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Diario de Ibiza

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Endesa tramita el desmantelamiento de los grupos diésel de la central eléctrica de Ibiza

El proyecto contempla la retirada de los motores más contaminantes que se dieron de baja en 2019

Vista aérea de las instalaciones de la central eléctrica. Abajo a la derecha se ve la torre de refrigeración, pegada a la pantalla de insonorización, que se derribará. | VICENT MARÍ

Gas y Electricidad Generación (Gesa Generación, de Endesa) tramita la autorización ambiental para desmantelar los grupos diésel 3 al 9 y los motores 1 al 7 de la central térmica de Ibiza. Se trata de los grupos que ya estaban dados de baja y que funcionaban con fuel, los más contaminantes de la central eléctrica de la isla.

La conselleria balear de Territorio, Energía y Movilidad autorizó el cierre de estos grupos a través de varias resoluciones, la última en junio de 2019. Entonces, el Govern ya advertía a la Gesa Generación que tenía la obligación de desmantelarlos.

El promotor justifica que la retirada de estos grupos (los más antiguos, el BW 3 y 4 empezaron a operar en 1974, y funcionaron hasta 2009 y 2011) «reducirá el riesgo de afección ambiental a medio plazo», ya que, con su retirada, «se evitará cualquier fuga de combustible o aceite que pueda quedar en sus circuitos o equipos».

La central eléctrica de Ibiza, que ocupa una superficie de algo más de 61.000 metros cuadrados, cuenta con un total de 20 grupos. Aparte de los siete que se van a desmontar, la central cuenta con grupos que funcionan con gasóleo o con gas natural. Junto a la retirada de los motores, el proyecto también contempla el desmantelamiento de transformadores y de tuberías y canalizaciones de interconexión de los equipos. También se prevé el derribo de la torre de refrigeración de la central 1, una estructura de hormigón de algo más de 15 metros de altura.

No se derriban las naves

La evaluación de impacto ambiental presentada ante la Comisión de Medio Ambiente de les Illes Balears explica que el desmantelamiento y la demolición de las instalaciones afectadas será completa hasta nivel de soleras dentro de las naves donde se ubican los motores y del pavimento y las aceras del exterior. En todo caso, no se echarán abajo los edificios que ocupan las naves de motores ni la sala de control. Así, salvo la eliminación de la torre de refrigeración, el paisaje de la central eléctrica no variará con respecto a la situación actual, según se especifica en el proyecto.

Residuos de amianto

Los grupos diésel 3, 4, 5 y 6 se ubican en la nave II, de dos plantas y azotea. También se proyecta la retirada de las bajantes de amianto de las fachadas norte y sur de esta instalación, aunque dos de ellas no se tocarán por «motivos de seguridad» porque se encuentran junto a los tubos de salida de humos que conectan las turbinas MAN 3 y 4, que siguen explotándose para la producción energética, con sus respectivas chimeneas.

De hecho, el proyecto contempla la construcción de un cerramiento para separar la zona donde se ubican estos motores, instalados en 2007 y que funcionan con gas, y sus equipos anexos. Previamente, también se cerrará la zona que ocupan los equipos de la desaladora situados en esta nave.

Los grupos diésel 7, 8 y 9 se encuentran en la nave III, de tres plantas y azotea, sobre la que sobresalen las tres chimeneas de poco más de ocho metros de altura. En este caso, se proyecta también la sustitución de ocho bajantes de amianto, cuatro en la fachada sur y otras cuatro en la situada al norte de este edificio.

La evaluación de impacto ambiental del proyecto señala que se retirarán 3,5 toneladas de amianto y 300 toneladas de otros residuos también peligrosos. La mayor parte de los escombros, con un total de 8.635 toneladas, se corresponden a restos de hormigón, ladrillos y tejas.

La evaluación de impacto ambiental prevé medidas para evitar vertidos que pudieran afectar a las aguas subterráneas, al igual que en el caso de la posible contaminación por suspensión de partículas en el aire. Sí se prevé un incremento temporal «significativo» de molestias por ruido, que afectarán a las áreas urbanas más próximas de la ciudad de Ibiza.

Una torre de 15 metros de altura se echará abajo

Al norte de la central eléctrica, a la altura de la rotonda que conecta con el camí vell de Sant Mateu, se ubica la torre de refrigeración, de 15,25 metros de altura, que será derribada. La torre sirve de apoyo de una pantalla de insonorización, que deberá ser desmontada en este tramo para echar abajo la estructura de hormigón. Su estado de conservación es «desfavorable» con deterioro del forjado interior y caída de cascotes de las partes más altas. Se eliminarán 677 kilos de amianto con la retirada de cuatro bajantes de fibrocemento interiores. El derribo se hará con pinza, según el proyecto.

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