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sanidad u asistencia sanitaria

Sanidad en Ibiza: «Embarazada y con dolores, me dejaron horas abandonada en Urgencias y tenía apendicitis»

A media tarde pidió el alta voluntaria para irse a la privada, donde a las diez de la noche la estaban operando

Entrada principal del servicio de Urgencias del Hospital Can Misses. Vicent Marí

«Estaba retorciéndome de dolor y con 29 semanas de gestación. Pasaban las horas y nadie venía a verme. Y cuando digo nadie es nadie. Ni enfermero ni médico», escribe, en una reclamación presentada en el Hospital Can Misses, una mujer de Ibiza que denuncia «el maltrato» y la «mala atención» que recibió en el servicio de Urgencias. Todo ocurrió el pasado 2 de diciembre, explican la afectada y su madre, que fue quien la acompañó en todo momento aquel día.

Esa mañana, la joven sentía unos dolores «muy fuertes en el estómago», especialmente en el costado derecho, por lo que acudió a Urgencias. «Eran sobre las nueve y media de la mañana», recuerdan las mujeres. En ese primer momento, «nada más llegar» al hospital, al ver que estaba embarazada, la derivaron a Maternidad. Allí la exploraron, constataron que el bebé se encontraba bien y le hicieron unos análisis, tanto de orina como de sangre. Todo, según relatan, era correcto. «Me dicen que me vaya a casa y me ponga a caminar porque lo que tengo son gases», explica la mujer, que seguía con unos dolores muy fuertes y que tenía todas las dudas del mundo de que aquello fueran gases. «Yo sabía que no lo eran», afirma. Cuando bajó del potro en el que la habían examinado y se estaba poniendo los zapatos, comenzó a vomitar. «En ese momento, en Maternidad, donde me habían tratado muy bien, vieron que algo no estaba bien y me dijeron que me enviaban de nuevo a Urgencias», explica la afectada, que recuerda que llamaron al servicio para informar de que la bajaban: «Me dijeron que ya habían avisado para que me atendiera el médico, ya que llevaba en Can Misses desde por la mañana», escribe en la reclamación. Y ahí, indican tanto la paciente como la madre, comenzaron los problemas.

En el momento en que regresaron a Urgencias eran algo más de la una de la tarde. «El dolor era tan intenso que ya no podía caminar», recuerda. Pasó por triaje, desde donde la mandaron al box número 12 de la sala B del servicio. «Y ahí me dejaron en total abandono», denuncia. «Ahí empezó a venir el maltrato total que recibí», continúa la mujer, que califica de «inhumano» que, embarazada «y con un dolor insoportable», la dejaran «sola» en el box. «El ataque de nervios que sufrí al ver que nadie me atendía fue tan grande que al final accedieron a que mi madre me acompañara», confiesa la joven. Tanto ella como su madre señalan que buena parte de los boxes de la sala «estaban vacíos». Lo peor, señalan, estaba aún por llegar. El dolor era cada vez más intenso, de manera que la madre de la enferma pidió en varias ocasiones al personal del servicio que acudiera alguien a verla. Una de las veces, a una enfermera. Lo que no se esperaban, fue la respuesta: «Esa enfermera tuvo la osadía de venir al box, abrir la cortina y decir ‘ale, ya la ha visto alguien’, cerrar la cortina y marcharse». «Juro que nunca pensé que ese trato se podía recibir. Fue tal la impotencia», denuncia la mujer, que en su escrito detalla cómo era esta enfermera para que Salud pueda identificarla. «Ojalá deje de trabajar en atención médica. Y ojalá nadie más tenga que sufrir ese trato», indica la joven, que señala que, al rato, tras un comentario «despectivo» de esta sanitaria, apareció otro enfermero «con una dosis de paracetamol para poner en vena». Cuando le preguntaron si, estando embarazada y sin que la hubieran atendido, podía recibir la medicación, la contestación que recibieron, denuncian, no fue muy profesional: «Se puso a vacilarnos y nos dijo que si lo queríamos o no, que, si no, se marcha. Accedí a ponérmelo porque el dolor era insoportable».

