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La evolución de los indicadores

Las previsiones empujan hacia un crecimiento menguante en 2023

Las estimaciones, incluidas las del Gobierno, indican una fuerte desaceleración el año que viene tras un 2022 que ha aguantado gracias al turismo

María Jesús Montero, ministra de Hacienda y Función Pública, durante la presentación esta mañana de el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2023 , en la imagen junto a la presidenta del Congreso Meritxell Batet.

Precios elevados y, a la vez, ralentización del crecimiento. Los economistas hablan de estanflación cuando los primeros no paran de crecer y el producto interior bruto (PIB), por su parte, deja de hacerlo, se estanca. No es la situación actual, a pesar de que hay alertas de que la economía podría estar dirigiéndose hacia este destino y avisos como el del Fondo Monetario Internacional (FMI), que lanzan mensajes como que, a nivel global, "lo peor está por llegar".

En todo caso, las previsiones económicas, que se mantienen e incluso mejoran para el ejercicio actual en el caso de España gracias al tirón proporcionado por el turismo especialmente en el segundo y tercer trimestres, empeoran mucho de cara al año que viene. De hecho, cada nueva estimación recorta el crecimiento de cara a 2023.

El Gobierno mismo, que desde el año pasado ha tenido que rectificar en cuatro ocasiones sus estimaciones, ha situado la última en el 4,3% en 2022 y en el 2,1%, seis décimas menos que en su anterior revisión, la prevista para el ejercicio próximo. Sin mencionar la palabra recesión (caída del crecimiento durante dos meses consecutivos), los cálculos para el año que viene se decantan por parte de los servicios de análisis y estudios hacia la desaceleración en torno al 1%, alrededor de la mitad de lo que prevé el Ejecutivo de Pedro Sánchez.

En todo caso sin las previsiones de caídas del PIB de Italia o de la locomotora europea, Alemania. Solo el Consejo General de Economistas, habló en verano de perspectivas de caer en una recesión. Eso supondría dos trimestres consecutivos de descenso del PIB, como ha sucedido en EEUU.

El año pasado se calculaba que el alza de la actividad rondaría el 3,5% el año que viene, por lo que el recorte es drástico, aunque, por contra, la previsión para España sigue situándose por encima de la de las mayores economías de la zona del euro, tal como recoge el último informe del FMI, que rebaja el crecimiento previsto hasta el 1,2%. Si se compara con la previsión que esta institución hizo en abril pasado, el recorte es ni más ni menos que de 2,1 puntos.

Según fuentes del ministerio de Economía, en 2023, la previsión es que la economía española duplique el crecimiento de la media de la zona euro y esté también muy por encima de las otras grandes economías del euro. Y, en lo que respecta a las previsiones de inflación para España, se espera que esta haya tocado techo en 2022 y que en 2023 se sitúe por debajo de la media de la zona euro.

Los pronósticos han empeorado a apenas tres meses, como consecuencia de una inflación que parece no estar todavía muy controlada, pese al respiro de septiembre en España, con el 8,9%, y menos con un conflicto bélico en Ucrania del que no se vaticina un final próximo. Las noticias procedentes de Alemania, con un alza del nivel general de precios del 10%; y en EEUU, con un IPC enquistado por encima del 8% y del 6,6% si se excluyen los elementos más volátiles como la energía o los alimentos no elaborados, no presagian nada buebo. Cuando Alemania estornuda el resto de países europeos se enfrían.

El problema de las previsiones es que las del Gobierno son las que sirven para prever los ingresos y gastos en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2023. Y el Banco de España, un día después de que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, lo entregara en el Congreso, difundió unas previsiones que se parecen mucho a las Ejecutivo este año pero que para el próximo se reducen hasta el 1,4%, siete décimas menos que las del Ejecutivo. BBVA Research baja incluso al 1% y, en cuanto a la inflación, todas las previsiones son elevadas para el presente ejercicio, lo que sigue siendo motivo de preocupación a escala tanto europea como mundial.

A pesar de todo ello, la vicepresidenta primera y ministra de Economía, Nadia Calviño, insistió desde EEUU, donde acudió para participar en la asamblea de otoño del FMI y del Banco Mundial en la “fuerte resiliencia” de la economía española que, ha dicho, “sigue registrando un crecimiento fuerte y presenta una serie de elementos de fortaleza para enfrentarse y abordar los retos por delante”.

En un encuentro con la prensa antes de desplazarse a Washington para las reuniones del FMI, donde presidió el Comité Monetario y Financiero Internacional, Calviño, se centró en que el crecimiento previsto para el año próximo, pese a la tendencia a menguar, “estará muy por encima de los países de nuestro entorno”.

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