Fútbol

La crónica de la fiesta de Pachuca: Entre todas las estrellas, Jenni fue la que más brilló

La internacional española centra el protagonismo con su recurso reivindicativo en una gala del Salón de la Fama en la que el Real Oviedo estuvo presente

Así fue el emotivo discurso de Jenni Hermoso en el Salón de la Fama del Fútbol Internacional: "Se acabó; Soy Jenni, soy jugadora y soy esa niña que fue campeona del mundo"

Así fue el emotivo discurso de Jenni Hermoso en el Salón de la Fama del Fútbol Internacional: "Se acabó; Soy Jenni, soy jugadora y soy esa niña que fue campeona del mundo" / AMOR DOMÍNGUEZ / NACHO AZPARREN

Nacho Azparren

Cuando Jenni Hermoso cerró su discurso, emotivo y reivindicativo, perfectamente estudiado con anterioridad para no pisar ningún charco, el auditorio mexicano respondió con una sincera ovación. Había habido antes otros momentos emotivos, en cada uno de los discursos pronunciados por los exfutbolistas que ahora forman parte del selecto grupo, pero el de Jenni era especial. Por lo que decía, por lo que hacía entender. También por lo que no dijo. A Jenni, la vida le cambió el pasado 20 de agosto por dos motivos principales: el primero, convertirse en campeona del mundo; el segundo, ser víctima de una escena, el beso no consentido de Luis Rubiales, que le situó en el centro de la diana mediática. En la madrugada del martes al miércoles (hora peninsular), en Pachuca, Jenni quiso centrarse en lo primero, lo que para ella es más importante. “Fuimos campeonas del mundo porque era la única forma para ser escuchadas, respetadas y valoradas”, expresó ante una audiencia entregada.

Debajo del escenario, los Francesco Totti, Carles Puyol o Rafa Márquez aplaudían la intervención. La gala de investidura había sido confeccionada para honrarles, para recordar sus gestas con la pelota. Pero Jenni, como no podía ser de otra forma, se hizo con el foco. “Al levantar la Copa junto a mis compañeras pude sentir las manos de mi padre cuando me llevaba a entrenar, la sonrisa de mi madre viéndome jugar y la alegría de toda la familia compartiendo el sueño de una pequeña futbolista que quería ser campeona del Mundo. Tengo 33 años, pero sobre el campo del Australia Stadium de Sidney volvía a ser niña”, empezó su discurso Hermoso en una intervención de algo más de 3 minutos que comenzó agradeciendo a Jesús Martínez, dueño de Pachuca y del Oviedo, la distinción y a Martín Peláez, presidente carbayón, sus esfuerzos por ficharla para las Tuzas de Pachuca hace ya tres temporadas.

No hubo menciones a Rubiales, por su puesto, ni al proceso legal iniciado. Jenni no quiso intervenir ante los medios en las horas previas, cuando junto a la exfutbolista Pretinha inauguró una exposición sobre el fútbol femenino en el Salón de la Fama. Pero sí aprovechó la ocasión para reivindicar un título, el de campeona del mundo, por el que, según expuso, “sacrificamos algunas alegrías, alguna celebración y, sin merecerlo, sufrimos más de la cuenta”. Hermoso proclamó, emocionada, que “tengo claro que tenemos una responsabilidad enorme con las nuevas generaciones. A todas esas personas que no tienen un altavoz para hacerse escuchar, quiero decirles que esta lucha es de todos. Ganamos en el campo y fuera de él para asegurarnos un deporte y una sociedad inclusiva que nos proteja a todos”.

Porque, para la española, “no fuimos campeonas para alzar un trofeo o salir en las portadas. Fuimos campeonas del mundo porque era la única forma para ser escuchadas, respetadas y valoradas. Seguro que millones de niñas en el mundo se han sentido identificadas y protegidas por este grupo de jugadoras valientes, comprometidas y honradas”.

Y cerró su speech Jenni con las siguientes palabras: “Y a todo el mundo quiero decirles: se acabó. Soy Jenni Hermoso, soy jugadora de fútbol y soy esa niña que logró ser campeona del Mundo”.

Jenni Hermoso acaparó los focos, fue la que más brilló en una tarde repleta de estrellas. Muchas miradas siguieron a Francesco Totti, capitán eterno de la Roma, que ya a la mañana, durante su intervención ante los medios, justo antes de posar con una camiseta del Real Oviedo de la temporada 94/95 que le ofreció el departamento de comunicación del club azul, explicó en un simple razonamiento porque su figura es tan venerada en el mundo del fútbol: “Mi decisión de jugar siempre en la Roma fue sencilla: mi sueño de pequeño era jugar en ese club. Y he tenido la fortuna de poder cumplirlo. Por eso, para mí, la victoria más importante ha sido llevar durante 25 años siempre la misma camiseta”.

