Entrevista | José Antonio Llano Presidente de la asociación de viviendas turísticas (AVAT)

José Antonio Llano, Presidente de la asociación de viviendas turísticas (AVAT): «En la pandemia la vivienda turística se convirtió casi en el motor de la economía de Ibiza»

El presidente de la asociación de viviendas vacacionales niega que sean responsables de la carestía de la vivienda o de la saturación que sufre la isla e insta a buscar medidas entre todos los sectores de alojamiento

José Antonio Llano, en las dependencias de Diario de Ibiza.

José Antonio Llano, en las dependencias de Diario de Ibiza. / Vicent Marí

José Antonio Llano (Barcelona, 1973) asegura que nació en la Ciudad Condal de «casualidad». Sustituye a Roberto San Esteban al frente de la Asociación de Viviendas Turísticas de Ibiza y Formentera (AVAT) desde finales de noviembre. Pero no es nuevo en esto ya que, entre 2018 y 2022, aceptó la presidencia a pesar de que «ni me lo planteaba ni me lo esperaba». En esta nueva etapa, señala que aportará la «experiencia» adquirida para impulsar un «proyecto nuevo». La nueva junta directiva, resalta, es un «mix» de propietarios (como él, que comercializa una vivienda familiar), y agentes que hacen de las viviendas turísticas su negocio.

¿Habrá muchos cambios frente al mandato de Roberto San Esteban?

Primero quiero agradecer todo el trabajo que ha hecho Roberto [San Esteban] con la asociación porque en su momento y, acertadamente, consideró que debía tener un marco regulatorio y una visibilidad que es la que ahora tiene. En estos años se ha hecho muchos trabajo y se ha conseguido una visibilidad y un reconocimiento tanto de instituciones como de otros sectores turísticos hacia AVAT como un producto consolidado. Por tanto, no pretendemos empezar de cero. Queremos dar una continuidad con un proyecto nuevo con la defensa de los intereses respecto a la mala imagen que desde otros sectores se nos quiere atribuir como es la falta de vivienda, cuando la vivienda turística es una parte pequeña de la oferta y es una oferta reglada que cumple con sus obligaciones tributarias y ofrece un producto de calidad. La idea es seguir defendiendo nuestros intereses y hacer visible nuestra actividad, que es de mucha importancia dentro de la actividad turística.

En relación a lo que decía, les acusan de ser parte del problema de la carestía de la vivienda. Ustedes lo achacan al intrusismo. ¿Cuál es el motivo real del problema?

Es un problema complejo, que viene de hace muchos años cuando en Ibiza y en España, a nivel general, ha habido una falta de inversión de vivienda protegida o asequible y eso, ahora, ha generado un colapso que es común en toda España. Pero se acentúa en Ibiza por la fuerte demanda que tiene la isla a nivel turístico. Es cierto también que Ibiza, en los últimos años, ha ido perdiendo turismo familiar, de un poder adquisitivo medio, y se ha ido enfocando hacia el lujo y hemos visto la reconversión de mucha planta hotelera y esto hace que los precios hayan subido. Achacar el problema a la vivienda turística no es correcto porque nuestra planta de alojamiento no está destinada a la vivienda residencial. No somos el causante del problema.

Dice que Ibiza se dirige a un turismo de lujo. ¿A qué tipo de cliente se dirige la vivienda turística?

Nuestra oferta va dirigida a todo tipo de clientes. Ibiza tiene fama de cara, pero dentro de la gama de viviendas hay de muchos precios: desde las mega viviendas que tienen precios desorbitados hasta viviendas que son para otro poder adquisitivo. Hay que tener en cuenta la mayoría de las veces en las que este coste se suele dividir entre un grupo de amigos y que no suele ser mucho más alto que alojarse en un hotel. Sí es verdad que hay otro tipo de cliente, de mayor poder adquisitivo, que se puede permitir alquilar una vivienda vacacional.

¿Cuál es el perfil de sus clientes?