Traslado a la privada

A las cuatro y media de la tarde, incapaz de aguantar más el dolor «y en vista de que a pesar de llevar allí desde las nueve y media de la mañana nadie nos atendía», la embarazada decide solicitar el alta voluntaria y marcharse a la Policlínica Nuestra Señora del Rosario. «Ya no podía aguantar más ese dolor y necesitaba atención médica urgente», afirma. «Nos dijeron que la tenía que atender el médico de pasillo y que tenía mucha gente delante», recuerda la madre, que denuncia que, tras pedir el alta voluntaria, les pusieron pegas para prestarles una silla de rueda para que la joven, que apenas se podía mover ya del dolor, saliera a la puerta de Urgencias, donde su marido la esperaba con el coche.

A las cinco de la tarde abandonaba Can Misses. A las diez de la noche entraba en el quirófano de la clínica privada, donde tras pasar por su propio servicio de Urgencias le habían diagnosticado una apendicitis. «A punto de reventar», indican. «Los dos cirujanos me dijeron que menos mal que me habían intervenido de inmediato porque el apéndice estaba enorme, lleno de pus, y con infección alrededor. De haber esperado más, seguramente hubiese perdido a mi bebé o quizás hasta mi vida», explica la joven. La familia, que destaca la buena atención recibida en la Policlínica, no quiere ni pensar en qué hubiera podido pasar si se hubieran quedado en Can Misses esperando que las atendiera el médico de Urgencias. «Si no llego a pedir el alta y sufre una peritonitis quizás ahí se hubieran quedado», comenta la madre. Todos en casa temían por el bebé. De hecho, antes de la operación le administraron medicamento para madurar los pulmones del pequeño, por si se desencadenaba el parto o era necesario practicar una cesárea de urgencia.

Finalmente, nada de esto pasó. La operación fue bien. La joven se recuperó. Y el pequeño Marc, que tiene encandilada a toda la familia, llegó al mundo el 27 de enero. Un poquito prematuro, tres semanas antes de lo previsto, pero perfecto. Aunque la paciente presentó la reclamación, en la que pide una indemnización al Ib-Salut, veinte días más tarde, cuando ya estaba recuperada de la operación, no ha sido hasta ahora, pasado el nacimiento, cuando han querido hacer público todo lo que les pasó. «Fue tal la barbaridad vivida en Can Misses y tan malo el poco trato recibido por los enfermeros de Urgencias, que esto no puede quedar así. Por suerte, pudimos permitirnos ir a la Policlínica, pero de no ser así no quiero pensar en las consecuencias», reflexiona la joven, que continúa: «No quiero que nadie tenga que sufrir lo que yo sufrí allí».

Salud pide disculpas si el trato no fue el adecuado

El Área de Salud de Eivissa y Formentera pidió ayer disculpas a la paciente si el trato recibido por el personal de Urgencias «no se adecúa a los estándares de calidad» y si «en algún momento se ha utilizado la ironía en vez de la empatía o una explicación pormenorizada de los procesos». «Pedimos disculpas y esperamos que no vuelva a suceder», insistieron desde la gerencia, que animó a todos los usuarios de la sanidad pública pitiusa que consideren que no han recibido una buena atención a reclamar por los cauces oficiales. «Esto permite detectar aspectos susceptibles de mejora», afirmaron.

En el caso de la embarazada, ya mamá, aseguran que recibirá en breve una contestación oficial a su reclamación. En este sentido, la dirección de Can Misses destaca que fue atendida cuando llegó por la mañana «con urgencia y celeridad» en el paritorio, a donde se derivan las gestantes. Allí, indican, se descartó cualquier patología y se aseguraron de que el bebé se encontraba bien, por lo que a las 13,30 horas se la derivó a Urgencias, donde tres horas más tarde solicitó el alta voluntaria. En este sentido, señalan que la demora en la atención depende de la valoración que se haya hecho en el triaje y la carga asistencial del servicio y piden disculpas si la demora fue más alta de lo esperado.

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