Junto a Totti, mirando hacia el escenario, atendían al acto las otras estrellas galardonadas. Estaba un Puyol con un paso breve por Pachuca: no participó en los actos previos, prefería no tratar con los medios, y se fue hacia Ciudad de México al terminar la gala. “Es un honor este reconocimiento. Ni en mis mejores sueños pasaba por estar en un Salón de la Fama con jugadores de tanto nivel”, explicó en el estrado. Antes, su excompañero Rafa Márquez, ídolo mexicano, ofreció un discurso más extenso y en el que contuvo las lágrimas, sobre todo cuando se refirió al apoyo de su familia: El premio va para toda la gente que me ha ayudado a ser quien soy”.

Y hubo más. Mucho más. Las palabras emocionadas de los mexicanos: del exdelantero Cuauhtémoc Blanco (ahora gobernador del estado azteca de Morelos), del que fue seleccionador Ricardo Lavolpe, del “conejo” Pérez, portero de apenas 1,70 que estuvo presente en tres mundiales, de la pionera Andrea Rodebaugh… También se homenajeó a la brasileña Pretinha, a los premiados en el ámbito nacional Fernando Quirarte, Emilio Azkárraga, Zague y Chololo Díaz. Y se rindió homenaje a los ausentes, algunos como Kaká, Xavi o Ancelotti mandaron un vídeo de agradecimiento, pero también se recordó a Rivaldo y Eto’o. Y, por supuesto, al fallecido Uve Seeler.

Fue una gala emotiva y con purpurina, con música en directo, con orquesta y cantantes. Y, por supuesto, con Jesús Martínez, orgulloso en la platea, junto a muchos amigos, Martín Peláez, presidente azul, en un lugar privilegiado (él llevó durante muchos años la organización del evento) e invitados. Fue la tarde en la que Pachuca reivindicó su lugar en el fútbol internacional, con el Real Oviedo presente por primera vez, y en la que Jenni Hermoso acabó llevándose el protagonismo.

Este fue el emotivo discurso de Jenni Hermoso en la gala del Salón de la Fama de Pachuca:

"La noche del 20 de agosto del 2023, al levantar la Copa junto a mis compañeras, pude sentir las manos de mi padre cuando me llevaba a entrenar, la sonrisa de mi madre viéndome jugar, y la alegría de toda mi familia compartiendo el sueño de una pequeña futbolista que quería ser Campeona del Mundo. He jugado al futbol toda mi vida; tengo 33 años, pero hace unas semanas sobre el campo del Australia Stadium en Sídney, volví a ser niña una vez más.

Aunque ha pasado poco tiempo, me sigo preguntando qué fue lo que hicimos esa noche en realidad. Ganamos un título, dimos la vuelta al mundo y nos convertimos en uno de los mejores equipos de la historia; pero en el fondo, logramos algo mucho más humano, más trascendental.

No fuimos campeonas para alzar un trofeo que se queda en las vitrinas, recibir un bono de compensación o salir en miles de portadas que se arrugan con el tiempo: fuimos campeonas del mundo porque era la única forma que nos quedaba para ser escuchadas, respetadas y valoradas. 

Mi selección nacional cambió la forma de ver el futbol femenil de muchas personas. Estoy segura de que millones de niñas alrededor del mundo se han sentido identificadas y protegidas por este grupo de jugadoras valientes, comprometidas y honradas, que en cada paso que han dado siempre han pensado en el futuro de todas ellas.

Han pasado muchas cosas desde entonces, quizá sacrificamos algunas alegrías, alguna celebración, y, sin merecerlo, sufrimos más de la cuenta en un momento histórico para nosotras. Tengo claro que tenemos una responsabilidad enorme con las nuevas generaciones. A todas esas personas que no tienen un altavoz para hacerse escuchar quiero decirles que esta lucha es de todos. Ganamos en el campo y fuera de él para asegurarnos un deporte y una sociedad inclusiva que nos proteja a todos. 

Y a todo el mundo quiero decirles: Se acabó. Soy Jenni Hermoso, soy jugadora de futbol y soy esa niña que logró ser Campeona del Mundo.

Muchas gracias".