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Coses nostres

El huerto silvestre de Bugs Bunny

Si el ser humano desapareciera de la tierra, la variedad ‘domesticada’ de ‘Daucus carota’ probablemente desaparecería y todas las zanahorias serían como la ‘bastanaga borda’ que inunda los campos de las islas 

Campos de zanahorias en Puig den Valls. CAT

La zanahoria de los huertos es una versión seleccionada y mejorada de una especie silvestre que crece abundante en los campos pitiusos y cuya raíz fue antaño usada por los marineros para combatir el escorbuto, igual que lo fue el hinojo marino, especie con la que la zanahoria guarda muchas similitudes. Las copas de la pastanaga o bastanaga borda –el nombre popular de esta zanahoria; Daucus carota en su nomenclatura científica– son muy características y las forman conjuntos de pequeñas flores que crean una gran umbela blanca. Los dos hinojos –el común y el marino–, la zanahoria silvestre y el perejil son cuatro magníficos ejemplos de una inflorescencia en umbela, un grupo de pequeñas flores que nacen desde el mismo punto y se elevan a una altura similar configurando una especie de paraguas. 

La umbela de la zanahoria silvestre está compuesta de un número elevado de radios con involucro de seis a doce hojas muy divididas. Sus diminutas flores son blancas o rosadas, de pétalos desiguales en la periferia, y resalta, en el centro de cada umbela, un ejemplar purpúreo oscuro y estéril que descuella por encima del resto de las flores y que es uno de los detalles por los que esta planta puede distinguirse de la venenosa cicuta con la que ejecutaron a Sócrates. 

La variedad silvestre, aunque no es igual que la zanahoria de huerto, también es comestible y muy nutritiva. Sin embargo, y a pesar de la indisoluble asociación que han establecido personajes como Bugs Bunny, los conejos que también abundan en los campos de las islas prefieren las hojas frescas de las plantas que los tubérculos enterrados. 

Y Bugs Bunny no es el único personaje famoso que tiene una relación especial con las zanahorias. El segundo es el novelista y dramaturgo alemán Johann Wolgang von Goethe, el autor de ‘Fausto’, que, además de escritor, era un apasionado naturalista con vocación científica que realizó las primeras pruebas para extraer de la zanahoria el pigmento amarillo conocido como carotina o caroteno.

Flor de abril a noviembre

En realidad, para precisar aún más, hay varias subespecies, con sutiles diferencias, de zanahoria y si Daucus carota subsp. carota es la más habitual en los campos de cultivo y caminos, hay dos variedades (subespecies commutatus hispanicus) más propias de áreas litorales. Y una cuarta también frecuente en los campos y de mayor tamaño que la primera, por lo que se denomina maximus; su umbela mide más de doce centímetros de diámetro y puede alcanzar más de veinte. 

Las zanahorias silvestres florecen de abril a noviembre, y cuando llega el momento de la desecación, la inflorescencia se cierra y las diminutas flores se convierten en cápsulas de espinas (los pétalos caen y dan paso a un fruto con hileras de pelos rígidos). Esas cápsulas de semillas se engancharan al pelo de algunos mamíferos, incluidos humanos, para facilitar su diseminación. Pero si el ser humano desapareciera de la Tierra, la variedad de Daucus que probablemente desaparecería sería la versión ‘domesticada’, y el resto de subespecies seguirían prosperando y llenando los campos con sus grandes copas de miniflores plagadas siempre de insectos polinizadores. 

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