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Los expertos responden: Cómo hacer que tu pyme crezca

Texto
Nuria Bonet

Cinco expertos financieros responden a las preguntas que han lanzado nuestros lectores.

La gestión económica y financiera de cualquier empresa, incluyendo las PYMES, es necesaria para un correcto funcionamiento del negocio. En determinadas ocasiones las PYMES se preocupan más de la marcha económica del negocio que de realizar una adecuada gestión financiera, lo que puede provocar importantes desajustes de la tesorería que pueden llevar a que negocios que funcionan adecuadamente a nivel económico tengan problemas de liquidez que puedan llevar a una suspensión de pagos.

Esta es la advertencia de Enrique Rua Alonso de Corrales, profesor titular de Economía Financiera y Contabilidad de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad CEU San Pablo, uno de los cinco expertos que han contestado a las preguntas lanzadas por nuestros lectores respecto a la correcta gestión para lograr que nuestra PYME crezca.

Rua Alonso de Corrales expone que la búsqueda de liquidez y el endeudamiento de la empresa es necesario y debe realizarse buscando plazos de devolución de la deuda adecuados en función de la recuperación de la inversiones, y con un coste que siempre esté por debajo de la rentabilidad esperada en las inversiones realizadas o de la rentabilidad económica de la empresa.

Responde Enrique Rua Alonso de Corrales, profesor titular de Economía Financiera y Contabilidad de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad CEU San Pablo:
-En economía doméstica se aplica la sencilla regla del 50/30/20. Es un método de administración que reparte los ingresos en tres categorías: el 50% para el alquiler, la hipoteca, los recibos, el transporte; el 30% para salir a comer, compras, ocio; y el 20% restante para ahorrar o amortizar las deudas. ¿Existe un equivalente para una PYME? ¿Cuál sería tu recomendación?

Para una adecuada gestión de la PYME es necesario que ésta no solo genere ingresos que superen los costes o gastos, sino que los cobros de los ingresos se realicen en plazos adecuados para hacer frente al pago que la mayor de los gastos suponen. Para ello, es lógicamente necesario que los precios de venta de los bienes o servicios que presten cubran el coste de producción de los mismos y generen un lucro, objetivo básico de cualquier empresa mercantil o con ánimo de lucro, pero además que se realice una adecuada gestión de cobros y pagos con una periodicidad mensual para evitar que el cobro a los clientes se produzca en el momento adecuado para realizar los pagos a proveedores, personal, suministradores, devolución de pasivo o pago de los costes financieros. Esa previsión de liquidez a corto plazo evitará que en algún momento determinado la empresa no tenga liquidez suficiente para hacer pagos de los gastos de actividad (proveedores, suministradores, trabajadores, etc.) que generaría una ruptura del ciclo de explotación de la empresa.

-Se habla de generar un colchón para imprevistos, para hacer frente a gastos inesperados. Pero, ¿de cuánto tendría que ser?

Es complicado saber cuál sería el colchón de tesorería que debe tener la empresa para en una fecha determinada si surge un gasto y en consecuencia un pago no planificado, podría atender al mismo. Como indicaba anteriormente, a través de una planificación adecuada a corto plazo de cobros/pagos podría determinarse qué medios líquidos precisa tener una empresa para hacer frente a un gasto no planificado, se precisa un “stock” mínimo de liquidez (liquidez que debería estar invertido a corto plazo en productos financieros líquidos para que, en la medida de lo posible, se obtuviera una rentabilidad de la misma). Por indicar un dato, tener un 20% del importe anual de los gastos siempre disponible en medios líquidos, podría ser suficiente.

-¿Recomienda respaldarse en créditos bancarios? ¿Qué tipos de interés serían los más asumibles?

Por supuesto, cualquier empresa precisa financiación ajena, no se puede financiar siempre con recursos propios, y que una PYME acuda a entidades financieras sobre todo para financiar inversiones fijas (maquinarias, elementos de transporte, patentes, etc.) es lo mas normal. La actividad de la empresa en principio se debería financiar con los ingresos obtenidos por la propia actividad pero también en algún momento determinado podría precisar de financiación ajena. Evidentemente a la hora de financiarse con entidades financieras debe tenerse cuidado de dos aspectos básicos: el plazo de devolución de la deuda (siempre acorde con la recuperación de donde se inviertan los fondos) y el coste de la misma. Actualmente y debido a la subida de los tipos de interés es complejo establecer si es mejor ir a tipos fijos o variables. En mi opinión, actualmente siempre que se pueda obtener un tipo fijo razonable evita el riesgo de tipos de interés y una mejor planificación financiera de la empresa.

