltar, donde recibiría instrucciones sobre su siguiente destino, se partía en la costa gallega el 19 de noviembre. Lo hacía mientras Mangouras se acostumbraba a la cárcel, en el módulo de ingresos. “Todo interno pasa por ahí”, comentan fuentes del penal que coincidieron con el griego, que llegaba allí demacrado, desubicado y con el incesante interrogante de por qué le habían enviado a ese lugar.

En esa época, antes de que Instituciones Penitenciarias digitalizase los registros de los reos, la ficha de Mangouras destacaba que su internamiento era motivado por un delito de desobediencia a las autoridades y otro contra el medio ambiente. Hoy, ese mismo documento que todavía se encuentra en el centro penitenciario, da fe también de que el accidentado capitán pasó una entrevista antes de ser derivado a las instalaciones en las que pasaría casi toda su estancia.

Lo cierto es que Mangouras pisaba Teixeiro tras verse envuelto en un polémico episodio vivido en el mar, donde se le atribuyó la frase “sólo obedezco órdenes de mi armador” cuando en verdad expresaba que el remolcador no le obedecía a él, sino al armador. Grabada, en esa conversación telefónica hacía referencia a su empresa y al 'Ría de Vigo', contratado durante el siniestro por el Ministerio de Fomento, que pretendía mandar el barco “al quinto pino”. La expresión, asociada a quien entonces dirigía ese departamento estatal, Francisco Álvarez Cascos, venía a ratificar –coloquialmente– la decisión tomada por el Ejecutivo de José María Aznar de alejar dicha embarcación de Galicia.

Pero antes de 'marear' el petrolero por el Atlántico, inquietando a Francia, Gran Bretaña y Portugal, el 'Ría de Vigo' estuvo esperando impasible, a la par del 'Prestige', varias horas. Un tiempo durante el cual el director de operaciones de Remolcanosa, propietaria del remolcador, reconocía años más tarde en una declaración jurada que la Sociedad Estatal de Salvamento Marítimo (Sasemar) estuvo negociando con Smit Salvage, la firma encargada de salvar la embarcación, hasta autorizar a la empresa holandesa a utilizar el 'Ría de Vigo' (que tenía un contrato en exclusiva con el Estado).

Esa espera, a ojos de muchos, hizo mayor la catástrofe y causó rabia. Más si cabe teniendo en cuenta que los intereses de la demora fueron económicos. Y es que el armador de la naufragada nave contrataba Smit Salvage para salvarla a cambio de un porcentaje del valor de la carga e incluso del que pudiera tener el barco. A día de hoy, el portal web de Vicepresidencia tercera del Gobierno y el Ministerio de Transición Ecológica continúa sosteniendo que el 'Ría de Vigo', una vez al costado, requirió al capitán “hacer firme el remolque (...) no colaborando éste, según su respuesta, hasta recibir órdenes oportunas del armador”.

El cumpleaños en prisión

Todo ello no importó en su momento. El griego acabó ingresando en Teixeiro. Allí, en el mencionado módulo de ingresos, que en parte está planteado para prevenir cualquier posible intento de suicidio, un equipo conformado por diferentes expertos –jurista, psicólogo, educador, médico y trabajador social– vio a Mangouras, conforme ponen de manifiesto fuentes de la prisión. Las respuestas fueron satisfactorias, “estaba tranquilo” y tras una semana fue enviado al módulo 7.

También llamado “módulo de respeto” o “convivencial”, la decisión de enviarlo allí obedeció a múltiples factores. Uno de ellos, quizá el más significativo, era que Mangouras nunca había estado en prisión. A ello se suma el resultado positivo de la encuesta practicada y que, debido a la magnitud de la catástrofe del 'Prestige', era menos viable llevarlo a otras dependencias. “Ahí hay normas diferentes, de educación, de trabajo... No hay droga, se aceptan programas de rehabilitación”, explican desde la cárcel.

En el módulo 7, Mangouras cumplió 68 años. Solo 15 días después de que fuese arrestado por los efectivos de la Benemérita y con buena parte de España pidiendo su cabeza, para muchos 'de turco' tras todos estos años de proceso. Desde Teixeiro, a este hombre que el próximo 30 de noviembre cumpliría 89 años se le recuerda como una persona “normal”. Un individuo que se comunicaba en griego e inglés, y que allí “pasaba desapercibido completamente”.

Libertad tras la Navidad

Mangouras salía de prisión el 7 de febrero de 2003, después de pasar sus primeras y únicas Navidades en la cárcel. Habían pasado 83 días desde su ingreso, plazo suficiente para que los armadores del buque gestionasen el aval bancario de la fianza. Los tres millones de euros que había fijado el juzgado de Corcubión (A Coruña) dejaban por fin “libre” al capitán.

Tras un largo y mediático proceso judicial, y pese a la condena de dos años que le impuso el Tribunal Supremo en 2016, Mangouras no volvería a pisar ningún centro penitenciario. La Fiscalía, aún pidiendo que no fuese a la cárcel por su avanzada edad, llegó a solicitar 12 años de prisión. Además de estar entre rejas, pasó 21 meses de libertad vigilada en Barcelona y ocho años presentándose cada 15 días en una comisaría de Grecia.

Sobre si está vivo o no, es un misterio. Si bien el programa de Salvados, en 'La Sexta', plantea este interrogante para el próximo capítulo sobre el 'Prestige', el propio Fernando González “Gonzo” dejaba caer en una entrevista reciente que no sería así. “Nos dijeron que había fallecido. Lo que pasa es que no encontramos el acta de defunción”, señalaba, dejando una ventana abierta. FARO contactó con su abogado entonces, José María Ruiz Soroa, quien declinó hablar sobre el tema.

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