La crónica

Tuits «sin gracia» y otras «ñapas» en el pleno de Ibiza

Vox se estrena al presentar su primera moción en Vila, se opone a la declaración institucional del día internacional de la eliminación de las violencias machistas y ruega al resto de la oposición que no les vuelva a llamar partido de ultraderecha

Minuto de silencio en recuerdo de las víctimas de la violencia machista.

Minuto de silencio en recuerdo de las víctimas de la violencia machista. / A.E.

«Acaban de votar a favor de una moción de Vox. A ver cómo duermen esta noche». Rubén Sousa, concejal de Ciudad Inteligente, metía sal donde más escuece al PSOE, que acababa de apoyar la propuesta defendida por Luis Astorri de construir, de manera urgente, el Casal de la Música. «Es que no somos sectarios», replicó Pep Tur (PSOE), que menospreció el comentario del popular: «Intenta ser gracioso pero es un mal tuit», gran ofensa viniendo de Tur, pues navega en esa red como pez en el agua.

El socialista atacó la moción expuesta por Sousa relativa a la defensa de la Constitución, la igualdad de los españoles y el respeto al Estado de Derecho y de la democracia: «¿No se cansan de hacer teatro con mociones así?», dijo, a la vez que aseguró que no era cierto que el PSOE y Junts ya hubieran pactado un referéndum, lo cual se demuestra, aseguró, por el rechazo de esa formación independentista y de ERC a la vía unilateral propuesta por la CUP en el Parlament. Desde aquí les recomendamos, no obstante, que sigan atentos a sus pantallas los próximos días y semanas.

Tur incluso pidió al PP «moderación en el lenguaje», visto el empleado en su moción, y recordó, a tal efecto, a Victor Klemperer (autor de ‘Quiero dar testimonio hasta el final’ y de ‘La lengua del Tercer Reich’) para advertir de que las palabras pueden ser usadas como dagas e incluso calar en lo más profundo del subconsciente: «El nazismo se introducía en la carne y en la sangre de las masas a través de palabras aisladas, de expresiones, de formas sintácticas que imponía repitiéndolas millones de veces y que eran adoptadas de forma mecánica e inconsciente», advirtió el alemán, perseguido por su ascendencia judía (era protestante). Klemperer también sugirió que el lenguaje retrata a su autor: «Saca a la luz aquello que una persona quiere ocultar de forma deliberada, ante otros o ante sí mismo, y aquello que lleva dentro inconscientemente». En el pleno, para bien o para mal, todos quedaron retratados.

«Nos gustaría que dejaran de calificarnos como ultraderecha». Bonet, como quien oye llover: «No se les puede llamar de otra manera. Cada uno es lo que es»

No se dieron por aludidos los de Vox en esos momentos, o lo aparentaron, pero sí que Andrés Delgado rogó a la bancada socialista, especialmente a Carmen Bonet, que se abstuviera de seguir refiriéndose a ellos como la ultraderecha, de la misma manera que ellos no les llamaban ultraizquierda. Ni estalinistas, le faltó decir: «Nos gustaría que dejaran de calificarnos como ultraderecha». Bonet, como quien oye llover: «No se les puede llamar de otra manera. Cada uno es lo que es», replicó la edil, que como muchos de sus compañeros ejercen de guardianes de las esencias democráticas.

Los talibanes y el catalán

Más que por estar tan escorados a la derecha, lo que llama la atención de ese partido que no quiere ser tachado de facha son sus ocurrencias, como decir que «el catalán no es la lengua de aquí, sino el mallorquín, el ibicenco…», así como comparar el islamismo rigorista de los talibanes afganos con el supuesto adoctrinamiento que se hace en las aulas al hablar catalán: «Vean el documental ‘Afganistán después de los talibanes’ —aconsejó—. Eso es adoctrinamiento. El catalán en las escuelas, igual». Una comparación «fuera de lugar», a juicio de Guadalupe Nauda (UP).

Venía este episodio a cuento de una moción presentada por el PSOE contra «la segregación de niños en las escuelas», consecuencia, según Bonet, del pacto alcanzado por PP y Vox: «Es el mayor ataque a la convivencia en las escuelas. Este cambio normativo segrega por motivo del idioma». «Rompe el consenso social. No podemos permitirnos retrocesos en los derechos lingüísticos ni fomentar la crispación en los centros educativos», indicó Nauda. Pero Catiana Fuster, segunda teniente de alcalde, advirtió a ambos de que «dan por hecho y adelantan cosas que no son reales», vamos, como en ‘Minority report’, pues, afirmó, «no existirá la segregación y el plan será voluntario y no incumplirá leyes autonómicas ni necesitará ser reformada». «El tiempo nos dará la razón», alegó Bonet, que es como reconocer que sí, que han ejercido de PreCrimen, la policía del pensamiento de la novela de Phillip K. Dick.

"Todos los hombres son maltratadores"

Para Andrés Delgado, el adoctrinamiento no sólo se da con el idioma. Se quejó el portavoz de Vox de lo ocurrido a su hija el pasado Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer: «No entiendo bien por qué los niños con ocho años, como mi hija, salen de clase el 25 de noviembre dando por hecho que todos los hombres somos maltratadores». Por cierto, Vox rechazó ayer la declaración institucional con motivo del 25 de noviembre leída en el pleno.

«No entiendo bien por qué los niños con ocho años, como mi hija, salen de clase el 25 de noviembre dando por hecho que todos los hombres somos maltratadores»

Al margen de esas polémicas, fue un gran día para Vox, pues Luis Astorri, al fin, presentó la primera moción de su etapa como político: proponía la construcción urgente de un nuevo espacio para el Patronato de Música. Estaba hecho un flan, pero dio muestras de que puede ser convincente (aunque le faltó cintura para acordar una transaccional cuando el PP se la ponía a huevo) y de que es muy educado y tranquilo. Hasta el alcalde le felicitó «por el tono empleado». Es una incógnita cómo puede haber acabado en ese partido. No quiso desperdiciar ni un segundo de su primera faena, que apuró: «A ver, sí, voy bien de tiempo. Aprovecharé hasta el final», dijo tras mirar el reloj, tras lo cual prosiguió su exposición.

Una "ñapa" en Can Ventosa

Se habló en esa moción de la intención del Consistorio de ampliar Can Ventosa para aliviar la falta de espacio que padece el Patronato de Música: «Eso es una ñapa», calificó Pep Tur, exedil de Cultura que apoyó la moción de Vox al respecto (la que según Sousa le impediría dormir anoche). Traducido: es un pegote que no sirve para solucionar el problemón que tienen allí y que, además, «ya se descartó». «Una ñapa», insistió, a la vez que auguró el cristo que se armará cuando, mientras construyan dos pisos más encima, los albañiles le den al pico y «un niño toque el clarinete», no porque este desafine, claro.