Análisis

Israel y el fantasma del genocidio palestino, por Ernesto Ekaizer

Los primeros ministros Sánchez y de Croo, de España y Bélgica, como el resto de los líderes occidentales, han expresado su respaldo a Netanyahu para acabar con Hamás en Gaza, a quien consideran una organización terrorista, pero las advertencias sobre la muerte de civiles han sido intolerables para el Gobierno israelí

El primer ministro belga, Alexander de Croo; el primer ministro del Estado de Israel, Benjamin Netanyahu, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El primer ministro belga, Alexander de Croo; el primer ministro del Estado de Israel, Benjamin Netanyahu, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / EFE

Ernesto Ekaizer

Un espectro recorre el mundo. Y no es, como decían Marx y Engels, el del comunismo sino el fantasma del genocidio palestino. El ministro de Educación de Irlanda, Simon Harris, acusó, el pasado 27 de noviembre, al Gobierno israelí de "sobreactuación" del Ejecutivo de Israel ante las declaraciones del presidente español, Pedro Sánchez, y el de Bélgica, Alexander de Croo en Rafah, en el cruce de la frontera de Gaza a Egipto, en las que alertaban contra la matanza de civiles, mujeres y niños en la operación que busca arrasar lo que queda de la ciudad palestina Gaza y de sus habitantes. El ministro irlandés se refería a la acusación del ministro de Asuntos Exteriores israelí, Eli Cohen, de acusar a ambos políticos de justificar el terrorismo. 

Ni Sánchez, ni De Croo, ni la mayoría de políticos que han visitado Israel y Gaza han dejado de condenar la irrupción de las milicias de Hamás el 7 de octubre y el asesinato de civiles en territorio israelí.  

Pero, es más: respaldan el "derecho" de Israel a acabar con Hamás. Solo piden que acabar con Hamás no implique llevarse por delante la vida de los ciudadanos de Gaza.  "El número de palestinos muertos es realmente insoportable. Debe claramente distinguirse entre objetivos militares y la protección de los civiles", dijo Sánchez en su reunión con el primer ministro Benjamin Neanyahu, el 23 de noviembre. 

Después de esa fecha son varios miles más y se cuenta ahora con casi 16.000 muertos en Gaza, casi la mitad niños (menores de 18 años), 35.000 heridos y más de 200 muertos en Cisjordania, el otro gran territorio palestino, a partir de la ofensiva del 7 de octubre. Las advertencias a las autoridades de Israel son, pues, un brindis al sol. Y, sin embargo, el Gobierno israelí sobreactúa. La razón: las manifestaciones en todo el mundo no cesan y la palabra genocidio comienza a generalizarse en casi todas ellas, empezando por las que han tenido lugar en Washington, Nueva York, otros estados de EEUU y en Inglaterra. 

Rifirrafe diplomático

Israel, España y Bélgica, para tomar los tres países protagonistas del rifirrafe diplomático de Rafah, son tres países que han ratificado la Convención de Prevención y Sanción del Genocidio de Naciones Unidas adoptada el 9 de diciembre de 1948, un delito que puede ser cometido tanto en tiempos de guerra como de paz. La Asamblea General de la ONU, precisamente, ha acordado en 2015, celebrar cada 9 de diciembre el Día Internacional de Conmemoración y Dignidad de las Víctimas del Crimen de Genocidio y de Prevención de este delito. Dentro de pocos días, por tanto, se va a celebrar ese día que marca el 75 aniversario de la Convención de 1948. 

Según el artículo número 1 de la Convención, ratificada por 153 países, las obligaciones de los estados consisten en no cometer genocidio, prevenirlo y castigar a los genocidas. En 1949, en el artículo 33 de la Convención de Ginebra o cuarto convenio, se acordó la "protección de personas civiles en tiempos de guerra". 

