Medio Ambiente tumba la declaración de impacto de la granja de lenguados de Ibiza

La Comisión de Medio Ambiente considera que este proyecto, previsto en la zona periférica de protección del Parque Natural de ses Salines, produciría «impactos adversos significativos sobre el paisaje y la fauna y graves riesgos de afección a las aguas subterráneas»

El entorno de los terrenos de la zona de es Codolar, próximos al aeropuerto, donde se proyecta la granja de lenguados. | D. I.

El entorno de los terrenos de la zona de es Codolar, próximos al aeropuerto, donde se proyecta la granja de lenguados. | D. I. / eugenio rodríguez. eivissa

La Comisión de Medio Ambiente de les Illes Balears ha tumbado la declaración de impacto ambiental del proyecto para instalar una granja de cría de lenguados en el entorno de es Codolar, en zona periférica de protección del Parque Natural de ses Salines. La finalidad de este perímetro es «evitar impactos ecológicos o paisajísticos procedentes del exterior» del parque. La declaración de impacto ambiental desfavorable obliga a los promotores (Granja Marina Ibiza SL) a desistir del proyecto o a buscar otro emplazamiento.

Medio Ambiente informa en contra al entender que «previsiblemente se producirán impactos ambientales adversos significativos sobre el paisaje intrínseco, la realidad faunística y geomorfología de la zona así como graves riesgos de afecciones importantes sobre las aguas subterráneas».

El informe previo del Ayuntamiento de Sant Josep señalaba que para escoger la ubicación de esta industria, desde un punto de vista ambiental, no se puede hacer «en función del coste del terreno». Por ello, el Consistorio recomendaba que se estudiara la posibilidad de instalar esta industria en zonas donde «los impactos, a priori, sean más reducidos». También apuntaba que el emplazamiento previsto por los promotores podría ser «incompatible» con la normativa del Parque Natural de ses Salines.

Nave industrial

Los terrenos para esta granja de lenguados, dos parcelas contiguas de unos 28.000 metros cuadrados en total, se encuentran a 900 metros de la playa de es Codolar y al lado de la carretera de sa Caleta, en las inmediaciones del aeropuerto de Ibiza.

Previamente, el Consell de Ibiza también informó desfavorablemente porque el proyecto (una nave de 3.000 metros cuadrados y siete metros de altura) tendría «una afección muy negativa sobre el paisaje».

En este sentido, señalaba que la edificación proyectada tiene «una tipología claramente industrial, impropia del suelo rústico». Además, el proyecto «incumple» las disposiciones sobre integración paisajística y medioambiental del PTI, apuntaba el informe de la institución ibicenca. «Las alternativas son inadecuadas e incumplen la Ley de Urbanismo de les Illes Balears», por lo que el Consell recomendaba también en el mismo documento «estudiar otras ubicaciones», al tiempo que coincidía con el Ayuntamiento Sant Josep en que este edificio puede ser «incompatible» con la normativa del Parque Natural de ses Salines.

El entorno de los terrenos del proyecto de la granja de lenguados.

El entorno de los terrenos del proyecto de la granja de lenguados. / D. I.

De hecho, destacaba que este proyecto podría constituir «la primera intrusión significativa en la zona de protección desde la declaración de Parque Natural de ses Salines en 2001».

Precisamente, el Servicio de Especies Naturales de la conselleria balear de Medio Ambiente informó también desfavorablemente a este proyecto de granja de cría de lenguados porque «contraviene la normativa del Plan Rector de Usos y Gestión [PRUG] y el Plan de Ordenación de Recursos Naturales [PORN] del Parque Natural de ses Salines».

Los promotores

El proyecto, promovido por dos biólogos (Joan Blasco y Pep Martínez), a los que después se sumaron Rafa Serra (informático) y Pep Suñer, el propietario del terreno, prevé una industria de cría, engorde y sacrificio de lenguados mediante choque térmico. La nave prevista contaría con un total de 336 tanques de cultivo dispuestos en cuatro niveles conectados a un sistema de recirculación y depuración del agua.

Las instalaciones contemplarían su abastecimiento con agua marina subterránea a través de un pozo de captación salino a una profundidad de 30 metros y con un caudal de 5.000 litros por hora. El suministro eléctrico se haría a través de la línea de alta tensión situada a unos 400 metros de la parcela, con un centro de transformación en el interior del propio terreno.