No difiere mucho del que pueda ir a un hotel: españoles, británicos, holandeses y, en menor medida, alemanes. Lo que varía es que este

cliente busca un producto diferente al que ofrece un hotel. No venimos a competir con un hotel porque este cliente busca un producto diferente y las ocupaciones de los hoteles no se ven mermadas por las viviendas vacacionales. Es un producto diferente, complementario y tenemos la suerte de que en Ibiza tenemos una amplia gama de productos, no solo a nivel de alojamiento sino también de oferta complementaria, y eso la hace rica y atractiva

.¿Y el del propietario?

Dentro de esta amalgama de viviendas hay muchos propietarios ibicencos que tienen una segunda residencia que han legalizado y alquilado y habrá otros propietarios extranjeros, porque ha habido mucha inversión en vivienda, y es un producto que se ha demandado. Hay diferentes tipos de propietarios y una amplia base de gente local que alquila sus viviendas y eso hace que los ingresos por esta actividad se ramifiquen y se diversifiquen mucho.

Desde hace tiempo reclaman más inspectores para abordar el intrusismo. ¿Se ha desbordado la oferta ilegal?

La oferta ilegal siempre ha existido en la isla. El problema es que no hay medios. Es cierto que el Consell de Ibiza está haciendo un esfuerzo importante pero sigue siendo insuficiente. Defendemos las viviendas regladas, pero existe, y ha existido toda la vida, una amplia gama de viviendas que se han destinado al uso ilegal, o alegal, o al de segundas residencias. Lo hemos visto esta temporada, los hoteles y las viviendas vacacionales hemos tenido unos niveles de ocupación muy similares al año pasado, pero los datos de entrada de viajeros han ido creciendo. Hay una masa de gente que entra en la isla y va a una oferta ilegal o alegal, a segunda residencia o a casas de amigos o familiares. No todo se puede englobar en la oferta ilegal, pero es cierto que hay una oferta ilegal muy amplia, difícil de cuantificar. Es esta oferta ilegal de pisos la que hace daño a la oferta de vivienda residencial y ahí es donde se debería atacar.

¿Se ha incrementado esta oferta ilegal en comparación con su primer mandato como presidente?

Es difícil de cuantificar, pero lo cierto es que no ha disminuido. Es una tema complicado y está agravado por la suerte de lo potente que es la marca turística Ibiza a nivel mundial y que tenemos que cuidar.

Su antecesor decía hace unas semanas que la isla tenía unos niveles de saturación «altos». ¿Comparte esa idea, asumen parte de culpa de ese problema?

La culpa es de todos. La vivienda vacacional no es responsable de la saturación de esta isla. Es difícil ponerle puertas al campo y muy complicado decir que no queremos más turistas, pero entre todos los sectores de alojamiento turístico debemos intentar establecer unas medidas o consensuar unas acciones para que la isla no sufra esa saturación. La vivienda vacacional es muy importante porque permite desestacionalizar la temporada. Hay que tener en cuenta que una vivienda turística tiene mucha más flexibilidad de abrir que un hotel. Una vivienda turística puede abrir casi todo el año y no es como un hotel, que tiene unos costes fijos muy difíciles de asumir. Lo vimos en la pandemia, cuando la vivienda turística se convirtió casi en el motor de la economía ibicenca porque la gente buscaba un producto para estar solo y abrir una vivienda era mucho más asequible que abrir un hotel. Al final, fue de gran importancia.

Tras la pandemia del covid se perdieron plazas porque algunas viviendas se vendieron. El presidente de la Asociación de Inmobiliarias decía que había fondos de inversión que mostraban interés en comprarlas. ¿Han notado esa pérdida de plazas vacacionales?

No diré que sea por culpa de los fondos de inversión, pero sí que vemos que de las 21.900 plazas que inicialmente había concedidas, hay una parte importante, en torno a 2.000 o 3.000 plazas, que no están en el mercado. O bien porque hubo un boom de demanda en su día o bien porque esas viviendas se han vendido y han pasado al mercado residencial. Nuestra intención es conocer el número real de plazas que hay. Queremos que se nos permita comercializar estas plazas que hay entre las reales y las que inicialmente se concedieron.

El Govern balear ya anunció que tiene intención de depurar estas plazas que no se han activado nunca o que actualmente no se encuentran en el mercado. ¿Estarían de acuerdo?

