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¿Yoga o pilates?

Ambos deportes se basan en el movimiento, las posturas y el vínculo mente-cuerpo pero cada uno tiene algunas características específicas.

Yoga y pilates se parecen, pero no es lo mismo

Yoga y pilates se parecen, pero no es lo mismo / DI

Begoña González

Muy probablemente al oír las palabras yoga y pilates, en la mente aparezcan las siluetas de mujeres ejecutando alguna postura visualmente bella sobre una esterilla. Muy probablemente, ambas palabras le evoquen también una sensación de deporte respetuoso, espiritual y agradable. Es la imagen que las redes sociales han creado de ambas disciplinas. No estará del todo equivocado, pero tampoco del todo en lo cierto. Ambas disciplinas deportivas tienen aspectos en común y a su vez una serie de diferencias que los hacen más o menos indicados para una serie de perfiles. Y bien, ¿Qué es mejor, hacer yoga o pilates?

Aunque ambos deportes se basan en el movimiento, las posturas y el vínculo mente-cuerpo y aparentemente podrían verse parecidos, cada uno tiene algunas características específicas que lo pueden hacer más adecuado para unas necesidades que el otro. Aunque son muchos los aspectos que los distinguen, el factor espiritual es la mayor diferencia y para entenderlo debemos conocer brevemente su historia.

El yoga es una disciplina milenaria originaria de la India hace más de 5.000 años que nos muestra que no somos únicamente un cuerpo o una mente, sino que también somos emoción y espíritu. Esta ideología engloba toda una filosofía de vida cuyo fin último es alcanzar el ‘samadhi’ o el estado de paz, conocido como nirvana. La profundidad espiritual de la que están dotadas las asanas o posturas es una de las principales diferencias con el pilates, que es una disciplina mucho más moderna y más centrada en conseguir el estado óptimo del cuerpo mediante un mix de ejercicios enfocados en mejorar la flexibilidad y la fuerza. En resumidas cuentas, el objetivo del pilates es puramente físico, mientras que el yoga es un estilo de vida.

Asanas y respiración

Así, en el yoga, por ejemplo, existen muchas rutinas en las que mediante la combinación de asanas, técnicas de respiración, meditación, recitales de mantras y mudras (posiciones de las manos), se pretende conseguir el equilibrio del cuerpo con la mente. En el pilates, en cambio, se elimina el componente más espiritual y se consigue la relajación de la musculatura y su fortalecimiento mediante combinaciones de posturas y respiraciones. A fin de cuentas, el pilates, inicialmente denominado contrología es un programa de ejercicios creado a principios del siglo XX por el alemán Joseph Pilates con el objetivo de ayudar a la rehabilitación y de fortalecer el cuerpo sin impacto, y no va más allá a nivel filosófico.

En muchas ocasiones, personas que no han practicado ninguna de estas disciplinas tienden a menospreciar el esfuerzo físico que implican y a considerarlos erróneamente rutinas de estiramiento. El pilates y el yoga son disciplinas poco bruscas, basadas en la realización de movimientos fluidos pero también promueven el conocimiento del propio cuerpo, la conciencia corporal, reducen el estrés y sus consecuencias. Los movimientos, en pilates son mucho más cortos que en el caso del yoga, que son amplios y suelen sostenerse durante periodos de tiempo más largos. Y aunque en ambos, la respiración juega un papel fundamental, en yoga se acostumbra a utilizar pranayamas relajantes o energizantes inhalando y exhalando siempre por la nariz, mientras que en pilates se inhala por la nariz y se exhala por la boca.

Musculatura interna

Ambas son también dos grandes opciones para tonificar la musculatura interna y tomar conciencia corporal para poder mejorar la higiene postural. Esta musculatura, siempre menospreciada en otros tipos de ejercicios, resulta de importancia capital para evitar lesiones y poder desarrollar correctamente muchos otros ejercicios.

Otro aspecto a tener en cuenta a la hora de elegir entre uno de los dos ejercicios es que existen muchos tipos de yoga y diferentes escuelas de pilates. Hay yoga más espiritual como el Kundalini o el Yin o yoga más deportivo como el Hatha, Ashtanga o Rocket. Del mismo modo, hay escuelas de pilates que utilizan maquinaria y otras que no. En estas disciplinas, la finalidad para la que se quiere entrenar y la conexión con el profesor resulta crucial para verdaderamente encontrar el estilo que más conviene a cada persona, pero si todavía tienes dudas… Combinar yoga y pilates pueda ser la mejor opción.