Dominical. Coses Nostres

El sortilegio del escarabajo de cobre

Cumple una gran labor reciclando la madera muerta de los pinares

En la foto se aprecianlos tonos metálicos deeste escarabajo.

En la foto se aprecianlos tonos metálicos deeste escarabajo. / CAT

Las elevadas temperaturas que se han registrado en las islas durante todo el mes de noviembre han permitido que se prolongara el periodo de actividad de una gran variedad de insectos, incluido el que probablemente sea el más representativo de los bosques de pinos que dan nombre a las Pitiusas. No en vano recibe el nombre de escarabajo de los pinos. Este coleóptero pertenece a un grupo especial, los bupréstidos, que son conocidos popularmente como escarabajos joya por sus detalles brillantes y lustrosos. También son conocidos como los xilófagos metálicos, lo que apunta a la gran labor que estos insectos, más allá de su belleza, llevan a cabo en su hábitat; xilófago significa que se alimenta de madera, y las larvas del escarabajo de los pinos son grandes recicladoras de los troncos muertos de los bosques de Ibiza y Formentera.

Su nombre científico es Chalcophora mariana, pero sus denominaciones más evocadoras son las que recibe en catalán, ocell d’or y encanteri (o encantari, que significa encantamiento). Este último nombre hace referencia a una leyenda de las islas, probablemente originaria de Mallorca, que señala que este escarabajo podía convertirse en unas monedas de cobre, del mismo color metalizado que destaca en el insecto. En la versión del mito que recogen varias fuentes, el proceso para llegar a las monedas se inicia cuando un niño encuentra uno de estos escarabajos y lo lleva a su abuelo. Antes de ir a dormir, los dos colocaban al insecto bajo una cazuela de barro (tipo greixonera) y, al día siguiente, en lugar de un bicho, había un par de monedas de cobre. Chema Font, presentador del programa de IB3 ràdio ‘Font de Misteris’, confirma la existencia de esta tradición y añade que el nombre de encantari podría, asimismo, derivarse del hecho de que «las brujas lo usaban para realizar encantamientos (como también hacían, por ejemplo, con ranas)». La información de la que él dispone indica que esta leyenda es propia de Mallorca. En tierras catalanas, existe otra antigua creencia según la cual, en las cuevas en las que se ocultaban los bandoleros, las piedras eran monedas encantadas y, si se trataba de desencantarlas, se convertían en coleópteros. En este caso, no se especifica la especie, pero es posible que fuera —por sus brillos metálicos— alguno de los escarabajos joya, el grupo al que pertenece el encanteri.

HACERSE EL MUERTO

Si detecta una presencia extraña y se siente amenazado, la estrategia de este coleóptero es quedarse muy quieto e incluso hacerse el muerto durante horas, doblando sus patas. Parece una estrategia original y extraordinaria, pero la verdad es que hay una buena variedad de animales que la usan, entre ellos ranas y serpientes. Este comportamiento se denomina tanatosis.

Más allá de las leyendas, el escarabajo de los pinos que puede verse en las islas es de la subespecie massiliensis, y es un insecto que podemos considerar grande, que mide tres o cuatro centímetros. Sus larvas, que alcanzan unos siete centímetros, se caracterizan por tener una cabeza mucho más ancha que el cuerpo y unas buenas mandíbulas con las que abren galerías en los troncos de los pinos. Además, permanecen como larvas dos o tres años. El periodo de actividad del adulto se prolonga desde el mes de febrero, durante todo el verano y hasta el mes de octubre, aunque las altas temperaturas de este otoño han hecho posible que este coleóptero se haya visto—y con relativa abundancia— durante todo el mes de noviembre, principalmente los días soleados; no se muestra activo durante los días nublados.