Estamos de acuerdo en que se conozcan cuántas son realmente estas plazas, lo que no estamos de acuerdo es que estas plazas se pierdan. Nos gustaría que estas plazas no se perdiesen y pudieran pasar a la bolsa [de plazas] y que esta bolsa se diferenciase de la que tiene el sector hotelero. Sería lo justo, separarlas y que estas plazas se puedan reconvertir, reutilizar o volver a poner en el mercado hasta llegar a este límite de 21.900 que inicialmente se concedieron.

¿En qué les beneficia el diferenciar estas 9.000 plazas que hay en la bolsa que comparten con los hoteleros?

No es lo mismo una plaza de un hotel que una plaza de vivienda, empezando por el coste. Comprar un plaza para una vivienda turística tiene el mismo coste que para un hotel y eso nos penaliza porque un hotel tiene muchas más posibilidades de amortizar esta plaza que una vivienda turística. Lo suyo es que sean diferenciadas y se pueda saber a dónde van estas plazas, con un precio que se adapte a la vivienda.

Y de estas 9.000 plazas, ¿cuántas consideran que les corresponderían?

Esto está por ver, es un tema que tenemos sobre la mesa en la junta directiva. Como mínimo la diferencia entre las que están en funcionamiento y las que se concedieron en su día, no tenemos que perderlas y poder utilizarlas. Hay unas 21.900 plazas inicialmente concedidas y unas 19.000 en funcionamiento.

¿Se sienten menos valorados que el sector hotelero en el trato con las administraciones?

No. Nosotros como asociación hemos conseguido en los últimos años un trato fluido con la Administración. Éramos un sector al que antes no se consultaba y ahora sí. Nos han tenido en cuenta para tomar decisiones y en este aspecto no nos sentimos de menos. Muchas veces sí que es cierto que somos la crítica o un ataque fácil para el sector hotelero para acusarnos de todos los males que tiene la isla en cuanto al tema de la vivienda.

En el congreso del sector, Holidu [metabuscador de alquileres vacacionales] hablaba de 150,6 millones de euros de ingreso medio de las viviendas turísticas. ¿Se manejan estas cifras?

No podemos cuantificar, pero si esta empresa ha hecho este estudio, tendrá sus cifras. Lo que está claro es que entre las 2.600 viviendas que hay en Ibiza hay mucho rango de precio y seguro que si se analizan las cifras de los hoteleros, serán mucho más altas. Puede ser.

Su antecesor avanzó que la temporada había ido bien. ¿Cuánto de bien?

La temporada ha sido muy similar a la del año pasado y el año pasado fue de récord. Estamos hablando de una ocupación del 85%. Hemos estado un pelín por debajo que el año anterior, pero ha sido buena y todo hace pensar que la próxima también lo será porque empezamos a ver que hay movimiento de demanda, van con más antelación de reservas.

¿Qué esperan de la nueva ley turística del Govern balear?

Nos hemos integrado en una asociación a nivel balear con el fin de defender nuestros intereses con una única voz ante esta nueva ley turística. Esperaríamos [de la nueva ley] una desregulación o eliminación de las moratorias [de la normativa aprobada en la pasada legislatura] que no hacen bien al sector porque se está prohibiendo el alquiler vacacional reglado cuando sigue siendo el ilegal o alegal el que campa a sus anchas.

Teniendo en cuenta la idiosincrasia de Ibiza, ¿es óptimo integrarse en una agrupación balear?

Es cierto que las cuatro asociaciones que la forman defienden criterios diferentes. Por ejemplo, en Ibiza los pisos turísticos no están permitidos, pero sí los quieren en Mallorca. Juntarnos y poder dar una voz única de los puntos más importantes de la nueva ley de turismo, que irán encaminados al número de plazas o a la liberalización de éstas, pero habrá puntos en los que divergiremos. Aun así, creemos que la unión hace la fuerza y hacía falta esta unión por los ataques que recibe del sector hotelero.

¿Se siente muy atacados?

A veces sí porque se nos culpabiliza y nos criminalizan por problemas que sufre la isla como la masificación o la falta de vivienda, cuando son problemas históricos. Uno no viene a atacar a nadie, viene a defenderse con moderación, con datos objetivos, de la importancia que tiene nuestro producto en la isla y los beneficios que aporta.