Música para animar el alma de los pacientes de Can Misses

El Área de Salud de Ibiza y Formentera ha reanudado Plantagrama, una iniciativa que consiste en que músicos de la isla interpretan pequeños conciertos en las salas de tratamiento del hospital

Pasar cuatro horas tendida en una cama observando como su sangre sale por un tubo, entra en una máquina, y regresa al cuerpo por otro tubo, no es el mejor plan para pasar una mañana soleada, pero Felisa no se queja. Esa máquina —que es un dializador, un riñón artificial— es la que la mantiene con vida, por lo que no tiene más remedio que venir tres veces a la semana. «Esto es muy aburrido, por eso me traigo siempre los cascos y escucho música», explica esta mujer de 71 años, paciente del servicio de Hemodiálisis del Hospital Can Misses.

Personal y pacientes disfrutaron por igual de la iniciativa. | VICENT MARÍ

Personal y pacientes disfrutaron por igual de la iniciativa. / Vicent Marí

Pero hoy [por ayer] no ha necesitado ponerse los auriculares. Después de un parón de cuatro años, el Área de Salud de Ibiza y Formentera ha reanudado la iniciativa Plantagrama, en la que se invita a grupos de música a tocar en directo en las salas de tratamiento y hospitalización. Los primeros invitados en esta segunda etapa son el cuarteto de saxo Pitiusax, que ofrece un variado repertorio de temas de swing, bandas sonoras y clásicos del jazz más risueño y optimista.

«A mi me gusta más Rocío Jurado, Raphael… pero esto también está muy bien. Nos alegran un poco la vida», señala Felisa, quien necesita un extra de animación ya que no le gustan las fechas navideñas: «Son días malos, porque una piensa en aquellos que ya no están». Buscará el consuelo en la familia, sus dos hijos y cinco nietos que la arroparán durante la Navidad.

Música para la gran familia

Plantagrama empezó como una iniciativa de la Unidad de Seguridad del Paciente, y sus objetivos son claros: «Está científicamente demostrado que la música es beneficiosa para los pacientes, les reduce la ansiedad, les sirve para despertar emociones. Además, rompe la monotonía de unas horas que se hacen muy largas y los pacientes pasan un buen rato», explica Maria Costa, coordinadora de la Unidad de Mejora Continua y Seguridad del Paciente.

Entre 2016 y 2019, pasaron 35 grupos distintos por las salas de tratamiento como Hemodiálisis y el hospital de día oncohematológico, así como por las salas de hospitalización y rehabilitación. La epidemia de covid obligó a detener los conciertos, que ahora se han vuelto a poner en marcha: «La idea es que cada trimestre vengan, por lo menos, dos grupos», explica Costa. También depende de la disponibilidad de los músicos, ya que esta es una iniciativa altruista: «No cobran. Es un regalo que hacen a los pacientes».

Los músicos en plena acción. | VICENT MARÍ

Los músicos en plena acción. / Vicent Marí

Suena ‘In the mood’ de Glenn Miller y algunas enfermeras se animan a dar algunos pases de baile. Los trabajadores del hospital disfrutan de estos momentos tanto como los pacientes. Salta a la vista que la complicidad entre los cuidadores y los pacientes es muy alta.

«Llevo seis años viniendo aquí tres días a la semana. Para mí, el personal de Hemodiálisis son como una familia», comenta Miguel, de 73 años. Hace 22 años fue trasplantado de los riñones: «Un día dejaron de funcionar». La música le alegra, aunque su temperamento ya es positivo por naturaleza: «Yo no me pongo triste nunca», presume. Estas navidades no se volverá al pueblo —Huércal-Óvera, en Almería— sino que se quedara en Ibiza con sus dos hijos y los nietos.

«Pasan aquí muchas horas, vienen cada dos días y con ellos se crea un vínculo», explica Dani Lerma, enfermero. Actualmente, el servicio de Hemodiálisis atiende a medio centenar de pacientes. Durante el tratamiento permanecen tendidos en la cama. En estas circunstancias, sentir el calor de la empatía es importante: «Lo que más te piden es que estés con ellos. La escucha activa, que muestres interés», explica Lerma.

