Festival musical | Adrián Rodríguez Promotor de Sueños de Libertad

Adrián Rodríguez: «Mi meta es que Sueños de Libertad crezca con más apoyo institucional»

A pesar de lo «duro» que ha sido este año organizar el festival musical, Adrián Rodríguez no se amilana y ya está pensando en 2022, que afirma «tiene que ser la confirmación de Sueños de Libertad como el evento musical, artístico y cultural de Ibiza»

Adrián Rodríguez, ayer en la plaza del Parque.  |  TONI ESCOBAR

Adrián Rodríguez, ayer en la plaza del Parque. | TONI ESCOBAR / Maite Alvite

Maite Alvite

Maite Alvite

Una semana después de la celebración de Sueños de Libertad, su director, Adrián Rodríguez, todavía arrastra el estrés acumulado en esta quinta edición, «la más dura» de todas. Se muestra satisfecho con la respuesta que ha tenido el público en un año marcado por la pandemia y está más motivado que nunca para organizar la próxima edición.

¿Qué balance hace de la celebración de Sueños de Libertad el pasado 23 y 24 de julio?

Había miedo y un poco de tensión por nuestra parte, pero la respuesta de la gente fue muy positiva. Es normal que en alguna canción se levantaran, pero se portaron muy bien. He visto que había muchas ganas de disfrutar. Me quedo con la tranquilidad que me ha dejado comprobar que el público ha entendido la situación y que ha apoyado al festival, teniendo en cuenta la época que estamos viviendo, en la que hay miedo todavía.

¿Tiene ya las cifras de participación?

El viernes fueron 630 personas y al día siguiente, 980. Teníamos un aforo de 2.000, pero el sábado le dije al jefe de seguridad que lo limitara a 1.000.

El protocolo sanitario establecía que el público debía estar sentado y con mascarilla, si no consumía, pero se vio a gente de pie y sin tapabocas...

El viernes, con propuestas bailables, fue muy duro. Menos mal que no vino Yotuel. Tuve que salir al escenario a recordar las medidas. La gente, cuando sonaban algunos temas, se levantaba, pero hay que decir que lo hacía en su mesa. Y mientras consumían en sus asientos no se ponían la mascarilla, pero para moverse por el recinto sí. Es verdad que esto se sufrió más el viernes, con menos público, que el sábado, pero es algo que está pasando en todos los negocios, no solo allí.

Creo que tanto cambio en el protocolo sanitario le ha dado más de un dolor de cabeza.

Creo que Sueños de Libertad tendría que haber sido la verdadera prueba piloto de Ibiza. Teníamos en cartel a Love of Lesbian, la banda que lo inició todo, y era la mejor oportunidad. Pero no se ha querido, no tenemos ese poder, mis apellidos son Rodríguez Hidalgo. Nosotros entregamos el proyecto sanitario en abril para que Sueños de Libertad se pudiera hacer de pie, como hicieron en Mallorca Live Festival o aquí, en el Hard Rock. Pero cuando pasó lo de Mallorca, con el concierto de reguetón, se fue todo a la mierda. A dos semanas del festival nos dijeron que el público tendría que estar sentado y a la semana siguiente que se reducía aforo. Ha sido muy estresante.

¿Notaron una bajada en la venta de entradas cuando comunicaron que el festival sería con el público sentado?

Ha habido mucha devolución de entradas. El día del anuncio se devolvieron 50 o 60.

También debió ser estresante tener que buscar banda sustituta para Yotuel, que decidió cancelar su presencia en el festival a siete días de la celebración de Sueños de Libertad.

Se juntó todo. Afortunadamente llevo años en el mundillo y los contactos son fáciles. La verdad es que Iseo & Dodosound (banda sustituta de Yotuel) me entendieron y me ayudaron, y eso es de agradecer.

¿Fue difícil encontrar personal para trabajar en el festival?

Ha sido casi misión imposible tener camareros, seguridad, personal de sala...porque todos están trabajando en villas, en fiestas ilegales. Lo entiendo, la gente tiene que trabajar y yo como autónomo pago poco, diez o doce euros la hora, que es lo normal, y no puedo competir con lo que pagan en las villas.

¿Diría que ha sido la edición más complicada de organizar?

Ha sido la que menos bandas ha tenido y no ha sido la más complicada, pero sí la más estresante con todos los cambios que se han producido y ese miedo al miedo que había. Ha sido la edición más dura, pero había que hacerla.

¿Qué ha sido lo más difícil?

La burocracia. El papeleo es siempre lo más complicado, pero hoy en día me pongo en el lugar de las instituciones y puedo llegar a entender que hay respeto por todo lo que está pasando. Había un miedo creado porque veníamos de lo que pasó en Mallorca y de lo de Sant Joan, en Menorca. Había tanto temor a que esto fuera una locura que ha costado mucho la comunicación con las instituciones. Estoy agradecido de que me hayan dejado hacer el festival, por supuesto, pero es verdad que hay que ponerse en el lugar también del que se está jugando el pellejo, que soy yo, y yo estoy haciendo esto por Ibiza, no por mí. Esta edición se ha hecho para seguir con la marca y porque creo que la gente necesitaba un poco de alegría.

Hablando de lo positivo, supongo que estará feliz de haber conseguido traer a Ibiza a Love of Lesbian.

Llevaba años detrás ellos. En 2017 estuvieron a punto de venir, pero al final no pudo ser. Ha sido en el año más raro cuando ellos se han mostrado más dispuestos y han entendido las circunstancias. Dentro del pequeño presupuesto que teníamos este año, ellos eran la guinda del pastel, porque si no hubieran venido, no hubiera sido lo mismo en temas de promoción.

Otra cosa buena es que ha contado con el apoyo de Pepe Roselló y Space Beach Club. ¿Continuará ese respaldo?

Si no llega a estar Pepe no se hubiera podido hacer esta edición. No sé si continuará ese apoyo, yo creo que algo más haremos juntos, porque nos entendemos muy bien, además, admiro mucho la fuerza que tiene.

¿Qué metas se marca para la próxima edición?

El festival tiene que crecer. Mi intención es que se amplíen las ayudas institucionales, porque esto no es para mí, es para Ibiza, el festival hay que verlo como un atractivo turístico y cultural. Mi meta máxima es atraer al festival gente de fuera, pero para eso hay que hacer mucho trabajo y que las instituciones colaboren y se invierta. La idea es que el 25% del público sea gente de Ibiza y el 75% de fuera. Ese es el objetivo de 2022, que entre nosotros y las instituciones consigamos que el festival crezca para que el turismo vea que en Ibiza hay más cosas que lo que llevamos años vendiendo. Mi idea es que el festival sea rollo gourmet, no aspiramos a meter 5.000 personas, pero para eso hay que trabajar desde ya. 2022 tiene que ser la confirmación de Sueños de Libertad como el evento musical, artístico y cultural de Ibiza.

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