Los cuatro convenios, conocidos con el derecho de Ginebra, fueron ratificados por Israel en 1951 y por España y Bélgica en 1952. Hay que añadir a este marco jurídico el Estatuto de Roma del Tribunal Penal Internacional (TPI) que tipifica tanto el crimen de genocidio como el delito de lesa humanidad. Mientras Israel no es parte, España y Bélgica, sí. Y Palestina, reconocida por Naciones Unidas, lo es desde 2015. El Tribunal mantiene abierta una investigación oficial desde 2021 sobre los territorios ocupados por Israel, pero ya en 2014, a raíz de la operación Margen Protector, donde murieron 2.000 palestinos y 100 israelíes, el TPI realizó una investigación preliminar.  

El fiscal del Tribunal, Karim Khan, visitó Rafah el pasado 29 de octubre y ratificó que es competente tanto respecto de las acciones de Hamás como las de Israel. "Estamos en un momento de reflexión y es un momento en el que la comunidad internacional y las estructuras de esta comunidad internacional, levantada sobre los escombros de la Segunda Guerra Mundial, garantice que [no ocurra] nunca más", declaró Khan. 

Genocidio palestino

Precisamente, son estas "estructuras" vigentes en el papel las que brillan por su incumplimiento. Lejos de no ocurrir "nunca más", el genocidio palestino se desarrolla de manera abierta. Fue esto lo que denunció a la profesora titular de la cátedra de Derecho en la Universidad de Jerusalén y en Universidad de Londres Nadera Shalhoub-Kevorkian al encabezar un manifiesto -iniciativa de investigadores y especialistas en la salud de niños e infancia- que ya lleva 2.000 firmas de académicos y estudiantes desde el 26 de octubre pasado.  

"Las intolerables consecuencias del genocidio en Gaza no solo afectan a niños, sino a sus padres, abuelos, parientes y vecinos adultos. Frenar la guerra genocida ahora es crucial para la supervivencia y bienestar de los niños", sostiene el manifiesto. Entonces eran 7.000 eran los muertos en Gaza, la mitad de los cuales, señalaban, eran niños. El profesor Asher Cohen, presidente de la Universidad de Jerusalén, y el rector Tamir Sheafar, escribió a su colega que "su horrible afirmación de que Israel está presuntamente llevando a cabo genocidio no está demasiado lejos de la incitación de delitos de incitación a la rebelión, delitos que nos permitirían de llevarla ante un tribunal disciplinario y pedir su suspensión o expulsión de la Universidad Hebrea. Quizá sepa usted que Israel adoptó en 1950 el convenio de las Naciones Unidas sobre la prevención de genocidio. Este convenio se acordó principalmente debido al asesinato del pueblo judío en el Holocausto. La campaña militar que Israel está desarrollando con el objetivo de derrotar a la organización asesina terrorista Hamás, no se acerca a la definición de genocidio… Estamos entristecidos y avergonzados de que la Universidad Hebrea en su 'staff', miembros como usted, y a la luz de sus sentimientos consideramos que es apropiado para usted dejar su posición en la Universidad Hebrea de Jerusalén". 

Críticas de la ONU

António Guterres, el secretario general de la ONU, fue el primer blanco de los ataques del Gobierno de Israel, al explicar -como también hace el manifiesto encabezado por la profesora Shalhaoub-Kervokian- que lo ocurrido el 7 de octubre y ahora no tiene lugar en el vacío, razón por la que los ministros israelís han pedido su dimisión y declarado a la ONU persona non grata. La ONU, pues, se ha convertido en la bestia negra de Israel. El Gobierno israelí precisamente a raíz de las denuncias de Guterres le ha permitido exhibir algo de relevancia estos días. 

Mira por dónde, durante diez meses, el tapiz del Guernica, que reproduce la obra pictórica realizada por Pablo Picasso días después del bombardeo de la Legión Condor alemana y la aviación legionaria italiana, que provocó la destrucción de gran parte de la ciudad y muertes en la ciudad vasca de Guernica desde el mediodía del 26 de abril de 1937, fue retirado de la entrada del Consejo de Seguridad de la ONU -donde llevaba desde 1985-, pero ha sido prestada nuevamente por el magnate propietario, Nelson Rockefeller Jr. en febrero de 2022, y ha vuelto a su sitio. El bombardeo de Guernica duró alrededor de tres horas y el número oficial de víctimas fue de 1.645 muertos y 889 heridos.