Educación

Escocia se replantea la educación por competencias tras la caída del rendimiento escolar

El currículum escocés fue diseñado para dar una mayor libertad a los profesores y a las escuelas a la hora de enseñar habilidades como el pensamiento crítico o el trabajo en equipo

Estudiantes en una imagen de archivo.

Estudiantes en una imagen de archivo. / EP

Lucas Font

El modelo educativo por competencias de Escocia, impulsado desde hace décadas en el país, está en sus horas más bajas. La puesta en marcha del Currículum para la Excelencia en 2010, enfocado en la adquisición de habilidades en detrimento de la acumulación de conocimientos -filosofía de la que bebe la ley de educación española Lomloe, ha resultado ser menos eficaz de lo esperado en la mejora del rendimiento de los estudiantes. Tanto es así que el Gobierno escocés ha iniciado un proceso de consulta con el objetivo de implementar modificaciones en el modelo de evaluación en las escuelas y con el propósito de dar a los profesores las pautas necesarias para poner en práctica el plan de estudios de forma eficaz.

El Gobierno anuncia medidas para mejorar la formación del profesorado a la hora de implementar el modelo

El currículum escocés fue diseñado para dar una mayor libertad a los profesores y a las escuelas a la hora de enseñar habilidades como el pensamiento crítico, el trabajo en equipo o las buenas dotes comunicativas de los alumnos. El propósito de este modelo es que los colegios puedan adaptar el contenido de las clases a las necesidades de cada alumno sin ceñirse a unas pautas estrictas que, en muchos casos, dejan de lado las particularidades y el contexto social de cada estudiante. Sin embargo, esto llevó a la elaboración de un manual de instrucciones mucho menos detallado que el hay en Inglaterra, lo cual se ha convertido en un problema para la mayoría de profesores y de alumnos. 

Ausencia de contenidos

Daisy Christodoulou, exprofesora de inglés y miembro de la startup educativa No More Marking, señala los problemas que el modelo de competencias supone para los docentes. "Incluso los profesores experimentados tienen dificultades para ponerlo en práctica. Este modelo se basa en la premisa de que no hay que preocuparse por el contenido, porque los niños pueden buscarlo: basta con enseñar directamente la habilidad". Algo que para Christodoulou es un error. "Cada vez que un profesor trata de llenar los vacíos de contenido e intenta impartir una lección centrada en la cronología histórica o el significado de nuevas palabras recibe la reprimenda de los inspectores, que insisten que este no es el propósito de este modelo".

"Necesitamos un estrato intermedio de liderazgo que apoye a los profesores. Pero eso no ocurrirá porque es demasiado caro"

La mayoría de los expertos coinciden en que el modelo de habilidades y competencias, defendido por organismos como la OCDE o la Unesco, puede ser positivo para los alumnos, pero advierten de que dejar de lado la enseñanza de conocimientos puede ser contraproducente. Mark Priestley, profesor de educación en la Universidad de Stirling y asesor del Gobierno escocés en la implementación de planes de estudios, apunta en esa dirección. "Un buen plan de estudios debería especificar no sólo las habilidades que hay que aprender, sino fijar los objetivos educativos y luego desarrollar los conocimientos, habilidades y atributos que se necesitan para lograrlos". 

Uno de los principales problemas, explica Priestley, es que los colegios no cuentan con especificaciones sobre el contenido que deben ofrecer en sus clases y carecen de referencias. "Este currículo da a los profesores experimentados mucha flexibilidad para desarrollar el plan de estudios como quieran, pero no proporciona el andamiaje ni el apoyo para que los profesores menos experimentados puedan hacerlo. En Escocia falta una capa intermedia de liderazgo que permita que los profesores expertos puedan apoyar a sus colegas en las escuelas".

La escasa colaboración entre centros por el temor a que se copien los modelos –lo cual va en contra de la filosofía de este plan de estudios– impide que se establezcan redes que puedan facilitar la implementación efectiva de este sistema en todos los centros.

El Gobierno ha anunciado la eliminación de la Autoridad Escocesa de Cualificaciones (SQA), el organismo encargado de gestionar las evaluaciones de los alumnos, así como de Education Scotland, la entidad que ofrece apoyo a las escuelas e inspecciona su desempeño educativo. El objetivo es sustituirlas por tres nuevos organismos que ayuden a los profesores a implementar de forma más eficiente el modelo de competencias y reviertan la tendencia a la baja en el rendimiento de los alumnos escoceses en lengua o matemáticas que se refleja en los informes PISA

Pero Priestley advierte de que estos cambios pueden no ser suficientes. "Es probable que las nuevas agencias educativas se acaben pareciendo a las que ya existen. Lo que necesitamos en Escocia es el desarrollo de este estrato intermedio de liderazgo que apoye a los profesores", insiste. "Pero eso no ocurrirá porque es demasiado caro".