Así mataron unos turistas italianos a un caballito de mar en Ibiza: 'Se lo pasaron de mano en mano como si fuera un juguete'

La Policía Local de Sant Antoni ha iniciado diligencias y ha informado al Govern balear para que decida si se abre expediente sancionador

El ejemplar de caballito de mar muerto. | DI

El ejemplar de caballito de mar muerto. | DI / cristina amanda tur. eivissa

«He buceado mil veces en es Caló des Moro y nunca había visto un caballito de mar. Por desgracia, lo vieron ellos y yo he tenido que verlo muerto». Así se expresa una testigo de lo ocurrido en la citada cala de Sant Antoni el pasado día 12 de agosto, quien dio aviso a la socorrista de la playa para que llamara a la policía. Y quien con ‘ellos’ se refiere es a un grupo de turistas italianos que sacaron un caballito de mar del agua, se lo pasaron de mano en mano como si fuera un juguete y lo enterraron en la arena.

En realidad, la primera testigo de todo lo sucedido, cuyas declaraciones figuran en el informe de la Policía Local, fue una niña de once años que intentó salvar al pez, lo sacó de la arena y se metió en el agua con él. El caballito ya estaba muerto.

«A la llegada de los agentes de la Unidad Territorial de Playas, se entrevistaron con una testigo, la cual manifestó que el grupo había estado jugando a pasarse el citado animal hasta acabar con la vida del mismo y posteriormente lo había enterrado en la arena». Desde el Ayuntamiento de Sant Antoni confirman así la intervención de los agentes y señalan que los turistas «manifestaron que ellos se lo habían encontrado muerto mientras nadaban en la playa», aunque no especificaron por qué decidieron jugar con él.

En cualquier caso, «la Policía realizó un informe, además de iniciar la confección de las diligencias oportunas, para que se participe al servicio de Medio Ambiente del Govern balear para dejar constancia de lo ocurrido y por si se estima oportuno abrir expediente sancionador».

Necropsia

Las mismas fuentes señalan que el pez «quedó en custodia del servicio de salvamento y socorrismo de la citada playa». En realidad, el hipocampo fue entregado a una oceanógrafa que decidió analizar el cuerpo y realizar una necropsia con la que ha llegado a la conclusión de que el animal parecía estar sano y que probablemente murió asfixiado cuando lo sacaron del mar.

En aguas de las islas pueden encontrarse dos especies de caballito de mar, Hippocampus hippocampus y el denominado caballito de mar Mediterráneo, H. guttulatus, la especie a la que pertenecía el malogrado ejemplar de es Caló de Moro y la variedad que es más fácil observar a poca profundidad, en fondos de algas y en las praderas de posidonia.

Los hipocampos son peces protegidos que sufren intensamente el tráfico ilegal de especies silvestres; millones de ellos son sacrificados al año para abastecer el mercado chino, ya que la medicina tradicional de ese país le atribuye supuestas propiedades para curar la impotencia y problemas renales o para favorecer la fertilidad. Secados y convertidos en polvo, se consumen en caldos y en bebidas alcohólicas. Asimismo, los hipocampos, al igual que las estrellas de mar, han sido masacrados a lo largo de la historia para vender sus cadáveres como souvenirs.

A estas amenazas se suma el hecho de que los signátidos –grupo que incluye caballitos de mar y peces pipa– son muy vulnerables a los efectos del cambio climático y a la destrucción de su hábitat por la creciente masificación del litoral.