Llegamos a oncología

Tras la visita a Hemodiálisis, Pitiusax se dirige a la sala de al lado donde, en su mayoría, hay pacientes de Oncología. «Traemos un repertorio animado y estamos encantados de echar una mano en este proyecto. Ya vinimos unas Navidades y siempre es un placer volver», comenta Joan Prieto, saxo barítono de la formación.

«En esta sala se dan los tratamientos de quimio, inmunoterapia, transfusiones...», explica Xavi Garrigues, enfermero del hospital de día oncohematológico. Su estado de ánimo es jovial y afirma que el ambiente laboral es excelente: «Si te digo que es una familia no exagero. Hacemos todo lo posible para que estén a gusto. A veces vienen los payasos del hospital, o cantamos, organizamos juegos. Hicimos una decoración especial por Halloween, por los sanfermimes también organizamos una fiesta. El objetivo número uno es ayudarles y animarles, porque los pacientes lo necesitan», resume.

Una persona que conoce perfectamente esta sala es Tamara Vicente, que hoy ha acudido para recibir su octava sesión de quimioterapia. Tiene 37 años y desde hace dos convive con un cáncer de mama. Ha venido acompañada de su amiga Mónica y luce una sonrisa de oreja a oreja. Está de buen humor aunque explica que estas jornadas se hacen largas: «La quimio son dos horas y media, pero tienes que venir antes para hacerte la analítica, luego te visita el oncólogo… en total, te tiras aquí siete horas».

Tamara Vicente con su amiga Mónica. | D.V.

Tamara Vicente con su amiga Mónica. / D.V.

Tamara ha volcado sus experiencias personales en su canal de Youtube: ‘Los limones de Tamara’, donce habla del día a día del cáncer de mama sin tapujos y ofrece consejos sobre cómo ponerse un pañuelo, cómo gestionar emocionalmente la caída del pelo o sobre si se puede hacer ejercicio durante el tratamiento. Doy fe de que cuando no graba los vídeos, mantiene intacta su sonrisa: «Con los pacientes nos vemos casi todas las semanas y nos conocemos, y el personal es muy humano. Entre todos bromeamos mucho».

Comenta que después de la de hoy ya solo le quedarán ocho sesiones más, y que aunque es un proceso duro, ya ha superado su ecuador: «Ahora es cuando el cuerpo tiene más toxicidad y estás más cansada, pero todo pasa más rápido de lo que parece». Además, tras muchos cambios de médico, ya tiene, al parecer, un oncólogo fijo: «Antes era uno de Palma que iba y venía, pero ahora estoy con Carlos [Rodríguez Franco], el único que lleva fijo aquí en los últimos años».

El cuarteto Pitiusax toca en la sala de hemodiálisis del Hospital Can Misses. | VICENT MARÍ

El cuarteto Pitiusax toca en la sala de hemodiálisis del Hospital Can Misses. / Vicent Marí

La falta de especialistas es un tema que también preocupa a José Torres, paciente de cáncer de colon, y que está encantado con la música de Pitiusax: «Esto te da alegría». Torres se lamenta de que en cada consulta se encuentra con un oncólogo distinto: «Cada vez me ve uno diferente. Ahora uno, luego el otro… y lo peor es que con tan poco personal, todo se retrasa. Las cosas no van bien pero, al menos, el trato de los enfermeros es magnífico».

José prefiere no enfadarse, aunque tiene motivos de sobra. También los tiene para ser optimista: hoy recibe la undécima quimio del segundo ciclo, y ya solo le queda la última, que será el día 20. «En enero tengo un TAC y todo pinta que irá bien porque estoy ya negativo», explica. ¿Significa eso que podemos decirle adiós para siempre al cáncer? «Tendré que pasar las revisiones, los controles... porque, no nos engañemos, esto no se acaba nunca». Su vida consistirá en mantener a raya a este enemigo invisible: «Me encuentro bien y sigo vivo, pero esto es lo que hay».