-¿Cómo debemos actuar en el caso de que nuestra empresa posea activos financieros adquiridos como inversión? (Me refiero a tener acciones, obligaciones, bonos, etc., y que llegado el cierre del ejercicio aún estén en nuestro poder).

En caso de tener activos financieros como inversión, es necesario conocer cuál es la rentabilidad de los mismos y el riesgo que se corre con ellos. Lógicamente si son inversiones de poco riesgo (por ejemplo deuda pública) tampoco la rentabilidad obtenida será muy elevada, pero siempre es aconsejable no soportar mucho riesgo, porque esas inversiones realizadas por la empresa es algo “ajeno” a su actividad, por lo que es aconsejable no soportar mucho riesgo aunque la rentabilidad obtenida no sea alta. Por otra parte, si existen estas inversiones y a su vez la empresa tiene financiación ajena con coste, debe valorar si no es más conveniente hacer líquidas esas inversiones y amortizar la deuda. No merece la pena estar endeudado por ejemplo a 4% anual, y por otra parte disponer de activos financieros donde la rentabilidad obtenida sea inferior al 4%, en esos casos sería mejor enajenar las inversiones y amortizar pasivo, sería la mejor forma de rentabilizar dichos activos.

Responde Ricardo J. Palomo, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales y catedrático de Economía Financiera de la Universidad CEU San Pablo:
-¿Qué es preferible: invertir o ahorrar?

Se puede afirmar que ahorrar es ya un modo de invertir, siempre y cuando ese ahorro esté remunerado, por mínima que sea su rentabilidad. Si el ahorro se considera simplemente como una acumulación de fondos que no producen rendimiento, por ejemplo, en una cuenta corriente no remunerada, en la “hucha”, o “bajo el colchón” como se afirma popularmente, entonces ese ahorro experimenta una depreciación o pérdida de poder adquisitivo por efecto de la inflación. Luego todo ahorro, por modesta o baja rentabilidad que tenga, es inversión. Ahora bien, para que ese ahorro tenga una finalidad netamente inversora, deberá tratar de ofrecer una rentabilidad que si, al menos, compensa la inflación (nada fácil en los momentos actuales mediante inversiones “tradicionales”) entonces sí tendrá un efecto de verdadera creación de valor o riqueza para el inversor/ahorrador.

Responde Arturo Medina Castaño, doctor de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad CEU San Pablo:
Para evitar que los gastos imprevistos afecten negativamente el equilibrio del flujo de caja y estar preparados para hacer frente a lo inesperado, se pueden seguir los siguientes consejos:
  1. Fondo de emergencia: Crear un fondo de emergencia con suficiente liquidez para cubrir al menos de tres a seis meses de gastos. Este fondo proporcionará un colchón financiero en caso de gastos inesperados, como reparaciones o similares.

  2. Presupuesto: Mantener un presupuesto actualizado. Registrando todos los ingresos y gastos para tener una visión clara de las finanzas. Esto ayuda a identificar áreas donde se pueden recortar gastos y destinar más dinero para el fondo de emergencia.

  3. Seguros: Tener el seguro adecuado que pueda ayudar a cubrir los costes imprevistos en caso de accidentes o eventos inesperados.

  4. Planificación financiera: Trabajar con un asesor financiero para desarrollar un plan financiero sólido. Esto puede ayudar a anticipar y preparase para gastos futuros.

  5. Diversificación de inversiones: Si se tienen inversiones, asegurarse de que estén diversificadas para reducir el riesgo. Una cartera bien diversificada puede ayudar a mitigar las pérdidas en caso de caídas en el mercado.

  6. Revisión regular: Revisar y actualizar el plan financiero y el presupuesto regularmente. Las metas financieras pueden cambiar con el tiempo. Es importante asegurarse de que el plan esté alineado con los objetivos actuales.

  7. Educación financiera: Invertir tiempo en aprender sobre finanzas. Cuanto más se comprenda sobre finanzas, mejores decisiones informadas se podrán tomar y evitar sorpresas desagradables.

