Entrevista

Boris Izaguirre: "Gracias a personas como Terenci Moix sabemos entender la libertad"

El mediático escritor y presentador acompaña al equipo responsable del documental producido por Filmin sobre el autor catalán

Boris Izaguirre.

Boris Izaguirre. / Manu Mielniezuk

Montse Terrasa

El mediático Boris Izaguirre fue amigo del escritor Terenci Moix (Barcelona, 1942-2003) y como tal ha participado en el documental Terenci: la fabulación infinita, una serie que se ha condensado en una película, proyectada en el Atlàntida Mallorca Film Fest y que, en capítulos, estrenará Filmin en septiembre. El venezolano también firma el prólogo de la reedición de las memorias del catalán, que supo mezclar la ‘alta’ cultura con la más popular. "Era un pionero", ha afirmado Izaguirre en Palma.

El documental muestra a un Terenci Moix marcado por una historia familiar que le hizo buscar una escapatoria y desarrollar esa fabulación infinita...

Tenía un objetivo muy claro de que toda su información, todo su punto de vista tenía que ser compartido con el lector y con la mayor cantidad posible de gente que pudiera seguir trasmitiendo esa información. En el documental, recuerdo una frase que Terenci dijo: "Existe una cultura A y existe una cultura B, pero lo interesante es que nosotros aprendamos a hacer el ascensor entre una y otra". Para mí, fue una revelación absoluta, porque en el momento en que me lo dijo yo estaba trabajando en un programa de televisión que entraba en una espiral de éxito absolutamente fascinante y al mismo tiempo devoradora. Él, para aliviar mi tensión y que no parara en mi trabajo, dijo esa frase, que para mí fue definitiva.

Terenci Moix tenía una imagen pública muy divertida, muy provocadora...

...Muy creada...

...pero ¿reconocía sus momentos de bajón como todo el mundo pueda tener?

Soy muy reacio a ese tipo de divisiones, porque me parece un ejercicio extraordinario mezclar ambas cosas. Insisto, es muy importante estar en el ascensor que quedarte en una planta. En la intimidad de Terenci, tú llegabas a su casa, en Barcelona, y te recibían dos inmensos pop-ups de Marlene Dietrich y Mae West, ese era Terenci. Marlene Dietrich, que era la sofisticación, Alemania, la vinculación a esa cultura, y Mae West, que es un poco la vulgaridad, el reto, el riesgo… Había una gran sinceridad en esa visión y eso es suficiente, más intimidad que esa no hay necesidad de divulgar.

En el documental también se apunta que escribió novelas para mantener su nivel de vida.

¿Por qué no? Era un nivel de vida extraordinario y que él compartía con muchísima gente. Y era su trabajo. El sentido industrial de la obra de Terenci es otro de los valores a tener en cuenta de él: que puede ser un escritor superventas y mantener tu criterio, tu opinión y objetivo. Es lo más importante de Terenci y es lo que siempre fascinó al lector. Yo fui primero lector de Terenci. Luego por una suerte extraordinaria de la vida y un privilegio, fui su amigo.

"Ver que dos grupos políticos puedan asociarse para menoscabar libertades le habría irritado muchísimo"

Tuvo programas en la televisión pública, en los que se mostraba tal cual era.

Era Terenci Moix, un señor que vivía entre dos culturas, no solamente la cultura A y la B, sino con presencia catalana y en castellano. Creo que esa es una parte muy interesante del documental. Siempre encontré tan cainita que lo catalán le recriminara que también publicara en castellano, me parece tan horrible, y entendí muchísimo el porqué Terenci tenía este odio tan complicado hacia Pujol y hacia el nacionalismo. Que, por cierto, ahora lo tendría muy muy presente, porque ahora el gran debate es entre el nacionalismo o el independentismo, eso a Terenci, desde luego le habría sorprendido, pero también le habría sorprendido cómo de vigente estaría su propio discurso y esa situación.

¿Qué diría Terenci viendo la España actual?

El resultado del 23 de julio habría dado la razón a su lucha absoluta: que lo más importante para un español es ser libre. Porque Terenci es una persona que nació libre, con un sentido de la libertad inmenso, enorme, sobrepasaba incluso a su propio ser. Era lo más importante para él y lo era porque nació libre en un país que no lo era de ninguna manera. Ver que unas personas, dos grupos políticos puedan asociarse para menoscabar esas libertades le habría irritado muchísimo, porque volvería a colocarlo en esa casilla cero de la que huyó permanentemente. No tenemos por qué aceptar que un grupo de personas decida volvernos criminales otra vez cuando hemos avanzado en la legalidad, en la exposición y en la libertad de una manera tan elocuente como se ha demostrado este 23 de julio, en que una mayor parte de la sociedad no quiere retroceder.

"Creo que somos muchas las personas que estamos delante para seguir con esta lucha por la libertad"

¿Hoy día nos hacen falta más figuras públicas como él?

En casos como el atroz crimen del niño en A Coruña, que lo mataron por ser homosexual, a gritos de maricón, y que no se ha podido demostrar que eso haya sido un crimen de odio y que todavía sigamos sin saber en qué situación se encuentra ese juicio, en ese momento sí me sentí un poco culpable de no estar más presente. Pero creo que somos muchas las personas que estamos delante para seguir con esta lucha por la libertad. Ya no solo somos los homosexuales públicos, creo que, lo ha demostrado el 23-J, también es la sociedad. Ese mensaje está ahí y es lo que mantiene vigente a Terenci y que hoy, gracias a personas como Terenci, sabemos entender la libertad y su importancia.