Mabel Lozano, directora de cine: «Las redes sociales son la puerta de los proxenetas»

La directora de cine Mabel Lozano ofrece un taller a cerca de 600 alumnos de diferentes institutos de Ibiza para reflexionar sobre la explotación sexual, la pornografía y la trata de mujeres

Un viaje sensorial a través de diferentes audiovisuales que no superan, en la mayoría de casos, los 60 segundos. Vídeos que esconden un mensaje directo y claro. Y duro. Muy duro. Quien dirige el taller denominado ‘Ponte en su piel’ es Mabel Lozano, escritora, modelo, actriz, presentadora de televisión y desde hace unos años dedicada en cuerpo y alma a la transformación social mediante la denuncia de la explotación sexual de las mujeres a través de la prostitución y la trata de mujeres.

«Las redes sociales son la puerta de los proxenetas»

«Las redes sociales son la puerta de los proxenetas» / Bea Roselló

Durante dos días, Lozano ha llegado con su mensaje a cerca de 600 alumnos de los institutos Santa Maria, Isidor Macabich, Quartó del Rei, Sa Blanca Dona y Balàfia, que han participado en el taller impartido en el Centro Cultural de Jesús, en el marco de las actividades del 25N programadas por el Consell de Ibiza, en colaboración con la Oficina de la Dona y el Centre d’Estudi i Prevenció de Conductes Addictives (Cepca).

Al incio de la jornada, que se prolonga durante algo más de 90 minutos, se escuchan algunos chismorreos desde la grada, se suceden las miradas desafiantes de profesores a aquellos que se revuelven en el asiento, algún codazo entre compañeros y risas por lo bajito. Así como Mabel Lozano avanza en su alocución, la quietud va invadiendo el salón de actos. El silencio, y la pesadumbre, llega con la proyección de un fragmento del documental de la propia Lozano ‘Biografía del cadáver de una mujer’, galardonado en 2021 con un Goya al Mejor Cortometraje Documental.

La trágica historia de Yamilde

El mismo hijo de Yamilde Giraldo, mujer colombiana que fue asesinada en Navarra en 2009, revive el momento, el día y los segundos que duraron los seis disparos que le propinaron a bocajarro a su madre. Él salvó su vida porque el arma se atascó. A través de los testimonios de su hijo y de la misma Guardia Civil se dibuja la historia de Yamilde a partir de su llegada a España, donde fue vendida a una red de proxenetas y trasladada a un prostíbulo de Navarra. Tras lograr escapar de aquel infierno, su proxeneta, desde la cárcel, organizó su asesinato a través de sicarios.

«Yamilde no era una prostituta, era una mujer prostituida», matiza Lozano ante un auditorio que se ha quedado inmóvil ante la pieza audiovisual.

A partir de aquí se suceden otros vídeos de la campaña ‘Ponte en su piel’. La tiktoker Mar Lucas relata cómo una joven es contratada a través de redes sociales para hacer una serie de vídeos, en principio, inofensivos. Otro que explica cómo una menor de Nigeria es captada en su país después de que alguien le haga regalos a través de redes sociales y, finalmente, la traiga a España donde es obligada a prostituirse. Luego está el chico joven que sueña con ser futbolista en un entorno sin apenas recursos. Un ojeador, supuestamente deportivo, también lo engaña y es abocado a la prostitución. Vídeos que relatan situaciones reales de jóvenes, en entornos empobrecidos, sin recursos, que han sido víctimas de la explotación sexual.

Mabel Lozano lo tiene claro y así se lo traslada a los adolescentes. «En las redes sociales no hay trinchera. Estáis vosotros y el vacío», insiste, haciendo referencia a que detrás de la pantalla se puede esconder cualquier sujeto: «En internet hasta los malos parecen buenos».

Se dirige al público, menor de edad, sin rodeos y sin tapujos: «Las redes sociales son entradas a los malos y a los proxenetas y se lo ponéis facilísimo».

En un momento dado, les insta que se nieguen a enviar fotos a nadie. Ni a sus parejas. «No es una demostración de amor, son moñadas. No compartáis fotos porque ahora te quiere, pero, a lo mejor, el año que viene ya no y lo puede utilizar para hacerte daño», les espeta. Habla de la necesidad de actuar desde la libertad dejando claro que la esta libertad es «coartada» cuando quien recibe ese vídeo es un «captador» o, lo que es lo mismo, un proxeneta.

Ha llegado el momento de hablar de la pornografía. Lozano lanza un vídeo que arranca con una premisa clara. «El porno es la comida basura del sexo». Tras el vídeo, la ganadora del Goya se vuelve a dirigir al público siendo más dura, si cabe. «El porno es porno. El porno es misógino, es pobre. Es imposición y sumisión». Y continúa: «Con el porno gana la trata, el machismo», señala, además de reiterar que es «un incentivador de la prostitución».

El porno como escuela

Cuando cuestiona al auditorio sobre cuántos de ellos hablan de sexualidad con sus padres, la respuesta estremece. Entre un centenar de alumnos, cinco son las manos que se levantan. «Vuestro acceso [a la pornografía] es tan fácil que pensáis que vuestra escuela de sexualidad es el porno. Y el porno es porno», matiza.

Lozano reitera el hecho de la adicción que suscita el porno, al hacer que se genere dopamina, y lo pone a un nivel casi similar a la dependencia que puede provocar el consumo de cocaína. Continúa lanzando mensajes a las gradas, dejando claro que en el momento que consumen porno están pagando «con los datos».

Una relación sexual es «desde el deseo». Un deseo, detalla, «compartido, en igualdad y democracia», insiste. Desde la empatía, desde la afectividad y desde la necesidad de ponerse en el lugar del otro. Los adolescentes tienen claro, según van respondiendo, que la pornografía tiene un sujeto, que es el hombre, y un objeto, la mujer. Una situación de «imposición y sumisión», por lo que Lozano les insta a «currarse» las relaciones: «Dos personas que lo desean y se quieren», señala.

El efecto ‘manada’

Llega el momento de la última pieza audiovisual. Un chico joven relata cómo fue violado por un grupo de cinco o seis chicas. Queda claro que es la única historia que no es real. Es el momento de hablar de ‘las manadas’. En los últimos años, más de 210 manadas, grupos de hombres violando a una mujer, han llegado a los juzgados del país.

«Y al más puro estilo del porno, no sólo cometen un delito sino que lo graban porque lo quieren compartir», apunta a la vez que los califica, con todas las letras, de «idiotas» e «imbéciles». Con estas actitudes, Lozano tiene claro que el porno, al final, lo que hace es «normalizar» estas barbaridades de comportamientos.

Al ser cuestionada por el objetivo de este taller, Lozano tiene claro que es una forma de abrir los ojos a una juventud «que vive en unos círculos de confort y no tienen la mente abierta a lo que ocurre en la vida». Y en la vida hay trata de mujeres, explotación sexual y una pornografía «terriblemente agresiva» que se «ritualiza» en la calle con fenómenos como las manadas.

Para la responsable de ‘Ponte en su piel’, los jóvenes consumen esta pornografía desde edades muy tempranas «sin tener un pensamiento crítico». «La sexualidad es transversal al ser humano, es importantísima, pero estos chavales acceden desde que tienen nueve años a contenidos durísimos y fortísimos porque la pornografía lo que hace es normalizar determinados comportamientos», critica. Es un taller de «prevención» y de «información» porque, como dice, la «información es poder». «Una vez que la procesen, que la utilicen», claro. La entrevista es interrumpida por seis adolescentes que quieren una foto de recuerdo con Lozano. Señal de que la información ha llegado a buen puerto.