Al seguir estos consejos y mantener un enfoque disciplinado, se estará mejor preparado para enfrentar gastos imprevistos y mantener un flujo de caja equilibrado.

Responde María Encina Morales, professora de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad CEU San Pablo:
-Tanto la Agencia Tributaria como la Seguridad Social permiten aplazar impuestos y seguros sociales. ¿Es recomendable y en qué casos nos podemos acoger como empresa a este caso?

La opción de aplazar impuestos y seguros sociales es recomendable para la PYME únicamente cuando se encuentre en un momento puntual de tensión de tesorería, no es aconsejable que se convierta en una práctica común en la gestión financiera de la empresa. La PYME también deberá tener en cuenta que hay ciertas deudas que son inaplazables, tanto con la Agencia Tributaria como con la Seguridad Social.

Se puede solicitar el aplazamiento de las deudas sin necesidad de aportar un aval bancario en el caso de pequeños importes (30.000€ en la Seguridad Social y 50.000€ para la Agencia Tributaria), cobrando éstas el tipo de interés de demora establecido. En el caso de importes superiores a estas cifras, será necesario aportar la garantía requerida y se aplicará el tipo de interés legal del dinero.

Por tanto, el punto positivo de estas operaciones es que el tipo de interés que soportará la empresa será, generalmente, más bajo que el tipo de interés que le cobraría el banco por pedir esa financiación. Además, con estos aplazamientos el perfil de riesgo bancario de la PYME no se vería afectado. Por otra parte, en el caso de que la situación de la tesorería mejorase, la empresa tendría la opción de abonar anticipadamente estos aplazamientos.

Responde Alberto Blázquez Pérez, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad CEU San Pablo
-Tengo entendido que el control del crédito comercial puede ser una vía para mejorar la gestión del capital circulante. ¿Cómo debería proceder en una pequeña o mediana empresa?

Lo primero que hay que entender es el concepto de capital circulante y el significado de gestionar este capital. El capital circulante, también llamado capital corriente o fondo de maniobra, es la diferencia entre el activo y el pasivo corriente existente en un momento concreto; mientras que la gestión de capital circulante consiste en planificar y controlar los flujos de caja con el fin de asegurar una adecuada liquidez a la empresa, así como supervisar los niveles de cada una de las partidas del capital circulante con el objetivo de mejorar la rentabilidad de la empresa; es decir, el principal objetivo de la gestión de capital circulante es que la empresa tenga a su disposición suficientes fondos, a través de sus cobros, sus fuentes de financiación y sus saldos disponibles, para hacer frente a las obligaciones de pago.

¿Qué es más aconsejable: un inventario excesivo o reducido?

Ambos fenómenos ocurren cuando una empresa gestiona su inventario de manera inadecuada, quedándose con más o con menos de lo que el mercado demanda o por movimientos drásticos de la demanda tras la realización de un pedido.

La respuesta rápida a esta pregunta es que no es aconsejable ni tener un inventario excesivo ni tener un inventario demasiado reducido, ya que ambos escenarios cuentan con una serie de desventajas; como pueden ser mayores costes de almacenamiento, márgenes de beneficios reducidos, deterioro de mercancías, mayor riesgo por accidentes, entre otras, para el caso de un inventario excesivo; o retrasos en las entregas por no disponer de abastecimiento, altos costes con el fin de entregar en fechas establecidas, etc, para un inventario muy reducido.

Una solución sería trabajar con un inventario de seguridad que permita hacer frente a incertidumbres de la oferta y la demanda, huelgas, etc. La clave del stock de seguridad reside en encontrar el equilibrio; es decir, en buscar el valor óptimo que permite balancear los costes de mantenimiento y evitar situaciones indeseadas como la rotura de stock. El nivel de este stock de seguridad, depende de cada empresa, quién deberá realizar los cálculos necesarios teniendo en cuenta variables como la posible desviación de las ventas, el tiempo de espera o lead time y el nivel de servicio.

Sistemas como los modelos ABC o JIT, entre otros, pueden ayudar a gestionar el stock de la empresa de una manera eficiente. También existen indicadores que pueden mostrarnos el beneficio de la gestión de inventario, como por ejemplo el ROI, que es el principal indicador financiero de la rentabilidad empresarial.



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