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Seguridad en Ibiza: temor entre los comerciantes de Sant Antoni tras más de una decena de robos en apenas un mes

La Guardia Civil asegura que investiga para identificar a los autores

Coche de la Guardia Civil de Sant Antoni. Vicent Marí

Los comerciantes del casco urbano de Sant Antoni reclaman más vigilancia y reconocen tener miedo por los innumerables robos que han sufrido en apenas un mes, en algunos casos varias veces y siempre a partir de las dos de la madrugada. Su temor, explican, es que el autor o los autores de estos robos, al menos una decena (muchos no se han denunciado), ante la pasividad de las fuerzas y cuerpos de segudidad, pasen de los comercios a entrar en los hogares particulares.

Desde mediados de octubre, los propietarios de los locales comerciales situados en una zona muy acotada del casco urbano (Vara de Rey, Passeig de ses Fonts y los alrededores de la iglesia), la mayor parte peatonal, temen sufrir un allanamiento en sus negocios por parte, creen, de las mismas personas. «Al menos dos, y uno siempre vigilando», apunta el presidente de la Asociación de Comerciantes de Sant Antoni, Joan Ribas. Hay varias pautas de conducta que se repiten, según detalla.

La primera es que siempre actúan a partir de las dos de la madrugada; no suelen entrar por la puerta principal y buscan accesos traseros o a través del tejado o las ventanas. Además, no acostumbran a llevarse material al que no pueda dar salida en la calle y siempre buscan dinero en efectivo. Ribas añade que los ladrones actúan sin guantes y que los investigadores seguro que disponen de huellas dactilares para su identificación.

Identificar al autor

Desde la oficina periférica de la Guardia Civil explican que han recibido al menos seis denuncias en dos semanas y que están investigando para identificar al autor o los autores de los robos.

El propio Ribas sufrió un robo mediante el método del butrón (practicar un acceso en techos, suelos o paredes que linden con el comercio) el 23 de octubre. El ladrón había visitado su tienda de recuerdos con anterioridad. Sabía dónde estaban instaladas las cámaras y se movió fuera de su campo de acción. «Se fue a la caja directamente y cogió el cambio. Conocía la ubicación de los sensores».

Cuartel de la Guardia Civil de Sant Antoni. D.I.

«El problema», explica este empresario, «es que nadie hace nada para acabar con esta oleada de robos. Centrada en una zona concreta», y con una manera de actuar tan determinada.

Ribas enumera los negocios que al menos él tienen constancia que han sido allanados en este mes en la localidad: cuatro cafeterías y cinco tiendas de recuerdos como la suya. «Me dejo alguno seguro, y en algunos locales han entrado varias veces», detalla.

El último robo se produjo este miércoles en un comercio que ya había sufrido uno anterior. Aprovecharon, explica Ribas, que el propietario estaba cambiando la puerta de hierro del local. «Entraron mientras ponían la nueva, estaban pendientes».

«Tenemos ganas de que los cojan y rabia ante esta impunidad», denuncia el portavoz de los comerciantes. «Queremos ver que las fuerzas de seguridad al menos intentan hacer algo», exige.

Otro comerciante afectado, Vicent Costa, relata que han entrado a robar dos veces en una de sus tiendas de moda y una más en otra, ubicadas junto al Huevo y en el West. «Estamos desamparados, actúan con total impunidad», lamenta.

Sant Antoni, vacío de noche

Este empresarios advierte de que Sant Antoni, de noche, está desierto: «Es como si hubieran tirado una bomba atómica; no ves a nadie, y desde luego no hay policías». «Actúan con demasiada impunidad», añade, también en línea con las apreciaciones del presidente de este sector.

Vicent Costa asegura que se han producido más robos y para sostener su apreciación explica que sólo en una jornada se produjeron cuatro en esta zona. «El problema es que hay gente que no denuncia, que no hace nada», lamenta.

En su caso, le han llegado a romper un cristal de cinco centímetros de grosor para entrar en uno de sus negocios y han utilizando una cizalla para romper un candado y una cadena de una puerta. «Suelen elegir las entradas traseras de los negocios, que son más frágiles», apunta.

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