Día de la Constitución

Consell de Ibiza y Gobierno chocan en la interpretación de la Constitución

“Cambiar las reglas del juego nos tiene que implicar a todos”, defiende el presidente de Eivissa, mientras el delegado del Gobierno en la isla cree que “ninguna aspiración” puede quedar “excluida por supuestos límites supraconstitucionales”

Para interpretaciones de la Constitución, los colores. Los de los partidos políticos. El presidente del Consell de Ibiza, Vicent Marí, del PP, y el director insular de la Administración General del Estado, el socialista Enrique Sánchez Navarrete, dejaron claro en sus respectivos discursos hasta dónde creen que se puede estirar la Carta Magna, cuyos 45 años de vigencia fueron celebrados esta mañana en el salón de plenos de la institución insular.

“Cuestionar el actual sistema y sembrar semillas de discordia solo conseguirá resentir sus valores, que no se pueden ver alterados por voluntades y pensamientos que pongan en entredicho la legalidad, poderes y derechos reconocidos y recogidos en la Constitución”, señaló Vicent Marí durante su lectura, en la que mantuvo (y es raro en él) un rostro serio, quizás por los tiempos políticamente convulsos que vivimos: “Y es cierto que los tiempos cambian y la sociedad avanza, pero solo lo hará en la dirección correcta si sabe valorar, sin dudas ni tibiezas, los principios que nos han permitido llegar hasta aquí. Y por eso, cambiar las reglas del juego nos tiene que implicar a todos, sin renunciar a los consensos que marcan las grandes mayorías”. Recalcó lo de “a todos”, para marcar diferencias con los acuerdos a los que se llegan con minorías, allende nuestras fronteras, en países que ni siquiera pertenecen a la UE y con expertos en guerrillas latinoamericanas.

"Cambiar las reglas del juego nos tiene que implicar a todos, sin renunciar a los consensos que marcan las grandes mayorías"

Vicent Marí

— Presidente del Consell de Eivissa

De ahí que Marí apostara por “recuperar la concordia y la altura de miras que tuvieron los representantes públicos” hace 45 años: “Avanzaremos si reconocemos que, por muy diferentes que seamos, por muy divergentes que sean nuestras ideas, todos somos iguales, tenemos los mismos derechos y los mismos deberes y nadie está por encima de nadie”, añadió en alusión a los términos de la amnistía que el actual Gobierno negocia con los independentistas catalanes: “La experiencia nos ha enseñado que los planteamientos ideológicos no arreglan los problemas reales de los ciudadanos”.

La vía pacífica

En un intercambio “elegante” -como calificó un relevante político presente en la sala- de pullas, el director insular de la Administración General del Estado replicó con el discurso que el actual rey emérito, Juan Carlos I, dio en 1989, en el cual afirmó que “ninguna aspiración” podía quedar “excluida por principio mediante supuestos límites supraconstitucionales” y que el mismo ordenamiento constitucional era “la primera garantía de que todo es posible por la vía pacífica”.

El senador pitiuso, Enrique Sánchez, Vicent Marí y el vicepresidente del Consell, en primera línea.

El senador pitiuso, Enrique Sánchez, Vicent Marí y el vicepresidente del Consell, en primera línea. / Vicent Marí

Porque en democracia, aseveró Enrique Sánchez, “se puede defender cualquier idea, cualquier sentimiento, de manera no violenta y dentro de los cauces establecidos por la Constitución y los derechos humanos”.

"Se puede defender cualquier idea, cualquier sentimiento, de manera no violenta y dentro de los cauces establecidos por la Constitución y los derechos humanos"

Enrique Sánchez Navarrete

— Director insular de la Administración General del Estado

España, a su juicio, “dejó de engañarse nombrándose como una para descubrirse plural, rica, diversa, diferente, y por eso las herramientas que nos permitirán mantenernos unidos son el diálogo, el respeto, la solidaridad, la negociación, la generosidad, la política del entendimiento, de la cesión y la concesión, la política del acuerdo, de la integración, la democracia, al fin y al cabo”, palabras que deben sonar a quien haya seguido durante las últimas semanas las negociaciones entre el PSOE y Junts y ERC.

Credibilidad de las instituciones

Así, frente a quien califica de ignominiosa la negociación, sin luz ni taquígrafos y lejos del Parlamento, de los valores básicos establecidos en la Constitución y cree que, de seguir esta vía, ‘España se rompe’, Sánchez afirma que la manera en la que realmente se pone en peligro la Carta Magna es «debilitando la credibilidad de sus instituciones, deslegitimando la voluntad del pueblo español, de todo el pueblo español, recogida en las cortes generales a través de unas elecciones libres».

Enrique Sánchez lee su discurso.

Enrique Sánchez lee su discurso en un salón de plenos medio vacío. / Vicent Marí

"Reivindicar, negociar y conseguir beneficios económicos o competenciales no debería suponer que se cuestione la unidad que nos representa a todos, pues pone en peligro una historia y un bienestar común que hemos ido construyendo a lo largo de los años»

Vicent Marí

— Presidente del Consell de Eivissa

Vicent Marí vertebró su discurso a partir de dos ideas: primera, que no hay que cambiar las reglas del juego constitucionales; segunda, denunciar, por enésima vez, el desequilibrio que ocasiona la insularidad. «Uno de los principios básicos que recoge la Constitución es la solidaridad y la igualdad entre pueblos», apuntó, al tiempo que señaló que «ese principio de solidaridad no se tiene que entender como moneda de cambio, sino como factor de compensación y corrección de los desequilibrios que genera, en nuestro caso, el propio hecho insular». En ese sentido, denunció que «reivindicar, negociar y conseguir beneficios económicos o competenciales no debería suponer que se cuestione la unidad que nos representa a todos, pues pone en peligro una historia y un bienestar común que hemos ido construyendo a lo largo de los años». 

Insularidad "digna"

Marí señaló al respecto que «es momento de que dentro del marco constitucional se reconozca la igualdad real entre los ciudadanos y entre territorios, garantizando una insularidad digna que favorezca unos servicios públicos de calidad y reconozca las carencias y necesidades reales de los trabajadores de la isla, que no tendrían que vivir como un sobreesfuerzo el hecho de ser destinados a Eivissa». Reivindicó por ello «lo que la isla se merece», aquellos recursos «necesarios para mejorar infraestructuras, para poner en marcha nuevas prestaciones y garantizar la calidad de los servicios básicos», en definitiva, «que esta igualdad de oportunidades entre territorios que propugna la Constitución sea real y efectiva».